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La alianza de gestores y clínicos, clave en la disminución del gasto de la infección nosocomial

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Las infecciones nosocomiales son aquellas que desarrollan los pacientes durante su estancia en el hospital como consecuencia de complicaciones en los procesos a los que son sometidos. Hoy en día, “constituyen uno de los problemas más importantes de cualquier sistema sanitario por su morbimilidad, mortalidad y gasto asociado, y su incidencia es un excelente marcador de la seguridad del paciente y de la calidad de un hospital”, apunta el profesor Emilio Bouza, jefe del Servicio de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid, y director de la jornada “Gasto de la infección nosocomial o cómo mejorar la calidad”.

Organizada por el Hospital General Universitario Gregorio Marañón y la Fundación de Ciencias de la Salud, en colaboración con la Fundación Rafael del Pino y el apoyo de GlaxoSmithKline (GSK), esta jornada va dirigida a clínicos y gestores, a los que el propio profesor Bouza ha pedido que se alíen en la reducción de los gastos derivados de las infecciones nosocomiales. “La disminución de su incidencia puede traer consigo un ahorro muy sustancial para el Sistema Nacional de Salud”, afirma. Así, por ejemplo, una bacteriemia asociada a catéter le cuesta a nuestro sistema sanitario cerca de 18.000 euros por episodio, mientras que el gasto asociado a una diarrea por Clostridium difficile oscila entre los 5.000 y los 8.000 euros aproximadamente.

“El control de la infección nosocomial es uno de los pocos mecanismos que ahorra dinero a nuestro sistema sanitario al mismo tiempo que incrementa la calidad del mismo”, explica el profesor Bouza. La infección de la herida quirúrgica, la bacteriemia relacionada con catéter, la neumonía adquirida en ventilación mecánica, la infección urinaria asociada a sonda y la diarrea por Clostridium difficile son algunas de las entidades numéricamente y económicamente más importantes. En el ámbito de la práctica clínica, el experto ha pedido que se generalice al máximo la implantación de sistemas de prevención organizados que permitan seguir reduciendo las cifras de incidencia de este problema.

Según datos del estudio Epine 2011, un 6,3% de los pacientes hospitalizados en España en el último año ha sufrido una infección durante su ingreso, siendo ésta la tasa más baja de los últimos 20 años. En esta última edición participaron 287 hospitales de agudos de toda España y un total de 61.222 pacientes. Aunque en las primeras encuestas se registraban tasas del 8,5% (1990), 7,8% (1991) ó 7,3% (1992), la frecuencia de infecciones a lo largo de los últimos años ha venido experimentado ligeros descensos hasta estabilizarse entre el 6,5% y el 6,7%. “Las cifras son muy similares a las de otros países europeos donde también se están haciendo importantes esfuerzos en relación con el control de las infecciones nosocomiales”, afirma.