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Factores clave al explicar los riesgos de un tratamiento

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El consentimiento informado es un elemento fundamental para el tratamiento de un paciente, sin embargo, también puede traer problemas legales para los médicos. Aunque muchos médicos creen son eficaces al momento de transmitir los riesgos y beneficios de un tratamiento, la apreciación del paciente puede ser mucho más subjetiva de lo que ellos creen.

La descripción de los riesgos, que pueden ser múltiples y variados, puede ser mucho más complicado de lo que los médicos piensan, sobre todo si existen limitaciones de tiempo de una visita de consultorio, y si se tiene en cuenta la carga de emociones que puede haber durante la conversación.

Casi 3 de cada 10 médicos, de los 21.000 encuestados (Encuesta de Ética de Medscape 2014), afirmas que ellos serían (13%) o podrían (16%) “ser menos agresivos al describir los riesgos de un tratamiento” si creyeran que dicho procedimiento realmente va a ayudar al paciente. Entre los comentarios de los médicos hay frases como “si existen más posibilidades de beneficio que de riesgo, podría hacerlo, para animar a la familia a elegir el tratamiento”; “me gustaría revelar todos los riesgos, pero también me gustaría destacar todos los beneficios”; y “la mayoría de los pacientes quiere oír una directriz clara para resolver su problema, y no tanto los debates de «esto o lo otro» y «pros y contras»”.

Si bien, todos estos pensamientos pueden tener buenas intenciones, los expertos afirman que no es aconsejable. El conocimiento de todos los riesgos es esencial para asegurar la autonomía del paciente y, según los expertos, un campo de minas legal. Al momento de hablar sobre los riesgos no debe asumirse nada ni tomar ningún atajo.

Poner especial atención a cómo decir las cosas
“Al describir los riesgos de un procedimiento, lo que dice el médico es clave, pero cómo lo dice es igual de importante” afirma la Dra. Monica Broome, internista y directora del Programa de Habilidades de Comunicación de la Escuela de Medicina Leonard M. Miller de la Universidad de Miami.

Según la investigación realizada por Albert Mehrabian en los años 70, la parte verbal representa el 7% de la comunicación, frente al 55% de la comunicación no verbal (señales y gestos) y el 38% del tono de voz. Los pacientes están muy en sintonía con el tono de los médicos. Un estudio publicado en la revista Surgery en la edición de julio de 2012, encontró una correlación clara entre el tono de voz de los cirujanos durante las visitas de rutina y su historial de reclamos por negligencia. Aquellos cirujanos cuyo tono de voz denostaba dominancia tenían más posibilidades de haber sido denunciados que aquellos cuyo tono transmitía calidez y empatía.

La Dra. Broome aconseja que en el momento de hablar sobre el consentimiento informado, el médico debe mirar a los ojos del paciente en vez de analizar alguna parte del cuerpo o simplemente mirar la pantalla del ordenador respondiendo empáticamente a las reacciones de los pacientes. Frases sencillas como “sé que esto es estremecedor” o “entiendo su preocupación”, pueden ayudar a los médicos a conectar mejor con sus pacientes.

Las conversaciones médicas pueden resultar intensas, y “hay muchos ejemplos de que cuando un médico no se da cuenta del componente emocional que tiene lo que está diciendo, los pacientes se van con sentimiento de inquietud. Simplemente reconocer el hecho de que hay un fuerte contenido emocional en estas conversaciones, ayuda a las personas a sentirse comprendidas y respetadas”, afirma Broome.
..Amaya Lujambio