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David García (Fenin): “Para lograr un nivel de calidad y seguridad, se requiere una inversión de 1.400 millones en tecnología sanitaria”

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..Juan Pablo Ramírez.
..Cristina Cebrián (fotografía y vídeo).
Para alcanzar los niveles de calidad y seguridad adecuados, la tecnología sanitaria requiere de una inversión de 1.400 millones de euros. Así lo explica David García, Country Head en Bayer y presidente del sector de Tecnología y Sistemas de Información clínica de Fenin. Esta inversión debería realizarse en un periodo de cuatro o cinco años, para evitar que cuando finalice el proceso los equipos vuelvan a estar obsoletos. Para ello es necesario además visión a largo plazo y estabilidad política en las instituciones.

Un 68% de los equipos de resonancia magnética, un 73% de PET, un 64% angiografía y un 67% de tomografía computarizada tienen más de 6 años. Esto nos sitúa a la cabeza de la UE en obsolescencia, ¿qué consecuencias tiene trabajar con este nivel de obsolescencia?
La primera consecuencia es la ineficiencia. Cuando los profesionales trabajan con equipos obsoletos, esto tiene un impacto a nivel de ineficiencia muy claro. Redunda en la capacidad de hacer número de exámenes, en el mantenimiento de los equipos y esto genera un cuello de botella que tiene un impacto económico directo.

Si el sistema cuenta con un equipo de escáner por ejemplo de hace más de 10 o 15 años puede realizar alrededor de 10 pruebas diarias. Los escáneres más modernos pueden hacer más de 50 exámenes en un día. Esto es claramente un cuello de botella en las listas de espera. Como es necesario reducirlas estos servicios se externalizan a centros concertados privados y hay que pagarlos. Es un sobrecoste que no debería producirse.

Los escáneres más modernos pueden hacer pruebas en un día. Esto es claramente un cuello de botella en las listas de espera

inversión-tecnología-sanitariaEl segundo impacto se produce sobre la calidad y la seguridad, que es si cabe más importante. Con un equipo muy antiguo se somete, por ejemplo con un escáner de radiación, a los pacientes a un nivel de exposición muy superior al que pueden tener los nuevos equipos y esto es un riesgo para los pacientes. También la calidad. Con un equipo muy antiguo la capacidad de ayudar a la hora de detectar patologías es muy inferior. En esta situación puede haber enfermedades que no se detectan o que requiere varios exámenes. Con las resoluciones y los equipos más modernos evidentemente esto se consigue a la primera. Tiene un impacto económico por la ineficiencia y en el paciente por temas de calidad y seguridad.

¿Cómo ha impactado la donación de la Fundación Amancio Ortega en este problema de obsolescencia?
Una donación siempre tiene un impacto positivo, aunque han habido voces críticas que nos han sorprendido. Pero genera una duda. ¿Por qué un sistema público como el nuestro con el que sacamos pecho necesita de donaciones para tener un nivel de calidad de excelencia adecuado con los estándares?

Si hacemos un plan de renovación a 10 años, cuando cambiemos los equipos, ya estaremos otra vez con el equipamiento anticuado

¿Qué inversión debe realizar España para situarse en la medida de la UE?
Hemos hecho cálculos y nos basamos en estudios que no solo ha hecho Fenin. También hemos pedido ayuda a la SERAM y a otras organizaciones para realizar una especie de auditoría de equipos en todo el país. Estamos evaluando en base a las normas COCIR de los estándares para mantener un nivel adecuado o mínimo. No estamos diciendo de ser el país con la mejor tecnología, pero para llegar a un nivel adecuado de eficiencia, calidad y, sobre todo, de seguridad se requiere una inversión en torno a 1.400 millones de euros en tecnología sanitaria. Quizás debería hacerse en distintas etapas. Estamos hablando de varias tecnologías como tomografía, o resonancia para hacer la renovación completa.

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¿Cuánto tiempo sería necesario para alcanzar este objetivo?
Lo ideal sería que no nos fuéramos más allá de cinco años. Si no entraríamos en un loop. Si hacemos un plan de renovación a 10 años, cuando cambiemos los equipos, ya estaremos otra vez con el equipamiento anticuado. Quizás para dar un salto cualitativo a nivel europeo tendríamos que hablar a cuatro o cinco años máximo.

