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Los pediatras de Atención Primaria se ponen de lado del niño adolescente

6 de mayo, 2015
SEPEAP

La Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria de Atención Primaria (SEPEAP) continúa esforzándose y haciendo llegar a todos los profesionales interesados la formación y ayuda necesaria para intervenir más eficazmente sobre los importantes problemas de salud del adolescente; problemas, dicho sea de paso, son cada vez más frecuentes y cuyo abordaje también debiera sentirse apremiante para la Atención Primaria y para los responsables de nuestra política sanitaria.

El adolescente entra en nuevo ámbito de asistencia sanitaria en el que no existe un control ordenado y continuo de su estado de salud. En ello tiene que ver el que en el desarrollo normal de la adolescencia existe una independencia progresiva, rebeldía hacia el control por parte de los padres, aumento de la voluntad de autodeterminación, experimentación con la identidad sexual y social, y una fácil conformidad hacia la presión de los compañeros. A todo ello se suma un sentimiento de estar sano y frecuentemente de no necesitar ayuda. Todo esto puede complicar un momento de la vida ya confuso de por sí, aumentando las dificultades respecto a la disciplina en las pautas de vida y la adherencia a los tratamientos.

Pero la adolescencia representa también una edad conflictiva en lo que se refiere a la responsabilidad de su atención sanitaria. En ese sentido la SEPEAP aprovechar para hacer una reivindicación y una declaración de principios:

  1. Desde hace 30 años la AEP viene reclamando que seamos nosotros, los pediatras, quienes, tal como ocurre en otros países, protagonicemos el cuidado médico de los jóvenes hasta los 19 años.
  2. Según la OMS ADOLESCENCIA es “el período que abarca de los 10 a los 19 años, ambos inclusive, y para los dos sexos”.
  3. En 1991 entró en vigor en España con carácter de ley –y, por tanto, como norma de obligado cumplimiento- la CONVENCIÓN SOBRE LOS DERECHOS DEL NIÑO, aprobada por la Asamblea General de la ONU, y que considera niño al menor de 18 años, salvo, dice, que antes haya alcanzado la mayoría de edad.

Desde la primera mitad del pasado siglo, por otro lado, se viene definiendo la PEDIATRÍA como la medicina del crecimiento y del desarrollo. Siendo, digamos, lo natural, el ver la adolescencia como la culminación o fase final del crecimiento y desarrollo de la persona, el hecho es que en nuestro país sigue siendo, desde el punto de vista médico, una tierra de nadie.

Según refieren algunas encuestas el pediatra no quiere ver adolescentes porque no se siente profesionalmente preparado y el médico de adultos se siente también incómodo al abordar algunos problemas de este grupo de población. El caso es que se da la circunstancia de que un colectivo conflictivo es atendido en sus problemas específicos algunas veces de manera desinteresada, muchas de forma deficiente y casi siempre con gran incomodidad por parte del profesional.

Una prueba más de nuestra preocupación por el tema es la estrecha colaboración que la SEPEAP viene manteniendo con la única sociedad que lleva muchos años trabajando por mejorar la atención a los problemas del adolescente es una sociedad pediátrica, la SEMA. La presidenta de la SEMA, la Dra. Inés Hidalgo es vocal de la SEPEAP, directora de su revista y responsable de dos grupos de trabajo. También el vocal de la SEMA, el Dr. Patricio Ruiz Lázaro, es responsable de otro grupo de trabajo de la SEPEAP. La SEMA tiene un importante número de pediatras entre sus socios y realiza una continua actividad de formación de los profesionales de nuestras administraciones y de sensibilización de la sociedad.

Considerar la atención del adolescente como parte de la pediatría no sólo no es incoherente, sino que es lo único coherente y lo deseable. Para nosotros el porqué está claro; otra cosa es que debiera de planificarse de una vez y sobre lo que podríamos debatir es el cuándo y el cómo. Nadie dijo que ahora y con los actuales recursos de la pediatría de Atención Primaria. Pero esa es una aspiración natural y que exigirá un cambio de mentalidad por parte de algunos.