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En España no se optimiza ni se aprovecha adecuadamente la tecnología sanitaria en obsolescencia

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La obsolescencia de la tecnología sanitaria en España continúa siendo un asunto pendiente para el Sistema Nacional de Salud (SNS). La gestión inadecuada de la adquisición y mantenimiento de la tecnología sanitaria, y el actual escenario económico del país, hacen que a día de hoy el SNS no sepa por donde “coger” este asunto.

¿Qué se entiende por obsoleto en tecnología sanitaria? Un equipo electromédico se considera obsoleto a partir de los ocho años de vida. A partir de ese tiempo ya se considera antiguo, desfasado, fuera del mercado. Sin embargo, en opinión de la Sociedad Española de Electromedia e Ingenieria Clínica (SEEIC), si se podría sacar partido de esa tecnología obsoleta y lograr un aprovechamiento de los recursos.

La SEEIC considera que la infinidad de equipos y sistemas electromédicos que pueden darse de baja en un servicio específico de un hospital pueden servir para otro departamento, para otro centro nacional o incluso para uno internacional, si se optimizan adecuadamente el uso de los propios recursos.

Sin embargo, la realidad es bien distinta, y es que esta Sociedad científica denuncia que actualmente no se optimiza ni se aprovecha adecuadamente en España la tecnología sanitaria en obsolescencia. ¿El motivo?, principalmente porque no se presta especial o ninguna atención a este asunto y no hay una cultura de aprovechamiento. Al respecto, Jesús Lucinio Manzanares Pedroche, presidente de la SEEIC explica que “es necesario que las administraciones dediquen esfuerzos para poner en marcha y optimizar estos procesos de trazabilidad de la obsolescencia tecnológica sanitaria, que se sensibilicen con su aprovechamiento, en vez de desecharla directamente como ocurre en muchos centros sanitarios/asistenciales”.

Desde la SEEIC se pone un ejemplo claro para explicar como se pueden aprovechar equipos electromédicos declarados obsoletos. Si un monitor multiparamétrico, utilizado para la supervisión de más de una variable fisiológica que determina el estado de un paciente y que alerta al profesional cuando los valores de los signos vitales se desvían, ubicado en una zona de pacientes críticos, presenta una avería no reparable de uno de sus parámetros, ya se convierte en inservible para esa zona. Sin embargo la SEEIC recalca que sí podría valer para una consulta externa en donde no sea necesario ese parámetro irreparable. “Hemos contado con equipos que, por el ritmo de trabajo, no han encajado en urgencias y, sin embargo, esos equipos sí que han funcionado bien en una zona de partos, por mencionar alguno”, indican.

Servicio de Electromedicina e Ingenería Clínica
El aprovechar correctamente los recursos tecnológicos sanitarios reside en el Servicio de Electromedia e Ingeniería Clínica, que como explica el presidente de la SEEIC, “se encarga del desarrollo, aplicación, mantenimiento y gestión de los equipos, instalaciones y accesorios médicos (PSANI o Producto Sanitario Activo No Implantables), los conoce y, por tanto, saben en qué parte del hospital o en su área sanitaria encajan a lo largo de toda su vida activa/útil”.

Este servicio, en la actualidad es inexistente en la mayoría de los centros, y es que aunque Manzanares Pedroche recuerde que “deberían tener un papel estratégico en el organigrama de los centros sanitarios del SNS, con el fin de velar por la seguridad del paciente y del equipo clínico/asistencial”, la realidad es opuesta, ya que se trata “de un servicio inexistente en la mayoría de los centros, optando por su externalización por un desconocimiento tácito generalizado de su correcta y eficiente gestión”.

Equipos dados de baja técnica pueden utilizarse en países del Tercer Mundo
Actualmente en España la tecnología sanitaria puede pasar a ser baja técnica simplemente por no disponer de material original para su reparación, ya que repararlo con piezas alternativas supondría la pérdida del marcado CE del mismo y eso podría comprometer al profesional en caso de litigio por un accidente adverso. El marcado CE es el proceso mediante el cual el fabricante/importador informa a los usuarios y autoridades competentes de que el equipo comercializado cumple con la legislación obligatoria en materia de requisitos esenciales.

Sin embargo, en países del Tercer Mundo, ese mismo equipo declarado en baja técnica podría repararse con piezas alternativas y por tanto realizar su función de manera adecuada. Y es que como recuerda la SEEIC, al igual que existen infinidad de equipos electromédicos que pueden darse de baja en un servicio de un hospital y servir para otro departamento o para otro centro nacional, también puede ser para uno internacional. En este sentido, la SEEIC recuerda como algunas ONGs trabajan con métodos propios para recoger los equipos y trasladarlos a estos países, no habiendo una adecuada trazabilidad, crucial para un correcto aprovechamiento. La trazabilidad es un conjunto de acciones, medidas y procedimientos técnicos que permite, tanto en términos cuantitativos como cualitativos, identificar y registrar cada producto, desde su nacimiento hasta su destino final.

La obsolescencia tecnologica en el Grado Superior en Electromedicina Clínica
Debido a la importancia de la obsolescencia de la tecnología sanitaria en España, y “ la trazabilidad, el aprovechamiento de los sistemas, materiales componentes (electrónicos, mecánicos, hidráulicos, eléctricos, etc.) de la ingente tecnología sanitaria que se desecha en los más de 800 hospitales y centros sanitarios en España y que deberían ser reutilizados y centralizados en almacenes de obsolescencia tecnológica en el sistema de salud, se ha incluido en la parte formativa a desarrollar en el próximo Título Formativo de Grado Superior en Electromedicina Clínica, que se encuentra en avanzado proceso de desarrollo”, explica Manzanares Pedroche, experto también en el Grupo de Trabajo en el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECD).

Desde la SEEIC recuerdan además la importancia de evaluar desde el principio el impacto de la producción de la tecnología sanitaria, las formas de trabajo, los costes de utilización, la vida útil de los equipos, sus sistemas y fungibles asociados, la retroalimentación de todo el sistema (es decir, aprender de los proveedores, de otros hospitales, de nuestros propios errores, etc.), y después, sumando, compartir los resultados con el fin de conseguir el mayor y óptimo aprovechamiento de los recursos.
..Emilio Ramírez