Inicio ASP Están reapareciendo enfermedades que se creían controladas como consecuencia de la globalización

Están reapareciendo enfermedades que se creían controladas como consecuencia de la globalización

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El planeta se expone a la amenaza constante de las enfermedades infecciosas, emergentes y re-emergentes si no se toma conciencia del concepto de salud global y se trabaja por eliminar la pobreza y las desigualdades sociales, según ha afirmado el doctor Joaquín Portilla durante el IX Congreso de Enfermedades Infecciosas de la Comunidad Valenciana (SEICV). Estas enfermedades, antiguas y nuevas, pueden provocar catástrofes humanitarias en todo el planeta, con el agravante de su potencial extensión en apenas unas horas como consecuencia de un mundo global.

Para el doctor Portilla, especialista en enfermedades infecciosas, “los principales motivos que están provocando un aumento de estas enfermedades no son solo consecuencia del aumento del turismo a zonas endémicas y los movimientos migratorios, sino que también son favorecidas por el procesamiento de los alimentos sin el debido y estricto control sanitario, la invasión por los seres humanos de hábitats que pertenecían a los animales en vida salvaje, la penetración de animales domésticos en zonas de animales salvajes que contraen enfermedades que transmiten posteriormente a las personas, los cambios climáticos o el bio-terrorismo (como en el caso del Carbunco (“Anthrax”).

En España, el paludismo se erradicó en 1954 y el último brote de cólera se produjo tan sólo hace 34 años, en 1979. Sin embargo, el mosquito Anopheles, que transmite el virus de la malaria causado por parásitos del género Palmodium, todavía existe en nuestro país, aunque no se cumplen las condiciones necesarias para que se produzcan brotes autóctonos de esta enfermedad.

Zonas de riesgo en España
Las principales zonas de riesgo para la aparición de determinados mosquitos y otros insectos portadores de enfermedades infecciosas son las marjales, albuferas y humedales. Estos hábitats son los más propicios para que sobrevivan y se reproduzcan. Además, ha señalado el experto, el aumento de la temperatura como consecuencia del cambio climático está favoreciendo el riesgo de que reaparezcan reservorios en nuestro país o en zonas cercanas. En concreto, en Madeira ya existen casos autóctonos de Dengue y en Castellón se darían las condiciones medioambientales adecuadas para que esta enfermedad se estableciera y pudiera transmitirse a los seres humanos. La amenaza no viene solo de los mosquitos, también las garrapatas, los murciélagos de la fruta o los roedores ponen en peligro la salud de la población al entrar en contacto con el ser humano.

El doctor Portilla ha afirmado que tenemos los medicamentos y tratamientos adecuados para controlar las enfermedades infecciosas conocidas, sin embargo, ha advertido que el riesgo es mucho mayor en el caso de nuevas bacterias y virus para los que la comunidad científica no tiene solución, al menos inmediata, como sucedió cuando surgió el virus del VIH (causado por la transmisión de una enfermedad de los monos de África que logró adaptarse al ser humano) o el agresivo virus del Ébola, que causa la muerte a casi el 90% de los afectados en apenas dos o tres días.

El doctor Portilla ha incidido en la importancia de que la comunidad internacional, los gobiernos y las instituciones tomen consciencia de que hay que tratar el problema de las enfermedades infecciosas independientemente de su localización. La OMS lleva años trabajando en el concepto de Salud Global pero, según Portilla, se necesita un auténtica implicación de toda la sociedad ya que, “desde hace treinta años, hemos vivido brotes de enfermedades que, por ejemplo, existen en zonas endémicas de África y, fácilmente, se han desubicado y han afectado a lugares tan lejanos como Canadá o Estados Unidos, como sucedió con el West Mile Virus y el Sars, o Alemania con el Virus Marburg”.

Medidas para combatir a las enfermedades infecciosas
Según este experto, la mejor forma de combatir estas enfermedades infecciosas se basa en la identificación, la prevención y el tratamiento. “Es fundamental, -ha subrayado- identificar los nuevos patógenos, saber cómo se transmiten y aplicar medidas preventivas como la desinfectación, la higiene o la vacunación”. Por desgracia, según el doctor Portilla, las desigualdades sociales y económicas, la falta de voluntad política para la erradicación de la pobreza, las catástrofes humanitarias (como el terremoto de Haití, que produjo un importante brote de cólera que se llevó miles de vidas), o la ausencia de una cultura que promueva el conocimiento de los factores que pueden impedir la proliferación de estas enfermedades (en el caso de caso de Bolivia, bastaría con derruir las casas hechas de adobe por otras con materiales de construcción para reducir el impacto de la enfermedad de Chagas), nos exponen a nuevas pandemias para las que no existe ninguna zona del mundo segura.