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Llisterri ya no quiere los estatutos que se acaban de aprobar

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Alfonso González
Como si de una reunión de amigos se tratara el presidente nacional de Semergen, José Luis Llisterri, busca fórmulas extraestatutarias para resolver el conflicto que él mismo generó en Madrid anulando un proceso electoral que estaba resuelto por la junta electoral legalmente formada.

Para poder salvar la situación en lugar de afrontar los hechos y “recular” intenta una huida hacia adelante sin tener en cuenta los efectos adversos que contiene su actuación. La nueva propuesta que ha hecho a las dos candidaturas que participaron en el proceso de final de año, la de Milagros Gonzalez Bejar y la de Carmen Valdés, tiene tres opciones diferentes, dos de ellas claramente inaceptables por ambas partes.

  • Presidencia conjunta. Alternar la presidencia dos años cada candidatura retirando las demandas judiciales es la primera propuesta. Esta opción no está contemplada en los estatutos y no parece que pueda ser aceptada por ninguna de las partes.
  • Nuevas elecciones. Convocar nuevas elecciones de manera urgente cerrando el proceso judicial. Si en su momento está opción fue desechada porque no ajustaba a ninguna de las pretensiones de las candidaturas, el paso del tiempo y la “cerrazón” de la junta directiva nacional a aceptar el resultado del proceso electoral, no parece que se pueda considerar como opción.
  • Junta Gestora. Es la opción actual, que tanto daño está haciendo,  y parece ser la única que se puede aplicar porque  está en los estatutos. Es la que menos se quería dese todas la partes, pero es el camino libre que dejó en su momento la junta directiva nacional, y de la que parece tarde dar marcha atrás.

Pedir que se retiren las demandas sin saber cual va a ser el futuro es lo mismo que pedirles que reconozcan que se equivocaron al presentarlas. Llisterri todavía tiene tiempo y debe buscar una solución mucho mejor porque su actuación en Madrid no permite que se pueda confiar en él como si nada hubiera pasado.

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