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Alonso García Caro: “Debemos buscar estrategias para eliminar las sujeciones de forma segura”

..Redacción.
La eliminación de las sujeciones ha significado para el grupo Amavir un cambio de cultura, y una nueva metodología de trabajo más humanizada, con el objetivo de mejorar el bienestar de todos los residentes de los centros. Por ello, Alonso García Caro, adjunto de Dirección de Operaciones del Grupo Amavir, ha explicado a iSanidad la importancia y los beneficios de la eliminación de las sujeciones para los residentes.

¿Las restricciones físicas son la única alternativa para garantizar la seguridad de los mayores?
Una sujeción es la limitación de la libertad de movimientos de una persona, su actividad física, o el normal acceso a cualquier parte de su cuerpo, con cualquier método físico aplicado sobre ella, o adyacente a ella, del que no puede liberarse con facilidad.

Por tanto, las restricciones físicas no deben ser una alternativa, debemos buscar siempre otras estrategias para eliminar las sujeciones de forma segura. Tienen efectos secundarios como nerviosismo, agitación, baja autoestima, atrofia muscular debido al inmovilismo o riesgo de producirse úlceras por presión. En definitiva, son una restricción de la libertad.

Llevamos muchos años trabajando con este modelo libre en sujeciones consiguiendo mejorar el estado bio-psico-social de todos los residentes que viven en nuestros centros.

Las restricciones físicas no deben ser una alternativa, debemos buscar otras estrategias para eliminar las sujeciones de forma segura

Los centros Amavir son lugares libres de sujeciones. ¿Qué significa esto y cómo ha sido el proceso de adaptación de los centros?
La eliminación de sujeciones se puede conseguir mediante el compromiso de toda la organización con la mejora de la calidad de vida, respeto a la persona, y control razonable de riesgos. Actualmente, tenemos 19 centros en la compañía libres en sujeciones de los 42 centros que gestionamos, y seguimos en la misma dinámica para conseguir su totalidad con gran esfuerzo y dedicación.

Este proyecto significa para el grupo Amavir un cambio de cultura y mentalidad, y una nueva metodología de trabajo totalmente diferente a la que veníamos realizando anteriormente, trabajando en el modelo de una atención centrada en la persona para mejorar el bienestar y calidad de vida de todas los residentes de los centros.

La adaptación está siendo de forma progresiva en la organización y restructuración de los centros, cogiendo ideas de en unos centros y extrapolándolas a otros. Y también se hacen reuniones periódicas con diferentes profesionales para compartir experiencias y exponer casos que les preocupan.

Muchas personas piensan, y de hecho nosotros lo pensábamos, que un centro libre en sujeciones significaba una gran inversión en ayudas técnicas, mobiliario, infraestructuras… Pero eso no se corresponde con la realidad, ya que las inversiones no han sido excesivas. Siempre se ha valorado individualmente a cada residente con la sujeción y, en ocasiones, se ha invertido solo en recursos humanos o en materiales.

Este proyecto significa un cambio de cultura y mentalidad para mejorar el bienestar y la calidad de vida de los residentes

¿Cuáles son los pilares fundamentales para llevar a cabo este proyecto?
Algunas de las claves son el compromiso de la compañía, la transparencia en la comunicación y la formación e información a trabajadores que les permita un cambio de actitud y mentalidad, la generación de confianza y no tener miedos a posibles denuncias. De hecho, he de reconocer que al principio éramos escépticos al proyecto por la falta de formación y porque significaba cambiar totalmente nuestra forma de actuar hasta entonces.

Además, realizamos una buena clasificación de las sujeciones, un análisis de las caídas y determinamos a profesionales responsables en caídas, en demencias y en sujeciones. De este modo, estos especialistas realicen un seguimiento exhaustivo con todo el apoyo del director del centro.

Para ello es muy importante la constancia y el seguimiento, siendo creativos en idear estrategias, restructurando y organizando el trabajo conforme a las necesidades de los usuarios (y no según las demandas del trabajador), y realizar reuniones periódicas con todo el equipo de los centros. También creamos nuevos registros para analizar las conductas de los residentes, reducimos la polifarmacia, y no se pautan nuevas sujeciones a los nuevos ingresos.

