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Alejandro Hernández Cárdenas, el forense que “resucita” a los muertos en Ciudad Juárez

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Ciudad Juárez  fue en 2014 la 27ª ciudad con más asesinatos per cápita del mundo (538 homicidios al año), pero durante varios años consecutivos, tuvo el desgraciado “honor” de haber ocupado el primer lugar. En esta ciudad mexicana vive Alejandro Hernández Cárdenas, al que algunos llaman Doctor Frankenstein o el “resucitador de cadáveres”, pero en realidad, como él dice, es un simple odontólogo forense que realiza lo mejor que puede su trabajo, a pesar de la proeza de su descubrimiento, más propio de la ciencia ficción, que de la realidad.

Por el momento, Hernández, no ha conseguido resucitar a los muertos que analiza y realiza autopsias, pero si consigue devolver a cadáveres momificados o partes del cuerpo que presentan un estado de descomposición avanzado, a un aspecto que se asemeja bastante al que tenían en el momento en el que murieron.

Ser forense en Juárez, lleva implícito una carga emocional extra, y es que estamos hablando de una ciudad que durante muchos años le acompaña el estigma de ser una de las ciudades más violentas del mundo, y es que en este punto fronterizo con Estados Unidos, la guerra del narcotráfico se llevaba al año hasta 3.000 muertos que se amontonaban en el desierto o eran enviados a fosas comunes sin que se conocieran su identidad.

Sin embargo, muy especialmente, a este forense lo que le conmovía era ver el sufrimiento de las familias de las mujeres violadas y asesinadas, los llamados “feminicidios” que, desde 1993 se han ido produciendo en esta zona, y que año tras año el número de desaparecidas aumentaba, apuntando las cifras más optimistas a más de 500 casos. Muchas ONG y organizaciones internacionales recuerdan que aún, solamente ese dato refleja las mujeres encontradas muertas. Las que todavía están desaparecidas, elevan la cifra a más de 1000.

Con sus conocimientos básicos sobre cómo recuperar huellas digitales mediante la rehidratación de las yemas de los dedos, el doctor Hernández empezó a investigar,  hacer pruebas, y a perfeccionar las técnicas ya conocidas en la materia. Un arduo trabajo que, como explica realizaba desde su modesto laboratorio, pared con pared del depósito de cadáveres del Instituto de Ciencias Forenses de Ciudad Juárez.

Solamente él conoce el secreto de su formula química
Su fórmula química obtiene resultados que no hay forense o criminalista que no se pellizque al contemplar como los cuerpos vuelven a presentar un estado similar al que tenían en vida.

Gracias a su técnica de rehidratación y posterior identificación de cadáveres, cualquier cuerpo que aún no presente un estado avanzado de descomposición, se puede recuperar para su identificación o para saber las causas de la muerte.

Hernández explica como las condiciones climáticas de la zona le han ayudado en el desarrollo de su trabajo, y por ende, de su fórmula química; y es que el clima desértico de esta región fronteriza del estado de Chihuahua, hace que los cuerpos no se descompongan sobre la arena, sino que se deshidraten primero por el sol radiante y la acción de la arena. Esto hace que los cuerpos prácticamente se momifiquen, y que gran parte de sus tejidos blandos, en algunos casos de cuerpos que llevan años fallecidos, se conserven, un estado primordial para que Hernández revierta el estado de las células muertas de la piel, y les “devuelva” la vida.

La piel rehidratada da muchas pistas sobre la identidad de un sujeto. Al inicio sólo quería recuperar la huella digital, pero luego vi que era posible recuperar lunares, tatuajes, imperfecciones de la piel, cicatrices, manchas”, afirma el forense, que añade como “poco a poco han ido surgiendo detalles que no sólo permiten identificar a una persona, sino apoyar al médico a determinar la causa de muerte en esos cuerpos en avanzado estado de descomposición que, en ese estado, impiden a los forenses trabajar”.

La pregunta del millón: ¿Cuál es el secreto de su fórmula química? El hermetismo impera en su respuesta: “No puedo desvelar el contenido químico de la fórmula porque está en proceso de ser patentada. En cuanto me den el veredicto, ya sea que la aprueben o no, sí quiero dar a conocer la fórmula para que pueda ser utilizada en la identificación de cadáveres en otros lugares de México o en aquellos lugares del mundo donde la necesiten”.

Todo el material que utiliza este Doctor Frankenstein del siglo XXI se reduce a un recipiente con sellado hermético para impedir que se escapen los gases químicos, y claro está, los ingredientes que solamente él conoce y se encarga de comprar a los proveedores.

Hernández coloca los cuerpos en lo que él llama el “jacuzzi”; ahí los sumerge en la fórmula y espera a que el paso del tiempo haga el resto y que la apariencia de esa persona empiece a resplandecer milagrosamente. “Es un misterio cómo actúan los químicos sobre las células para conseguir que cambien de color y de estado, porque son tejidos muertos que no deberían reaccionar. Fisiológicamente no lo sabría explicar”, admite. “Lo que ocurre a nivel químico es materia para otro estudio, y de hecho ya hay investigadores químicos trabajando sobre este asunto”, concluye.
..Emilio Ramirez