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Un percance arroja luz sobre una posible vacuna contra el ébola

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En el momento en que sintió el pinchazo de una aguja en el dedo pulgar en septiembre, en un laboratorio de estudio del ébola, en Sierra Leona, el Dr. Lewis Rubinson sabía que estaba en riesgo de contraer dicha enfermedad mortal. ¿Podía hacer algo además de esperar a ver si, efectivamente, se había contagiado, y mantener la esperanza de que el tratamiento funcionara con él?

Dr. Rubinson, especialista y profesor de cuidados intensivos en la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, eligió otra opción, que describe en un artículo publicado el pasado jueves en la revista JAMA. Rápidamente se le administró una inyección de una vacuna experimental, un tipo de vacuna que sólo había sido utilizado en otra persona. Lo que se esperaba era que, si hubiera estado expuesto al ébola, la vacuna estimularía su sistema inmunológico para combatir el virus.

Tiempo después no quedó muy claro si la vacuna lo había protegido contra el ébola, ya que los análisis de sangre indicaron que era casi seguro que nunca hubiera estado infectado. Sin embargo, está claro que la vacuna sacudió su sistema inmunitario: tenía fiebre, escalofríos, náuseas, dolores musculares y dolor de cabeza. Pero los síntomas menguaron después de pocos días y, ahora que todo ha terminado, los análisis de sangre sugieren que probablemente sea inmune al ébola.

Aunque no hay que sacar conclusiones generales a partir de un solo caso, los médicos dijeron que la información es, desde luego, útil. No hay casi ningún otro dato sobre cómo la vacuna afecta a las personas, y saber cómo fue el proceso del Dr. Rubinson puede ayudar a otros trabajadores de la sanidad que están constantemente expuestos al ébola a decidir si deberían vacunarse o no.

Muy probablemente y, por desgracia, seguirá habiendo trabajadores de la salud y otras personas que están constantemente en lo que se considera una exposición significativa a este virus potencialmente letal“, dijo el Dr. Mark J. Mulligan, profesor de enfermedades infecciosas y medicina en la Escuela Universitaria de Medicina de Emory, y el autor principal del artículo de revista.

El actual brote ha acabado con la vida de cientos de médicos y enfermeras, en su mayoría africanos. Lo ideal, según el Dr. Mulligan dijo, sería que trabajadores de la salud fueran vacunados antes de comenzar el cuidado de los enfermos de ébola. Pero hasta que las vacunas no sean aprobadas y ampliamente difundidas, afirmó, el tratamiento de emergencia, como el utilizado en el caso del Dr. Rubinson, será lo mejor que se pueda ofrecer a las personas que puedan haber estado expuestas en las salas y laboratorios.
..Amaya Lujambio (fuente: New YorK Times)