Por último, también resulta fundamental la relación con las familias. Por ello, establecemos reuniones explicativas con las familias de los residentes que tienen pautada sujeción, en donde se les da formación e información al respecto. En los casos de familias que tienen más reticencias sobre el no poner restricciones físicas, aparte de todo lo dicho anteriormente, realizamos con ellos una práctica específica consistente en ponerles la sujeción que llevaría su familiar, para que puedan sentir en primera persona lo que conlleva.

Las claves son el compromiso de la compañía, la transparencia en la comunicación y la formación e información a trabajadores

¿De qué forma se controlan las caídas ante este contexto de no sujeciones y cómo se han visto reducidas?
Nos gustaría hacer un matiz: nosotros tenemos centros libres en sujeciones, pero no libres en caídas. Existe un número de caídas en personas mayores que se puede considerar “normal”, por razones fisiológicas, generalmente asociadas al envejecimiento. La seguridad tiene un precio, pero es importante evitar un excesivo proteccionismo que induzca a inmovilizar a la persona y ser permisivos con la movilidad e, incluso, estimularla.

Por ello, más que trabajar para evitar a toda costa las caídas, tratamos de reducir la probabilidad de consecuencias graves y que, si se producen, sean en un entorno lo más seguro posible. Y por nuestra experiencia podemos decir que, al erradicar las sujeciones, se han visto disminuidas las alteraciones conductuales, y el residente se encuentra más tranquilo.

Para todo esto es muy importante el trabajo en equipo, una gran implicación por parte de todos los profesionales y la colaboración de sus familias. Así, detectamos las nuevas necesidades del residente, analizamos exhaustivamente cada caída para prevenirla en la medida de lo posible y nos adaptamos a cada situación ideando una estrategia junto con el equipo.

También examinamos las franjas horarias donde se producen más caídas. Se proponen mejoras organizativas como, por ejemplo, cambios ambientales, horarios de levantada y acostada nuevos, retirada de mobiliario en las habitaciones, supervisión constante de algunas personas, proporcionar algunas ayudas técnicas… Además, este cambio de mentalidad ha impulsado una mayor vigilancia por parte de todo el equipo interdisciplinar.

Es importante evitar un excesivo proteccionismo que induzca a inmovilizar a la persona y ser permisivos con la movilidad e, incluso, estimularla.

Concretamente a nivel farmacológico para el abordaje de las caídas y de los síntomas conductuales, ¿cómo se ha llevado a cabo el manejo de fármacos?
Se realiza un análisis individual de cada persona intentando reducir la polifarmacia mediante un trabajo en equipo. Pero las propias sujeciones, al ser una restricción de su libertad, producen alteraciones en la conducta (como ansiedad o nerviosismo por intentar luchar contra la sujeción que les molesta). Por ello, se tiende a administrar medicación para reducir dichas alteraciones, como los neurolépticos o benzodiacepinas. Estos fármacos producen inestabilidad y aumentan el riesgo de caídas, por lo que, si esa medicación desaparece, también disminuyen las caídas.

Por tanto, eliminando las sujeciones, se disminuyen las alteraciones conductuales y se reduce la polifarmacia. Pero es muy importante que todo vaya en conjunto: la erradicación de sujeciones físicas y químicas tienen que ir de la mano.

Eliminando las sujeciones se disminuyen las alteraciones conductuales y se reduce la polifarmacia

¿Cómo se plantea la información hacia las familias y cómo la reciben?
Es muy importante que en cada visita que se realice a nuestros centros se les explique a las familias el tipo de centro al que va a ingresar su familiar y la forma de trabajar, donde no tienen cabida la pauta de sujeciones. Por ello, nos reunimos con ellas y les realizamos una charla informativa para presentarles en qué consiste el proyecto y entregarles unos folletos informativos.

Siempre, a la hora de retirar una sujeción, hay que comentar cada paso que se va a realizar con la familia, para que colaboren, estén informadas en todo momento, y sean conscientes de toda la implicación de los profesionales en querer mejorar la calidad de vida de los residentes.

Sí que es verdad que algunas de las familias lo reciben con miedo e inquietud. Sin embargo, van cogiendo confianza con el equipo de profesionales a medida que van viendo el resultado satisfactorio. Y con las más reticentes, como he comentado antes, hacemos una práctica con ellos aplicándoles la sujeción durante aproximadamente 30 minutos para que sientan lo que padecen los residentes. Cuando finaliza el proceso, las familias quedan muy agradecidas por mejorar el bienestar de todos los residentes.

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