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AISS denuncia las consecuencias del caos informativo para la desescalada

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..Redacción.
Cuando España entera está camino de la “nueva normalidad” fase a fase, la realidad es que sigue existiendo el mismo caos informativo y protocolario que al comienzo del confinamiento, en relación al proceso que han de seguir las diferentes instituciones que se ocupan de la salud de los pacientes, como es el caso de las personas que padecen alguna enfermedad mental y que viven en pisos tutelados.

La directora y fundadora de la Asociación de Iniciativas Sociales AISS, Ana Villota, asegura que, tal y como ocurrió al principio de la crisis, no reciben directrices claras y precisas. No solo para la desescalada, sino también, en todo lo relacionado con los test y la interpretación de los mismos.

El caos informativo persiste a medida que avanza la desescalada, una situación poco favorable para los pacientes de salud mental

“La absoluta descoordinación en cuanto a información institucional por parte del Gobierno de España está dificultando enormemente la creación y puesta en marcha cualquier protocolo, como ya nos pasó al principio de la crisis. Además, la información que nos llega, nos llega tarde, cuando ya se ha pasado a la fase siguiente. Al final, cada uno tiene que interpretar, valorar y actuar en función de su experiencia y su criterio. Una vez más, nuestra veteranía, profesionalidad y responsabilidad con nuestros pacientes y sus familias está siendo nuestra mejor guía. Pese al desconcierto, todos nuestros pacientes y el equipo de profesionales que cuidamos de ellos estamos saliendo indemnes”, señala Villota.

Uno de los problemas añadidos que se encuentran los pisos tutelados como los de AISS es que reciben instrucciones como si fueran residencias, cuando no lo son por una sencilla razón: el número de plazas, la distribución de los centros y el equipo de atención es diferente. Además, los pisos tutelados no son recursos sanitarios. Por tanto, los equipos que se ocupan de ellos y su supervisión, así como los cuidados que necesitan son diferentes.

Villota también muestra su preocupación sobre otro aspecto que considera muy importante: los resultados que arrojan los test y su correcta interpretación. Dado que las diferentes pruebas que se practican son complementarias, su significado depende de la situación clínica en conjunto del paciente. Por lo tanto, siempre han de ser complementados por la valoración médica de los síntomas y el estado de salud de cada persona. Un aspecto clave para conocer el verdadero significado de estos test y que está generando mucha confusión y desconcierto.

Villota: “La descoordinación en cuanto a información institucional por parte del Gobierno está dificultando enormemente la creación y puesta en marcha cualquier protocolo”

“Esta situación está generando mucha incertidumbre entre la población, que va mucho más allá del aspecto clínico, puesto que influye en el ámbito psicológico y que genera miedo. Es indudable que este factor añade dificultad a lo que debería ser un proceso de vuelta a la normalidad más sosegado, en el que todo el mundo se sintiera seguro y protegido. Una seguridad que debería estar basada en certezas que estamos lejos de alcanzar, desde el momento que los test no se están practicando a toda la población, ni son los mismos, ni se interpretan adecuadamente”, explica Villota.

La experta lamenta la falta de coordinación en la actualidad. “De nuevo, cada uno está tratando de resolver su situación por su cuenta. Una situación muy grave cuando se trata de personas vulnerables como las personas que sufren alguna enfermedad mental, como es el caso de nuestros pacientes, e incluso, sus propios cuidadores. También en este aspecto hemos tenido que actuar por nuestra cuenta con nuestros médicos de referencia”, insiste.

Por último, Villota hace hincapié en la responsabilidad que están asumiendo las entidades privadas como la que ella dirige hace más de 20 años. Recuerda que estas instituciones que ofrecen servicios sociosanitarios y que se sostienen íntegramente con los recursos económicos de las familias de los pacientes, están siendo las grandes olvidadas del discurso y del foco político y social.

“La realidad es que desde las instituciones privadas estamos desempeñando una labor absolutamente profesional y rigurosa, complementando la labor que se hace desde el ámbito público, como no podría ser de otra manera. Porque todos tenemos el objetivo común de velar por el bienestar de las personas que sufren enfermedades y que necesitan cuidados específicos. Y porque son parte del Estado del Bienestar que nos hemos dado”, añade.

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