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La colaboración entre Urología y Atención Primaria mejora el manejo asistencial del paciente con hiperplasia benigna de próstata

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Se puede asegurar que el trabajo conjunto de Atención Primaria y Urología en el desarrollo e implantación de protocolos de actuación conjuntos para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la hiperplasia benigna de próstata (HBP) ha mejorado la atención asistencial de una patología que cuenta con una elevada prevalencia, ya que afecta al 50% de los hombres de 50 años, al 60% de los de 60 años, al 70% de los que tienen 70 años y así de manera progresiva.

La colaboración entre sociedades científicas se concreta una vez más en el documento “Criterios de derivación de HBP para AP 3.0“, que se presenta con la colaboración de GSK, y que recoge la última evidencia publicada e incluida en las guías internacionales, dando un paso más en la homogenización de los aspectos más prácticos del manejo de esta patología en los diferentes niveles asistenciales, además de aportar criterios de derivación unificados en los casos de HBP complicada o grave.

Se trata de la Asociación Española de Urología (AEU), la Sociedad Española de Medicina de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), que vienen trabajando desde 2008 en establecer criterios de derivación de HBP, poniendo de manifiesto que utilizar un lenguaje común y documentos de consenso actualizados permiten la coordinación entre los niveles asistenciales con el consiguiente beneficio para el pacientes y para la administración sanitaria.

A lo largo de todo este proceso y para llevar a cabo este último documento, realizado por un Comité Científico formado por nueve especialistas entre Urología y Atención Primaria, las sociedades médicas han contado con el apoyo de GSK.

Cristina Henríquez de Luna, su presidenta y consejera delegada, ha puesto de relieve durante la presentación “el compromiso de nuestra compañía con la educación médica independiente en beneficio del paciente y la colaboración en iniciativas como esta que contribuyen a la eficiencia y a la calidad asistencial. Estamos orgullosos de haber estado a lado de la Urología y de las tres sociedades científicas de Atención Primaria en el desarrollo y evolución de este proyecto durante todos estos años”.

Como explica el doctor José Manuel Cózar, presidente de la AEU, “hemos constatado que el trabajo en equipo pensando en el paciente, entre niveles asistenciales de primaria y urología es posible, y ha conseguido que mejore la calidad asistencial que damos a nuestros pacientes. Por ello, las sociedades científicas hemos seguido trabajando en un algoritmo que incorpore los últimos avances. Tenemos más evidencia sobre la interpretación de las pruebas diagnósticas como es el PSA, los médicos de Atención Primaria tienen mayor manejo y acceso a pruebas de imagen como la ecografía y han aparecido nuevas combinaciones de fármacos para pacientes específicos, indicaciones para fármacos ya comercializados para disfunción eréctil, nuevos estudios con combinaciones ya establecidas que refuerzan su uso en un grupo de pacientes, y todo ello se recoge en Criterios 3.0”.

La coordinación entre profesiones de los diferentes ámbitos asistenciales, médico de familia-urólogo, es imprescindible para el manejo y el seguimiento eficiente de esta patología y para garantizar la continuidad asistencial de los pacientes. La HBP es una patología prevalente, con una historia natural conocida, un manejo clínico-terapéutico definido y que puede ser asumido tanto por AP como por la Atención Especializada urológica dependiendo del momento evolutivo y clínico de la enfermedad. Como consecuencia de esta actualización mejorará aún más la calidad asistencial, además de mejorar la calidad de vida de los pacientes que sufren HBP”, señala el doctor Benjamín Abarca, presidente de SEMG.

Al utilizar una sistemática consensuada basada en criterios científicos y en la última evidencia conseguimos que el paciente se maneje en el nivel donde se le proporciona la mejor atención y calidad asistencial”, explica el doctor Josep Basora, presidente de semFYC.

Hiperplasia Benigna de Próstata (HBP): una enfermedad muy prevalente
Con el aumento de la esperanza de vida, algunas de las patologías urológicas que aparecen a edades más tardías han elevado su prevalencia entre la población. El número de consultas por síntomas urológicos que recibe el médico de familia ha crecido de forma exponencial en los últimos años.

A partir de los 40 años, la próstata puede experimentar un crecimiento progresivo de carácter benigno. El resultado es que la uretra queda comprimida, lo que dificulta el paso de la orina y provoca, por tanto, alteraciones al orinar. Aunque en un primer momento puede no notarse ninguna molestia, con el tiempo los síntomas más frecuentes serán: aumento de la frecuencia miccional, tanto de día como de noche, ganas de orinar más imperiosas, disminución en la fuerza del chorro de la orina, goteo, etc.

En ocasiones pueden surgir dificultades importantes derivadas de la HBP como la retención aguda de orina (RAO), una obstrucción completa del tacto urinario o la necesidad de cirugía para tratar la HBP. También puede provocar alteraciones del funcionamiento de la vejiga, de manera indirecta infecciones urinarias, formación de cálculos en la vejiga e incluso un deterioro progresivo de la función de los riñones que, de no ser controlada, puede llevar a la insuficiencia renal. De ahí que sea recomendable que todos los varones con síntomas del tracto urinario inferior se sometan a una revisión periódica a partir de los 50 años.