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Expertos creen que el abordaje de la patología dual debe centrarse en la recuperación funcional del paciente

7 de mayo, 2015
Néstor Szerman

Expertos reunidos en el simposio satélite ‘La dualidad diagnóstica: de la negación sorprendente, a la praxis inconsistente’, organizado por Janssen, en el marco del ‘IV Congreso Internacional de Patología Dual: Adicciones y Otros Trastornos Mentales’ que, recientemente se celebró en Barcelona, han señalado que el abordaje de la patología dual se debe centrar en la recuperación funcional del paciente.

Como explica el presidente de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) y responsable del Servicio Salud Mental Retiro del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, Néstor Szerman, “la patología dual define la existencia de una conducta adictiva y otro trastorno mental de forma simultánea o secuencial a lo largo del ciclo vital”.

Estamos hablando de una patología “más común de lo que se piensa”, y es que estudios epidemiológicos realizados en población general en Estados Unidos, indican que no es una excepcionalidad. Así, según indica Szerman, este estudio longitudinal, llamado ‘NESARC’, pone de manifiesto que “el 50% de los trastornos mentales se acompañan de conductas adictivas”. Al respecto, continúa que otros estudios indican que “el 70% de la población clínica que demanda atención por problemas con sustancias presenta patología dual”.

Abordaje de la patología dual
En cuanto al abordaje de la patología dual, el responsable del departamento de Psiquiatría de Asociación, Bienestar y Desarrollo (ABD) y vocal autonómico por Cataluña de la Sociedad española de Patología Dual, José María Vázquez, informa de que la línea de trabajo parte del hecho de que “planteamos un nuevo enfoque apoyado en lo equívoco del diagnóstico y la inestabilidad el mismo”, motivo por el que “se trabaja con  intervenciones integradas y apropiadas para modificar el curso de los trastornos mentales que se expresan a lo largo del ciclo vital con diferentes expresiones psicopatológicas”.

Para el Dr. Vázquez, “el abordaje de esta patología debe ir encaminado, más que hacia el control, hacia la “Recuperación Funcional” del paciente”, y es que “dentro de este concepto deben englobarse la remisión sintomática, la autonomía personal, el funcionamiento ocupacional o las relaciones sociales. En definitiva, una mejoría en la calidad de vida”.

Sobre los objetivos generales del tratamiento a seguir, el experto apunta que “deberían centrarse en evitar o retardar el progreso de la enfermedad, disminuyendo el número de brotes, su duración, gravedad y las sucesivas hospitalizaciones”.

Para alcanzar dichos objetivos, es básica la estabilización de la psicosis dual mediante tratamientos psicofarmacológicos que engloben los aspectos centrales de la psicosis, la alteración conductual y la disminución/abstinencia del consumo de la sustancia que provoca la adicción en el paciente, teniendo en cuenta las características específicas de la farmacoterapia en este trastorno dual. Al respecto, el Dr. Vázquez recomienda evitar tomar muchos fármacos y facilitar la toma de medicación para asegurar que el paciente sigue bien el tratamiento y garantizar una buena adherencia terapéutica.  En este sentido añade que “la introducción de las formulaciones inyectables de larga duración de antipsicóticos de segunda generación han sido fundamentales en el tratamiento de la psicosis dual”.

Perfil del paciente con patología dual
Como explica Szerman, el perfil del paciente con patología dual “suele ser el de una persona joven, ya que valoramos esta disfuncionalidad como una enfermedad del neurodesarrollo, como probablemente lo son casi todas las enfermedades mentales”.

La patología dual afecta “algo más a varones que mujeres, debido probablemente a factores ambientales, aunque esta situación se va modificando”, indica el experto, quien recuerda que en ocasiones los profesionales suelen ignorar la patología dual, “ya que sólo ven una cara de la luna. Uno de los diagnósticos más frecuentes es el de psicosis tóxica o inducida, pero no integra al paciente en el tratamiento adecuado”. Por eso, incide en que el correcto diagnóstico es imprescindible para conseguir unos buenos objetivos terapéuticos.