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SEMERGEN pide que la Medicina de Familia sea asignatura obligatoria dentro de la licenciatura de Medicina y Cirugía

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El Desarrollo Profesional Continuo (DPC) “exige a los médicos incrementar sus conocimientos y perfeccionar sus habilidades profesionales, pero va mas allá al profundizar en esa parcela de la personalidad que llamamos vocación”, explica el doctor Ignacio Cantero, vicesecretario de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y moderador del Foro de Debate “Estudios de Grado y Enseñanza por Competencias en Medicina”. Un proceso de DPC “está orientado a mejorar la atención que presta el profesional a los ciudadanos y a la sociedad en general”, añade.

Durante su intervención en el 33 Congreso Nacional de SEMERGEN, el experto ha mostrado a los estudiantes de Medicina el proyecto de DPC desarrollado por SEMERGEN en 2008 y dirigido a los médicos de Atención Primaria. El DPC “se concibe como una metodología de trabajo que favorece la progresión hacia la excelencia en todos y cada uno de los ámbitos profesionales del médico”, explica. “Dicha progresión puede ser extrapolable a los estudios de grado en Medicina, de tal forma que los alumnos puedan progresar hacia la excelencia formativa  mediante los oportunos procesos de evaluación de las competencias mientras cursan sus estudios de Medicina”. Este proceso lo denomina Desarrollo Académico Continuo (DAC).

Uno de los objetivos de SEMERGEN es lograr que la Medicina de Familia forme parte del plan de estudios de todas las facultades de Medicina de España como asignatura obligatoria. “La disciplina debe acercarse a los estudiantes para que la conozcan de cerca desde la carrera”, comenta el doctor Cantero. Sin duda, “esto contribuiría a resolver un problema que ya comienza a vislumbrarse en el futuro inmediato: el poco atractivo que la Medicina de Familia tiene para los médicos jóvenes por ser ésta una de las especialidades que más tarde se seleccionan por parte de los MIR que aprueban cada año”.

En el DPC de los profesionales, cada competencia se ha dividido a su vez en cuatro áreas de capacitación: conocimientos (lo que sabe), habilidades (lo que sabe hacer), actitudes (la disposición a hacer) y los desempeños (lo que hace). La evaluación de cada área se realiza mediante diferentes herramientas evaluativas: los conocimientos se evalúan mediante test, cursos y talleres realizados; las habilidades mediante casos clínicos y/o pruebas de Evaluación de la Competencia Objetiva y Estructurada (ECOE); las actitudes mediante la valoración de rotaciones externas, informes de reflexión, planes de mejora y participación en comisiones o grupos de trabajo; y la evaluación de los desempeños se lleva a cabo mediante comunicaciones y ponencias en congresos, auditoría de historias clínicas y actividades docentes realizadas.

“Una vez definidas las competencias que deben adquirir los estudiantes de Medicina, la incorporación del DPC a los estudios de grado o DAC pasa por la adaptación e incorporación de las herramientas evaluativas antes descritas en las diferentes áreas de capacitación”, afirma el experto. “No todas las competencias deben adquirirse y evaluarse en los primeros cursos del grado, del mismo modo que es posible que haya cursos en los que no sea necesario la evaluación de competencias”, añade. “Parece lógico pensar que la mayor carga en la adquisición y evaluación de estas competencias corresponda a los últimos cursos de la carrera”. Aplicar el DPC al grado “provocará una mayor motivación del estudiante de Medicina en su formación, al introducir la evaluación de las competencias y habilidades adquiridas y no sólo los conocimientos teóricos, e inducirá por tanto una mayor calidad de la formación universitaria en Medicina”.

El proyecto DPC-AP de SEMERGEN es una potente herramienta informática con la que se pretende facilitar el proceso mediante el cual el profesional adquiere, mantiene y mejora competencias profesionales en determinadas áreas de capacitación como conocimientos, habilidades, actitudes y desempeños, para seguir desarrollando su ejercicio profesional de forma competente.

Cátedras de SEMERGEN
En la misma línea, SEMERGEN ofrece a cada una de las universidades españolas los conocimientos y la experiencia de sus asociados a través de unas cátedras creadas para la docencia y la investigación. Para hacer este proyecto realidad, se ha contactado con profesores titulares de dichas universidades para, a través de ellos, codirigir tesis doctorales (para médicos de Atención Primaria por médicos de esta especialidad) que permitan a los estudiantes conseguir los créditos necesarios para la obtención de un máster en Atención Primaria. Además, se han propuesto talleres sobre áreas de conocimiento específicas de la Medicina de Familia con eminente carácter práctico para cubrir las carencias que, en este sentido, presentan los estudiantes de Medicina.

Certificación de la competencia profesional
Según el doctor José Luis Garavís, vicepresidente tercero de SEMERGEN y moderador de la mesa “DPC y certificación de la competencia profesional”, el “mejor premio para SEMERGEN es que el número de profesionales que están implementando una o más competencias del DPC es en la actualidad de 3.800; si incluimos a aquellos que, aunque inscritos en el DPC, aún no han comenzado su propio proceso de desarrollo profesional continuo, el número de inscritos superaría los 5000”. El DPC “es un imperativo profesional de cada médico y, al mismo tiempo, un prerrequisito para mejorar la calidad de la atención sanitaria”. Además, “será un instrumento fundamental  para implementar los procesos de revalidación”.
 
Hasta el momento actual, en España no están desarrollados  procesos de estas características, lo que “no impide que determinados sectores, incluida la Administración, contemplen esta posibilidad cara a un futuro no muy lejano”, explica el experto. De hecho, la LOPS (Ley 44/2003, de 21 de noviembre de Ordenación de las Profesiones Sanitarias) deja abierta esta posibilidad cuando dedica el artículo 38 de manera exclusiva al desarrollo normativo del DPC, resaltando especialmente la necesidad de evaluar las competencias profesionales, además de los conocimientos, formación continuada acreditada, y actividad docente e investigadora. El DPC también tiene como referencia legal otras dos leyes publicadas en 2003: el Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud y la Ley de Cohesión y Calidad del SNS.
 
“Una sociedad moderna es reacia a aceptar trayectorias profesionales lineales no sujetas a revisión periódica, más aún en profesiones como la nuestra, con implicaciones en aspectos tan sustanciales de la vida”, comenta el doctor Garavís. Por ello, y en línea con las tendencias de otros países desarrollados, “las organizaciones profesionales deben plantearse la necesidad de establecer procedimientos de revalidación periódica de sus miembros para mantener su estatus profesional, entendiendo por revalidación cualquier tipo de requisito exigible periódicamente al médico para mantener determinado estatus profesional”. En definitiva, “es necesario que los médicos abandonemos la ‘cultura de la queja’ y, huyendo del victimismo en el que nos hemos instalado, asumamos retos como el DPC que, sin lugar a dudas, ayudará a reconducir la profesión por caminos de prestigio social y autoestima que nunca debieron abandonarse”.