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Por primera vez una red de investigación destina recursos económicos propios a contratar investigadores

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Hasta ahora no lo habían hecho ni las redes temáticas (RETICS) ni los Centros de Investigación Biomédica en Red (CIBERS). El Instituto de Salud Carlos III provee a estas entidades de investigadores, pero es la primera vez que una de ellas, la Red de Investigación Cardiovasclar (RIC), destina parte del dinero recibido a contratar jóvenes investigadores.

Para el Prof. Francisco Fernández-Avilés, Coordinador de la RIC, “No se cambia ni se avanza con opiniones, sino con ejemplos. El que la redistribución de los fondos de coordinación de la RIC haya permitido la concesión de 2 contratos para jóvenes especialistas o doctores durante dos años, es uno de los logros más importante de la red desde su existencia y un ejemplo que, desde la modestia, debería estimular a nuestra propia organización y a nuestros dirigentes a seguir luchando en este frente”.

Esto es, aunque modesto, un hito en la historia de las RETICS y los CIBERS” ha afirmado el Director de Formación de la RIC, el Prof. Javier Díez que además ha subrayado: “El proceso de adjudicación de las ayudas, ha estado totalmente a cargo del ISCiii sin participación alguna de la RIC y con un rigor extraordinario, tanto en la evaluación inicial como de las alegaciones”.

Según Díez “Esto inaugura una nueva etapa, no sólo en la RIC, si no en el ámbito de las redes temáticas, ya que las RETICS se convierten así también en un instrumento adicional para la promoción de los investigadores jóvenes de nuestro país, algo de especial valor en la situación de recortes económicos que vivimos dese hace mucho tiempo“.

Los dos proyectos destacan por su carácter traslacional, es decir, por las posibilidades de ser utilizados en la práctica médica diaria. Díez afirma que “Desde la RIC se buscaba hacer realidad que haya investigadores que desde el laboratorio tengan interés por conocer los problemas médicos no resueltos de los pacientes, e investigadores que desde la práctica clínica tengan interés por saber de qué modo se afrontan en el laboratorio las soluciones a los problemas médicos de los pacientes”.

Para Fernández-Avilés “El presente de la investigación cardiovascular española exige rentabilizar al máximo nuestro tejido asistencial. No habrá futuro si no somos capaces de introducir en dicho sistema estructuras de investigación básica y tecnológica que, junto con la investigación clínica, transformen a nuestro sistema nacional de salud en una plataforma de investigación cardiovascular sostenible y competitiva. La clave para lograr este objetivo está fundamentalmente en las personas, particularmente en las más jóvenes“.

Se lo prometió a su padre
Avanzar en una medicina personalizada que permita afinar en el pronóstico de cómo evolucionará la insuficiencia cardíaca crónica en cada paciente según diferentes biomarcadores, unos clásicos y otros no tan estudiados” Así define la investigadora Carolina Gálvez-Montón el proyecto que ha merecido una de estas ayudas de la RIC.

Respecto a la traslacionalidad del mismo Gálvez-Montón, que desarrolla su actividad en el Instituto de Investigación Germans Trías i Pujol, considera que “poder al final aplicar tus hallazgos a los pacientes que son realmente los que lo están necesitando, es al fin y al cabo la base de toda investigación biomédica”.

En el reto de esta joven investigadora hay además algo personal según comenta ella misma “Este contrato me da una oportunidad personal muy importante para mí. Le prometí a mi padre investigar todo lo que pudiera sobre la insuficiencia cardíaca que es la patología de la que él falleció y que actualmente padecen millones de personas“.

Respecto a la situación actual de los jóvenes investigadores, Gálvez-Montón comenta: “Yo entiendo a los que se van. Es lógico que si tu ilusión es investigar, busques alternativas. Más allá de su mérito curricular, estos investigadores tienen mucho mérito como personas. Están demostrando que priorizan trabajar por mejorar la vida de los pacientes antes que su condición familiar u otras índoles en su vida. Seguro que este contrato algunos se lo merecían tanto o más que yo. Espero que la situación de la investigación aquí en España mejore y los investigadores puedan regresar a sus raíces y a su país”.

La fórmula para llegar a un contrato como este que se ha ganado con la Red de Investigación Cardiovascular según Carolina Gálvez-Montón pasa por “estudiar mucho y no perder la ilusión jamás en lo que realmente crees y lo que realmente te gusta. Confiar en ti y confiar en la gente con la que trabajas, porque esto no se hace solo. Siempre requieres de la ayuda de los demás. “Y un último apunte “Algo esencial para mí es poder ir contenta cada día a trabajar“.

Me acuerdo de muchos compañeros que no tienen esta oportunidad
Candelas Pérez del Villar es la otra joven investigadora que ha sido merecedora de uno de los contratos de la RIC. En el Hospital Gregorio Marañón desarrolla su actividad centrada en la caracterización de la función diastólica en pacientes con insuficiencia cardíaca y fracción de eyección normal y en la aplicación de técnicas de imagen dirigidas al estudio de la dinámica de fluidos intracardiacos.

La insuficiencia cardíaca con fracción de eyección normal es un problema que no está resuelto en la práctica clínica. No tenemos herramientas terapéuticas apropiadas porque no conocemos en profundidad la fisiología de esta enfermedad. Primero hay que caracterizar bien la fisiología para después poder trasladar ese conocimiento al tratamiento de nuestros pacientes.

La línea de investigación de la dinámica de fluidos intraventricular puede ayudar a entender qué es lo que pasa en el interior del corazón, cómo se forman trombos y qué pacientes pueden sufrir un evento embólico o no.

Dura sólo un rato”. Candelas Pérez del Villar se refiere a la alegría al recibir la noticia a la que sigue la responsabilidad: “Cuando consigues algo como esto sabes que tienes que seguir progresando cada vez más y mantenerte en un nivel muy alto de investigación“.

Además se acuerda en estos momentos de amigos y compañeros: “les vendría muy bien tener este tipo de contratos, porque con 32 años un contrato de 2 años no deja de ser una estabilidad temporal que te permite seguir creciendo como investigador en un país como España en el que no es fácil abrirse camino en este ámbito.. Me acuerdo de muchos compañeros que no tienen estas facilidades”.

Se han ganado un puente
Entender que parte del dinero que se destinaba a coordinación se podía derivar a lo que ocupa una posición fundamental en la RIC, la formación“. Esta es la clave para el Director de Formación Prof. Javier Díez, de porqué la Red de Investigación Cardiovascular ha conseguido lo que ni RETICS ni CIBERS habían hecho hasta ahora. Pero Díez añade: “El esfuerzo no ha sido gratis. Se ha tenido que renunciar a otros aspectos institucionales que pueden ser más burocráticos o administrativos y se han empleado esos recursos económicos en algo tan necesario como asegurar que dos personas al menos, y empezamos muy modestamente, durante dos años tengan cubierta su subsistencia para poder dedicarse a la investigación traslacional cardiovascular. Y además tienen ante sí un posible puente hacia su estabilidad profesional basada en tener su propia línea de trabajo de investigación”.