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Salud mental frente al Covid: cuidar a los cuidadores. Dr. Miguel Álvarez de Mon

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..Dr. Miguel Álvarez de Mon. Psiquiatra en el hospital de día de adolescentes del Hospital Infanta Leonor de Madrid.
La pandemia del Covid-19 está siendo un reto para toda la sociedad, y de manera particular para el sistema de salud y los profesionales sanitarios. Las semanas previas a la declaración del estado de alarma, los profesionales sanitarios observaban con temor cómo los hospitales progresivamente se llenaban de pacientes afectados por esta enfermedad, hasta al punto de colapsar muchos hospitales del país.

La pandemia ha obligado a hacer un esfuerzo de adaptación como no se recuerda: apertura de hospitales de campaña en lugares improvisados, médicos y enfermeros dedicados al cuidado de estos pacientes a pesar de ser especialistas de otras áreas, médicos haciendo guardias después de años, etc. Todo este esfuerzo y estrés al que han sido sometidos los profesionales sanitarios tiene sin lugar a dudas consecuencias en sus vidas; algunas buenas, y otras menos buenas. Para muchos habrá sido una experiencia renovadora, a pesar de lo exigente o incluso traumática; habrá sido una ocasión para reafirmarse en su vocación de servicio a los demás a través de la medicina. Sin embargo, es necesario cuidar de los cuidadores.

Para muchos habrá sido una experiencia renovadora, a pesar de lo exigente o incluso traumática

Una parte del estrés generado sobre los sanitarios está en relación con la falta de medios y preparación que caracterizó a la fase inicial de la pandemia. Los hospitales han tenido que adaptarse en tiempo récord para atender al elevado número de pacientes y sus necesidades específicas, así como de las de sus familiares. No debemos de olvidar que los pacientes estaban aislados, y en muchas ocasiones sin posibilidad de contactar con sus familiares. Los médicos, enfermeros y resto de personal han tenido que atender sus necesidad físicas y psicológicas.

Tras la pandemia de Covid y el confinamiento, es previsible que se produzca un impacto relevante sobre la salud mental de los profesionales

Se pueden describir en los profesionales sanitarios tres necesidades objeto de atención y apoyo médico:

Atención y tratamiento de la infección de todos aquellos profesionales sanitarios que se hayan infectado.

Problemas de salud general no-Covid. Esta necesidad está relacionada con el deterioro de la calidad de vida y problemas de salud no relacionados directamente con el Covid-19. Sin duda causan sufrimiento físico y mental: cansancio, apatía, empeoramiento del descanso nocturno, menor ilusión, etc. Síntomas que habitualmente aparecen después de semanas de trabajo intenso sin posibilidad de vacaciones. Cualquier persona necesita descansar, hacer ejercicio o disfrutar de ratos de entretenimiento con sus familiares y amigos para poder rendir adecuadamente.

Sin embargo, durante la pandemia, los profesionales sanitarios se han visto obligados a rendir profesionalmente a pesar de estar privados de estos elementos claves de descanso. Pero, tras un tiempo de aguante y, a medida que se percibe que la presión asistencial se relaja, tienden a reaparecer o hacerse más presentes estas necesidades de salud, que en realidad nunca desaparecieron, sino que se mostraron ocultas. Es una de tantas pruebas del compromiso con la profesión que surge en estos tiempos de pandemia, donde se genera una cierta renuncia a la necesidad individual, en pro de atender las necesidades de los pacientes.

Problemas de Salud Mental. Se trata de una problemática creciente con el tiempo. De manera que vamos a encontrar, en primer lugar, las necesidades derivadas psicológicas derivadas de las largas jornadas de trabajo vividas, así como la frustración causada por la escasez de medios. Sin olvidar, la desolación de todos aquellos profesionales que han visto en primera persona morir pacientes. A lo anterior, se sumarían las previsibles nuevas demandas asistenciales consecuencias de los cada vez más frecuentes rebrotes.

Debemos prestar atención a los profesionales afectados de Covid, a los que han perdido a un familiar y a los que ha estado en primera línea y también a la salud mental

Tras la pandemia y el confinamiento, es previsible que se produzca un impacto relevante sobre la salud mental de los profesionales. Sin psicologizar la vida cotidiana, ni patologizar las reacciones normales secundarias al estrés, se debería abrir un espacio de atención y apoyo emocional de las previsibles necesidades: trastornos adaptativos, depresión, síntomas de estrés postraumático, o conductas evitativas. En este sentido, debemos de impulsar servicios específicos de atención a profesionales para atender estas necesidades. En la medida de lo posible, transmitir una sensación de apoyo, confianza y calma, ofreciendo recursos asistenciales accesibles, al tiempo que aseguramos la confidencialidad.

Parece claro que debemos prestar más atención a los profesionales más vulnerables: los profesionales que se hayan infectado con el Covid-19, los que han tenido un familiar cercano enfermo o incluso los que lo han perdido y los que han estado expuestos en la primera línea de trabajo, pero es previsible un aumento de la demanda de atenciones en salud mental también en los demás profesionales sanitarios.

Como en cualquier otro problema de salud, debemos poner el acento en la prevención y en la detección precoz. Durante los últimos meses, se han puesto en marcha acciones encaminadas a tal fin, como las iniciativas para promover teléfonos de apoyo emocional, talleres de relajación o unidad específicas de atención psicológica, para procurar minimizar el impacto psicológico de esta pandemia en los profesionales sanitarios.

Enlaces de interés:

Dr. Miguel Álvarez de Mon: “El efecto hikikomori de aislamiento social no se relaciona con el confinamiento en España”

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