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Prevención de la obesidad: un reto para los sistemas sanitarios en un contexto de escasez de recursos

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..Redacción.
Una de las lecciones que nos ha dejado la crisis del Covid-19 es la necesidad de reforzar tanto atención primaria como salud pública. En el periodo marcado por la desescalada, las comunidades autónomas se han lanzado a cumplir con estas medidas impuestas por el Ministerio de Sanidad. Más allá de actuar y prevenir ante futuras olas epidémicas o pandemias, el fortalecimiento de ambos estamentos puede servir para hacer frente a muchas de las enfermedades crónicas relacionadas con los hábitos de vida. La prevención de la obesidad se ha convertido en uno de los retos de los sistemas sanitarios occidentales, precisamente en un contexto marcado por la escasez de recursos económicos.

Los principales organismos internacionales han puesto de manifiesto que la crisis económica ha comenzado a devenir en recesión. Los informes de diferentes organismos internacionales ponen de manifiesto fuertes caída del PIB en nuestro país. Sin ir más lejos, el Banco de España prevé un desplome de la economía española del 9% al 15%. Durante la última crisis, las comunidades autónomas tuvieron que reducir sus presupuestos sanitarios, medida que podría repetirse en próximos años hasta la recuperación económica.

Una de las lecciones que nos ha dejado la crisis del Covid-19 es la necesidad de reforzar tanto atención primaria como salud pública

Por este motivo, la prevención de enfermedades jugará un papel más relevante en el futuro. Un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) pone de manifiesto que por cada dólar invertido en prevención de la obesidad, retornan seis al sistema sanitario. El informe señala que la reducción de tan solo el 20% del contenido calórico de los alimentos de alta densidad energética, como las patatas fritas y los productos de confitería, podría evitar hasta un millón de casos de enfermedades crónicas al año, y en especial de cardiopatías.

Los países del entorno OCDE destinan en la actualidad el 8,4% de su presupuesto sanitario a las patologías relacionadas con la obesidad. Esta cifra equivale a 311.000 millones de dólares (277.532 millones de euros) o a 209 dólares por habitante al año. Se estima que la obesidad se encuentra detrás del 70% de los costes generados por el tratamiento de la diabetes, del 23% de las enfermedades cardiovasculares y del 9% del cáncer.

Los costes asociados a esta enfermedad y sus consecuencias irá aumentando en los próximos años debido al incremento de la prevalencia. La mayor incidencia no es solo un problema de los países ricos. Alrededor de un tercio de la población mundial, en torno a 2.000 millones de personas, padece sobrepeso u obesidad. Alrededor del 70% vive en países pobres. Es una de las conclusiones del estudio Obesity: Health and Economic Consequences of an inending global challenge, presentado por el Banco Mundial el pasado febrero.

Un estudio de la OCDE pone de manifiesto que por cada dólar invertido en prevención de la obesidad, retornan seis al sistema sanitario

Este estudio del Banco Mundial revela que en los próximos 15 años los costes de la obesidad ascenderán a más de 7.000 de dólares (6.369 millones de euros) en los países en desarrollo. Desde 1975 la obesidad casi se ha triplicado y aparece además como la causa de cuatro millones de muertes en todo el mundo cada año.

Los expertos de este organismo internacional destacan la importancia de atención primaria para combatir de la forma más eficaz la enfermedad. “Una de las formas más eficaces de abordar la obesidad y otras enfermedades no transmisibles es aumentar las inversiones en atención primaria. Esto tiene sentido tanto desde el punto de vista sanitario como económico. Poner más recursos en primera línea para detectar y tratar las afecciones a tiempo, antes de que se agraven, salva vidas, mejora los resultados sanitarios y reduce los costes de la atención sanitaria”, señala el director mundial de Salud, Nutrición y Población del Banco Mundial, Muhammad Pate.

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