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Dr. Melero: “Las guías de asma no solo deben dividirse por la gravedad sino por la respuesta al tratamiento”

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..Juan Pablo Ramírez.
La investigación en asma debe dirigirse hacia la medicina de precisión. El Dr. Carlos Melero, consultor senior del Servicio de Neumología del Hospital de La Princesa, subrayó la necesidad de identificar biomarcadores. Esta investigación permitiría predecir la respuesta a los tratamientos, según destacó el especialista en la sesión Be Neumo Be You, organizada en dicho hospital.

¿Cómo ha evolucionado el diagnóstico y el tratamiento del asma?
El principal hito es la declaración como enfermedad inflamatoria crónica. Tenemos un fácil diagnóstico con las pruebas funcionales. Lo que exigen las guías es que un sujeto tenga obstrucción reversible con un broncodilatador. Se le realizaría una espirometria con prueba broncodilatadora positiva. A partir de ahí, la sospecha de asma aumenta en probabilidad. Si bien es cierto que existen otros factores que pueden verificar más el diagnóstico. Otra cuestión es identificar sujetos que tengan, aparte de asma, una característica especial para respuesta al tratamiento. Estamos viendo en el asma diferentes formas de presentación y etiquetamos al sujeto por la inflamación y por la prueba broncodilatadora positiva. En función de cada caso, ponemos un tratamiento en mayor o menos grado. Tenemos que analizar, si queremos aplicar la medicina personalizada y precisa.

Es necesaria una planilla de biomarcadores de asma que nos permitan identificar mejor el tipo de asma

¿Habría que poner el foco en la detección de nuevos biomarcadores?
Exactamente. Es necesaria una planilla de biomarcadores que nos permitan identificar mejor el tipo de asma. Tenemos algunos como, feno, la periostina alta, los eosinófilos altos en sangre y en esputo… Van a diferenciarse hacia un tipo de tratamiento más dirigido pero son pocos. Del asma neutrofílico no tenemos nada. Aparecen neutrófilos en el esputo. ¿Cómo se tratan estos sujetos? Pues les seguimos dando corticoides. Los tenemos identificados pero no sabemos si responderían a un tratamiento o a otro.

En cuanto a las ómicas, ¿qué es lo que realmente está frenando su aplicación?
El principal freno para la investigación es el dinero. Luego quizás las infraestructuras, que están relacionadas también con el presupuesto. Es decir, no en todas las unidades acreditadas de asma grave en España hacen el esputo inducido. Carecen de esta metodología para saber si han bajado los eosinófilos en sangre o en esputo. El médico puede administrar una interleuquina 5 y que bajen ambos. Pero habrá sujetos que presenten una bajada en esputo pero no en sangre. Responderán mejor otro medicamento biológico.

Las ómicas van a ser necesarias en el tratamiento del asma. El gran salto se ha dado en cáncer

¿Se esperan nuevas moléculas por parte de la industria farmacéutica?
La investigación va lenta. Quizás porque es cara o porque hay que obtener una rentabilidad de los productos que hay en el mercado. Las ómicas van a ser necesarias. El gran salto se ha dado en cáncer. Antes cuando teníamos un estadio 4 era un paciente que moría en pocos meses. Hoy día hay drogas específicas porque se ha identificado a aquellos que responden a un medicamento concreto. Ahora estos pacientes que fallecían a los pocos meses. Ahora viven ocho o nueve años más. Detrás de los marcadores va el tratamiento de precisión específico. Además cuando no tiene respuesta a ese tratamiento, existe una inmunoterapia u otro en fase de investigación.

En el caso del asma grave, ¿se han detectado los biomarcadores?
Tenemos algunos: feno, la periostina, eosinófilos en sangre y en esputo. Pero aún estamos en zapatillas.

¿Están obsoletas las guías de práctica clínica?
Si empezamos a aplicar ensayos modelizados, y no solo aleatorizados, para tratar de identificar asma y un suptipo de respuesta al tratamiento, necesitamos esos biomarcadores. ¿Por qué se ha beneficiado más el asma grave? Posiblemente porque es el que más cuesta en absentismo, en gasto, recursos, consultas no programadas… Las guías tendrían que dividir no solo por la gravedad sino por respuesta al tratamiento. Si no responden, por qué se los vamos a dar.