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La rebelión de los balcones. Dr. Guillermo Sierra

..Dr. Guillermo Sierra. Ex presidente de la Organización Médica Colegial.
No hay ciencia sin retener lo que se ha entendido
(Dante), ¿Habrán entendido nuestros políticos la crisis en la que estamos inmersos, serán capaces de retenerlo para un futuro?

Porque es evidente que falta personal sanitario, es evidente que faltan recursos materiales (camas, respiradores, EPIs, pruebas diagnosticas, etc.), es evidente que se sigue ignorando la atención primaria de adultos y pediátrica y es evidente que sobran políticos y asesores.

Todo lo anterior se puede demostrar mediante un análisis comparativo con otros países. En Alemania por ejemplo hay ocho camas por 1.000 habitantes, en Corea 12,3 y en España, que ocupa el lugar 47, hay tres camas por 1.000 habitantes. Según los datos de la oficina europea de estadística (EUROSTAT) de 9 de noviembre del 2019, hemos perdido 8.400 camas hospitalarias desde el año 2007. Por el contrario, Alemania tiene menos de la mitad de los políticos y asesores que nosotros. El gasto en salud porcentualmente también es superior en Alemania.

En España hay 3 camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes, ocupando el número 47 en el ránking mundial

A día de hoy en Alemania hay 52.247 contagiados con 455 muertos es decir un 0,8 %. En España 78.787 infectados y 6.528 fallecidos es decir un 8 %. Con estas cifras podemos afirmar que, con más recursos humanos y materiales y menos políticos, se obtienen mejores resultados.

En esta pandemia se ha demostrado, como decía hace 42 años Félix Rodríguez de la Fuente que, en los momentos de urgencia, en los momentos drásticos, toman protagonismo los científicos, los profesionales. En las decisiones a medio y largo plazo son los políticos los que deciden. De estos, la mayoría no tienen la cualificación científica adecuada y no hacen caso a los que les pueden asesorar. Por desgracia, son estas decisiones a medio y largo plazo las que nos llevan a situaciones como la que estamos viviendo.

Los políticos que toman decisiones a medio y largo plazo no tienen la cualificación científica adecuada y no hacen caso a los que les pueden asesorar

¿Será este un acontecimiento mundial, un acontecimiento histórico que modifique nuestros comportamientos, nuestros valores y nuestras prioridades, habiendo comprobado que somos vulnerables?

¿Será una nueva época donde la investigación, el profesionalismo, los científicos, el rigor, el esfuerzo, el trabajo y la solidaridad se premien más que el oportunismo, el mercantilismo, el engaño y la mentira?

En este tiempo, de enclaustramiento para unos y de esfuerzo y sacrificio para otros, hemos podido observar que en todos los países y con todas las ideologías, lamentablemente, el oportunismo político ha dado lugar a una crispación que, no olvidemos, la sociedad rechaza.

Si nuestros políticos han entendido y retenido la situación crítica que padecemos, sería lógico que dieran un paso atrás en privilegios y en cargos públicos, demostrando un sacrificio que van a demandar a los ciudadanos. La solidaridad tiene que ser de todos.

Si nuestros políticos han entendido y retenido la situación crítica sería lógico que dieran un paso atrás

Tendrán que permitir a los científicos y profesionales que cumplan con su obligación constitucional, según el artículo 43 de nuestra carta magna, de la protección de la salud, emitiendo los informes pertinentes, sobre las necesidades humanas y materiales, así como organizativas. El desarrollo de dichos informes debe hacerse de acuerdo con los intereses sociales y no de partido. Debemos convencernos de que el derecho a la protección de la salud está por encima de antagonismos, ideologías trasnochadas, protagonismos individuales e intereses mercantiles. Un sistema sanitario como el nuestro no se merece contar con profesionales inadecuadamente retribuidos y desmotivados, a los que se les pone cortapisas para realizar su ejercicio diario.  Para conseguir todo esto es necesario, mas que nunca, un Pacto Sanitario de Estado.

Para conseguir todo esto es necesario, mas que nunca, un Pacto Sanitario de Estado

Al comienzo del Siglo XXI se dijo que este iba a ser el siglo del profesionalismo y se está demostrando que es necesario que así sea. Como decía Peter F. Drucker “El activo más importante de una empresa del siglo XX era su equipo de producción. El activo más importante de una institución (sea o no empresarial) del siglo XXI serán sus trabajadores del conocimiento y la productividad de estos trabajadores”.  Es la 3ª vía de Fridson cuyo valor dominante no es ni la posesión del territorio ni del capital, sino del conocimiento. Debemos entrar de lleno en la era del profesionalismo, en la búsqueda de la excelencia y la calidad, es decir la ética de servicio. Esta crisis mundial nos debe poner en este camino.

Los profesionales sanitarios están deseosos de desarrollar su trabajo en las mejores condiciones para los pacientes y las diferentes administraciones deben verlos como socios

Los profesionales sanitarios están deseosos de desarrollar su trabajo en las mejores condiciones para los pacientes y las diferentes administraciones deben verlos como socios para conseguir este objetivo. En esta crisis han demostrado su entrega y sacrificio, luchando hasta la extenuación por sacar adelante a los pacientes sin los medios humanos y materiales, poniendo en peligro su vida al no disponer de la adecuada protección.

Seria conveniente que no olvidaran que, el aplauso diario y masivo desde los balcones va dirigido a los profesionales sanitarios, y a los trabajadores de los servicios esenciales. Es un agradecimiento y reconocimiento a la ciencia, al esfuerzo, al sacrificio, al trabajo y a la solidaridad. Si los políticos olvidan esto, pueden encontrarse con la rebelión de los balcones”, que no es ni más ni menos que un mayor rechazo social, no deseable.