Inicio ASP Suicidio por la electro-sensibilidad

Suicidio por la electro-sensibilidad

Compartir

Isabel González
La electro sensibilidad o síndrome de las Microondas, es una de las nuevas enfermedades de nuestro tiempo surgidas en las sociedades más desarrolladas. Su patología aparece por la exposición repetida a campos electromagnéticos. Su sintomatología se manifiesta tanto en dolores de cabeza recurrente y agudos como cansancio crónico, irritabilidad o dificultad para dormir. Estos se vuelven mayores por la cercanía a las fuentes como aparatos eléctricos, transformadores, antenas de teléfono móvil o radio. Afecta sobre todo a personas con sistema inmunitario bajo o en desarrollo como los niños. Puede llegar a desarrollarse en forma de carcinoma o trastornos neurológicos.

Es una patología  muchas veces desconocida y no diagnosticada ni tratada. Tan desconocida que hace unos días una mujer que padecía esta dolencia no pudo más y decidió poner fin a su propia vida tras no sentirse ayudada. Ella, Ángela, estaba diagnosticada y tuvo que escapar de su Pinto natal para escapar de las antenas y vivir casi en soledad en medio del campo fuera de ellas. Es un debate abierto que las sociedades científicas publican con estudios sobre si las ondas magnéticas pueden llegar a afectar nuestra calidad de vida. En este caso sí lo hizo.

Para todos aquellos que sufren esta patología, existe una “Asociación de Electro sensibles por el Derecho a la Salúd”, creado por Minerva, la primera paciente que consiguió la incapacidad permanente tras trabajar en un ambiente muy contaminado electromagnéticamente. Explicaba este suceso así, “denunciamos la impasividad y la desatención de autoridades competentes que vivió Ángela que se vio obligada a huir de su casa con altísimos niveles de radiación afectada por una antena de telefonía situada a 50 metros de la misma. Las autoridades de Pinto, donde residía, no le dieron ninguna respuesta, pese a sus peticiones y las de su familia. Además sufrió una atención inadecuada de los responsables de salud por la no aceptación del origen de su sintomatología, tratando el problema como psiquiátrico, que vino a agravar su situación y padecimiento”. Desde la asociación hacen una crítica de cómo trata su patología desde la Administración, “este caso es representativo del sufrimiento que actualmente estamos experimentando todas las personas afectadas que no encontramos tratamiento sanitario adecuado ni ningún apoyo institucional ante el aumento descontrolado de este tipo de radiaciones que nos enferman…”, “ceden ante las presiones del lobby de industria de las telecomunicaciones y se decantan por los beneficios económicos sin atender los efectos negativos de este despliegue tecnológico sobre la salud de sus ciudadanos, ignorando la aplicación del principio de precaución, que contribuiría a hacer compatible la tecnología con la vida saludable”.

Desde la OMS ya se ha advertido de su clasificación de posible cancerígeno como también desde la Unión Europea en general.