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Mejorar la coordinación entre atención primaria y la especializada hace más sencilla la detección temprana del cáncer infantil

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La detección temprana es una de las claves principales para lograr superar el cáncer y esto es aún más cierto si cabe en el caso del cáncer infantil. Conscientes de ello, la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer (FEPNC), la Asociación Española de Pediatría (AEP), la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP) y la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátrica (SEHOP) se han unido para elaborar una guía que recoge las claves de la atención y el diagnóstico precoz del cáncer infantil y juvenil. La han presentado hoy con motivo de la conmemoración del Día Internacional del Niño con Cáncer (domingo 15 de febrero) en un acto celebrado en el Teatro Real de Madrid.

El documento, titulado “Guía de Atención Temprana al Cáncer en Niños y Adolescentes”, está especialmente dirigido a profesionales de la Atención Primaria e incluye diagramas con los síntomas e indicadores de los principales tipos de cáncer que afectan a niños y adolescentes.

Los representantes de las distintas instituciones han coincidido en apuntar la necesidad de referir a los pacientes pediátricos con sospecha de cáncer a unidades especializadas de Oncología Pediátrica. Según han explicado en la rueda de prensa, el cáncer infantil es una enfermedad que puede manifestarse inicialmente con los mismos síntomas que otros procesos frecuentes. Por ello, en el caso de que un niño o adolescente consulte en varias ocasiones (por ejemplo, tres o más veces) por la misma sintomatología sin tener un diagnóstico claro, la Guía recomienda que se le derive de forma preferente.

Pilar Ortega, presidenta de la FEPNC, ha asegurado que “la detección precoz es todavía una asignatura pendiente en el cáncer infantil. Negarnos a creer que una enfermedad como esta puede afectar a los más pequeños y no tener herramientas que nos permitan detectar el cáncer en sus primeros estadios marca la diferencia entre la vida y la muerte”. Por eso, según Ortega, “contar con protocolos de detección temprana es la mejor medicina contra el cáncer infantil”.

Pero esta detección no es fácil, y los mejores observadores de los síntomas de los menores suelen ser los padres. Por eso, una de las recomendaciones del consenso es que los profesionales de Atención Primaria (AP) tengan en cuenta la percepción y el conocimiento de los hijos por parte de sus padres a la hora de considerar una derivación preferente del paciente. En este sentido, la Dra. Begoña Domínguez, presidenta de la AEPap, ha afirmado que “somos los profesionales más adecuados para, basándonos en la información de las familias y en la exploración clínica de los niños, realizar la primera sospecha diagnóstica del cáncer infantil”. Y es que, a las consultas de pediatría de AP acude el 90% de la población menor de 14 años. “Ante la existencia de un posible trastorno o enfermedad, el pediatra de AP debe disponer de la información y herramientas necesarias para su diagnóstico y seguimiento y un seguimiento, basado en la coordinación estrecha y fluida con el oncólogo pediátrico”, ha añadido la Dra. Domínguez.

La presente guía de detección precoz, será una herramienta de gran utilidad y facilitará la derivación al niño lo más temprano posible a las unidades de especialistas específicas evitando duplicidades en las pruebas complementarias y reduciendo el tiempo desde la sospecha diagnostica hasta el inicio del tratamiento adecuado. Precisamente, el profesor Luis Madero, presidente de la Fundación Española de Pediatría de la AEP y jefe de Servicio de Onco-Hematología del Hospital Niño Jesús (Madrid), ha destacado la utilidad de esta guía, basada en la evidencia científica, para la atención temprana a los pacientes con cáncer, una cuestión de gran relevancia ya que “va a determinar el pronóstico de la enfermedad. Estas enfermedades son relativamente poco frecuentes y la sintomatología es muy poco específica, lo que dificulta el reconocimiento y pueden ser confundidas con enfermedades completamente banales”.

Asimismo, este experto ha subrayado que esta guía se basa en otras publicadas en los países del entorno y es un ejemplo de atención al paciente con una mejor coordinación entre el pediatra de Atención Primaria y el de Especializada. Además, de la atención temprana, otro reto que el profesor Madero ha destacado en la atención al niño con cáncer es la “participación de niños en la investigación de tratamientos personalizados para el paciente pediátrico”. En esta línea, el futuro de la Oncología Pediátrica se dirige hacia la búsqueda de tratamientos personalizados.

Por su parte, el Dr. Tomás Acha, presidente de la SEHOP, ha puesto en valor “el esfuerzo conjunto, que ha llegado a buen fin, de varias Sociedades científicas y de la Federación de Padres de Niños con Cáncer, para adaptar y difundir esta Guía de práctica clínica que puede colaborar a que el cáncer infantil se diagnostique lo antes posible, con la ayuda inestimable de los pediatras de cabecera”. Además, la guía intenta determinar en cada diagnóstico cuáles deben “ser los tiempos y formas de derivación de estos pacientes a las Unidades de referencia hospitalarias de Oncología Pediátrica”, ha declarado Acha.

Para cerrar el acto de presentación, Alejandro (11 años), niño afectado por la enfermedad, ha leído un manifiesto en el que se recalca la importancia vital de la detección temprana. Este mismo texto lo han leído también 30.000 escolares en colegios de toda España, con el objetivo de concienciar tanto a la comunidad médica como a la sociedad en general.