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Nomofobia, o ser esclavos del móvil

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Según datos del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad, el 53% de los ciudadanos es adicto al móvil en España, un país, en el que según cifras de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), existen ya 55 millones de terminales.

Las cifras de adicción han crecido un 13%, y por si fueran poco estos datos, añadimos otro más, el de una encuesta realizada por la Fundación Telefónica, y que revela que los españoles consultamos el móvil una media de 34 veces al día. Conclusión, pues que acciones como el salir de casa sin el móvil, estar pendientes de si nos queda o no batería, inquietud por no contestar o esperar un whatsapp, o cogernos un enfado por que nos falle una aplicación recién descargada, nos puede generar una serie de impulsos descontrolados, y es que desde ansiedad, cabreo, o simplemente que perdamos la concentración de lo que estamos haciendo, pueden hacer acto de presencia y estar ante un estado de nomofobia, en pocas palabras, miedo a que nos quedemos sin móvil.

Como informa la Cadena Ser, en España las mujeres (70% frente al 60% de los hombres), los adolescentes, y los universitarios son los que están más expuestos a la nomofobia, una exposición a ser nomofóbico que  en nuestro país es más fácil de ser si se tiene en cuenta que a día de hoy, España es el país de Europa con mayor números de móviles por habitante. Sin embargo, aunque seamos primeros en esa clasificación, son los británicos los que lideran el ranking de nomofóbicos.

Nomofobia significa “no-mobile-phone phobia”, o lo que es lo mismo, tener dependencia al móvil, pero que llevada al extremo puede convertirse en un problema. Al producirse una sumisión plena al móvil, la adicción se nos “escapa de las manos” y pasa a ser incontrolable.

Más frecuentes en mujeres que en hombres
Según los expertos, una persona nomofóbica tiene baja autoestima, por lo que aconsejan consultar a especialistas en problemas de dependencia y tratamientos de seguridad personal. Al producirse una sumisión y esclavitud plena al móvil, la adicción se nos “escapa de las manos” y pasa a ser incontrolable.

Como explica Antonio de Dios, psicólogo del Hospital Quirón de Marbella, a Efe, los que sufren este problema son personas que no pueden apagar el móvil por las noches y ven interrumpidos durante horas su no sueño. El insomnio es por tanto una de las consecuencias más frecuentes en los pacientes con nomofobia.

Lo primero que hacen los nomofóbicos al tener un móvil entre sus manos, después de un rato sin utilizarlo, es consultarlo al instante. El psicólogo establece un símil muy expresivo para entender la nomofobia: “Es como el que tiene adicción al tabaco, que lo pasa mal cuando se le acaban los cigarrillos y que, en cuanto tienen la posibilidad de fumar, lo primero que hacen es encenderse uno”.

Otra de las consecuencias o síntomas que manifiesta un nomofóbico es que muchas veces se siente presionado en algunos aspectos de su vida, como puede ser en el trabajo o en relaciones de pareja, y de los que debería liberarse. ¿Dónde encuentra la liberación? En un uso cada vez más desmedido del móvil.

La nomofobia suele ser más común en el sexo femenino, ya que la estructura cerebral de las mujeres hace que tengan más facilidad para comunicar y más necesidad afectiva que los varones. Además, ellas tienen una mayor capacidad para establecer relaciones afectivas que el sexo masculino. “Los hombres no tenemos tanta necesidad y utilizamos el teléfono móvil para aspectos tecnológicos, laborales o de gestión”, argumenta De Dios.

La pregunta del millón, ¿Cuándo puede ser un problema la nomofobia? Como afirma el psicólogo Antonio de Dios, “a veces no somos capaces de trasladar las relaciones que creamos a través del ordenador o del whatsapp a la realidad del día a día. Ahí estaremos ante un problema”.
..Emilio Ramirez