Para llegar a un nivel adecuado de eficiencia, calidad y, sobre todo, de seguridad se requiere una inversión de en torno a 1.400 millones de euros en tecnología sanitaria

Han presentado un plan al Ministerio para resolver esta situación, ¿son sensibles las comunidades autónomas y el Ministerio a este problema?
Los ministerios de Sanidad y Hacienda han estado receptivos a la hora de escucharnos. Creo que son conscientes de la situación, pero debido a la situación que hemos vivido en los últimos años de inestabilidad hemos presentado el plan de renovación primero a un equipo ministerial, pero luego se produjo un cambio y la Federación tuvo que volver a presentarlo al equipos de gobierno actual, que sigue en funciones. Con esta inestabilidad no hemos tenido tiempo de consolidarlo. Sí que tuvimos un compromiso verbal de la necesidad de la inversión por parte del Ejecutivo del PP. Lo que no existe es un plan nacional de renovación de tecnología. Si no existe un plan nacional, tampoco existe uno autonómico. Esto es lo que echábamos de menos, sentarnos para elaborar un plan.

Estamos en un contexto marcado por los problemas de sostenibilidad del sistema sanitario, ¿qué medidas puede adoptar el sector de la tecnología sanitaria para que nos pongamos al día?
La sostenibilidad del sistema sanitario es un tema de pura actualidad. Todo el mundo es consciente de que el sistema sanitario tiene un gravísimo riesgo. Hablábamos de la ineficiencia hace un momento. Creemos que si hay algo que favorece la eficiencia y que mejora los procesos es la tecnología. Todos los ámbitos están afectados por una renovación tecnológica. Esto debe llegar al área de sanidad sin duda. Es lo que va a permitir que un sistema sanitario con baja inversión en tecnología pase a ser eficiente. Hoy por hoy, con el nivel de la tecnología y de complejidad por las comunidades autónomas hace que el sistema no sea realmente sostenible.

Creemos que la ley de contratos da un impulso a esta relación. Esta nueva norma permite que la relación entre las administraciones y la propia industria puede ser diferente

David-García¿Cómo puede dinamizar al sector la ley de contratos?
Creemos que la ley de contratos da un impulso a esta relación. Esta nueva norma permite que la relación entre las administraciones y la propia industria pueda ser diferente. Ya no tiene que estar basada en la clásica relación de licitación y, sobre todo, las licitaciones basadas en el precio, que no son la fórmula más acertada para la compra de tecnología. Quizás la inversión debe tener mucho peso en el valor, en la eficiencia, en el impacto y en el medio largo-plazo. Esta ley de contratación favorece nuevas fórmulas de interacción que permiten a la industria tener relaciones que no sean la venta exclusivamente. Así se puede recurrir al leasing, al renting, compra pública por innovación… Hay una diversidad muy grande.

Somos conscientes de que a las administraciones no les está resultando fácil cambiar esas fórmulas. La administración tiene mucha burocracia y utilizar el histórico, el famoso corta-pega de licitaciones anteriores. Creemos que desde la Federación debemos impulsar ese cambio de mentalidad y de cultura, así como ser eficiente a la hora de comprar y basarnos en el valor. Debemos favorecer esa relación diferente, que no seamos el comprador y el proveedor, sino que hay un partnership donde podamos encontrar una fórmula más eficiente.

España invierte menos del 6% del PIB en sanidad. De esa cifra, la tecnología supone un 7%. Es decir, del total del PIB la tecnología supone apenas un 0,6%

David-García¿Cómo afecta la inestabilidad política en la renovación de la tecnología?
Creo que está impactando en bastantes sectores pero en este que es uno de los pilares más importantes de nuestro sociedad. No hay una visión a medio o largo plazo; no hay un plan de renovación a corto y medio plazo; existe una visión muy cortoplacista y si estamos hablando de una renovación en cuatro años, vemos muy difícil sentarnos con un interlocutor que tenga esa visión, capaz de negociar no solo con la industria sino también con las aseguradoras, con los profesionales sanitarios, con las administraciones, con las asociaciones de pacientes… Todos tenemos interés común para lograr un plan potente y que tenga un impacto en el sistema.

¿Cuánto supone la inversión en tecnología en el gasto público sanitario?
Sabemos que comparándonos con otros países comunitarios el nivel de inversión en sanidad se encuentra en torno a un 7,5% o un 8% del PIB. España destina menos del 6%. Hay una diferencia muy significativa. Si nos vamos a la parte de tecnología sanitaria, de ese menos de 6% del PIB, la tecnología supone un 7%. Es decir, del total del PIB apenas la inversión es apenas un 0,6%. Realmente creemos que es una cifra insignificante si se quiere invertir en hacer un sistema más eficiente.

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