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Dr. Guillermo Sierra: “La remuneración económica no va pareja a los conocimientos y responsabilidades de los médicos”

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¿Qué le piden los médicos a los nuevos consejeros de sanidad? El Dr. Guillermo Sierra, ex presidente de la OMC, médico compromisario del Colegio de Madrid y con gran conocimiento en los temas políticos y de gestión del Sistema Nacional de Salud, también ha querido dar su opinión para que los nuevos consejeros conozcan la opinión de los profesionales.

¿Son las privatizaciones más importantes para la prensa o para los médicos?, ¿en qué afecta al médico?
Si se quiere analizar un tema de forma seria, decía Confucio: hay que utilizar el léxico adecuado y no confundir conceptos.
Pienso que en la privatización de la asistencia sanitaria se mezclan conceptos equivocados que confunden el resultado final. Una cosa es la privatización de la asistencia sanitaria, otra diferente es la privatización de la gestión y otra es la externalización de servicios o derivación de patologías. La complementariedad de la asistencia sanitaria pública y privada puede ser razonable siempre que se especifiquen muy bien las condiciones de actuación de ambas. La privatización de la gestión se ha hecho mal y ha originado un sinfín de problemas. No se han marcado las reglas de juego, ha estado muy politizada y la Administración pública no puede subsanar la mala gestión privada por miedo a dejar sin asistencia sanitaria a un núcleo de la población. Cuando alguien pone un negocio y no salen las cuentas, se responde con el patrimonio personal o familiar, no lo subsana la Administración. Es difícil de entender el concertar la externalización de servicios, teniendo cerrados los servicios propios por la tarde.

La derivación de patologías podía ser asumida por los médicos del sector público como un plus económico, controlando y exigiendo la actividad de la jornada laboral.

No se entienden los beneficios desorbitados de determinadas empresas sanitarias cuando la retribución de los profesionales es la que es. Me decía Xavier Trías, alcalde de Barcelona en funciones, como podemos consentir los médicos que la enorme cantidad de dinero que se mueve con nuestra actividad profesional, incida escasamente en los profesionales y si, en el enriquecimiento de otros, ajenos a la profesión.
El interés mercantil, aunque legítimo, debe ser muy controlado y más en el sector sanitario. Si no se hace así, el médico y sobre todo el paciente, pueden salir perjudicados.

Antes de hablar de privatizaciones sería necesaria una Reforma Estructural emanada desde los propios profesionales. En la reforma estructural que señalamos, es necesaria una revisión del modelo retributivo, el cual debe ser motivador, basado en criterios profesionales y donde se premie la calidad, la dedicación, los resultados, la satisfacción de los pacientes, es decir la eficacia, la eficiencia y la efectividad, así como la investigación y la docencia, no podemos olvidar que la formación de los médicos jóvenes puede deteriorarse si no se controlan los intereses mercantiles. Ha sido esta formación uno de los pilares de la calidad asistencial de nuestro sistema sanitario. Las condiciones para formar residentes exigidas por la Comisión de Especialidades, no deben ignorarse.

¿Qué le ofrece el sistema sanitario a un médico profesionalmente?
El sistema sanitario público permite un intercambio científico con otros profesionales, de la misma o diferente especialidad de forma continuada. Un reconocimiento profesional emanado del Centro en el que trabajas y a pesar de las agresiones que son evidentes un reconocimiento social pues no en vano nuestra profesión ocupa el primer lugar en el reconocimiento por parte de la sociedad. Se pone a disposición del médico una serie de medios, aunque estos cada vez son más escasos, para poder realizar una atención de calidad. La remuneración económica no va pareja a los conocimientos y responsabilidades de los profesionales.

¿Está la carrera y la actividad profesional marcada por los problemas financieros de las CCAA?
Asistí hace años en La Rioja a un debate sobre carrera profesional. Era decepcionante comprobar que entre los representantes autonómicos de un mismo partido político no hubiera consenso y lo que es peor se confundía continuamente carrera profesional con promoción profesional, incluso entre los miembros del gabinete ministerial.

Entendiendo por Carrera Profesional la valoración de los conocimientos y la actualización de los mismos, el tiempo dedicado al ejercicio profesional, las habilidades, el tiempo y los resultados en la clínica y en la investigación e incluso, los conocimientos de gestión, se ejerza donde se ejerza y se trabaje donde se trabaje. Tiene que ser valorada por la propia profesión, por las Sociedades Científicas y las Organizaciones profesionales, nunca por los políticos. Lo contrario es una promoción interna. Por lo tanto la Carrera Profesional debe ser uniforme en las diferentes autonomías. La promoción interna si puede variar de una autonomía a otra.

La Carrera Profesional no puede ser café para todos. En un juego de la infancia denominado la oca, pasas “del laberinto al 30”. Cuando llegas al laberinto tienes que retroceder al 30 para seguir jugando. Pues bien, de este laberinto en el que estamos de la mal llamada Carrera Profesional, que es una merecida incentivación económica, tenemos que retroceder. Hasta ahora lo que se ha conseguido gracias a las instituciones sindicales, que es mucho y de agradecer, no deja de ser una retribución a los médicos que trabajan para el sector público y que se tenía que haber producido hace muchos años. Llamarla Carrera Profesional es equivocar conceptos y encima habrá que revisar si se está cumpliendo.

Todos los estamentos profesionales coinciden en que la Atención Primaria es la base de todo el Sistema de Salud. ¿Qué se puede hacer para potenciarlo?
A todo el mundo se le llena la boca diciendo que la Atención Primaria es la puerta de entrada al Sistema Sanitario y vemos que año tras año nadie hace nada para llenar de contenido esta realidad. Ante esta falta de respuestas, a los médicos de Atención Primaria no se les está reconociendo esta importante labor. No hay coordinación entre los niveles asistenciales. Hay aislamiento, sin medios para consultas con otros médicos. Hay saturación de urgencias; elevada frecuentación de servicios; reiteración de pruebas. Malas infraestructuras y menos medios.
Hay que definir muy claramente sus funciones y dotarles de medios materiales y humanos para poder desarrollar las mismas. Es inadmisible que no se contemple de forma inmediata las sustituciones para poder desarrollar su formación. Hay que darles verdaderas funciones de gestión pero no gestión política sino gestión profesional. Mejorar la gestión de suplencias y plazas de médicos de cupo, de forma que no repercuta en un menor tiempo de atención y calidad al paciente. Velar por la seguridad ante las exigencias y agresiones de los pacientes. Potenciar la Atención Primaria dentro de la carrera de medicina, haciéndola atractiva para los residentes. Definir planes de desarrollo profesional y planes de formación personalizados (cursos, videoconferencias, casos prácticos…).

¿Hay alguna institución que “realmente” esté representando al médico y sus intereses profesionales?
A algunas instituciones profesionales les va a pasar como a los partidos políticos o se modernizan o van a ser arrollados por el tren del progreso. Si las hay, y tienen que vender mejor lo que están haciendo.

¿Por qué no terminan los representantes de los médicos de ser “motores” del cambio del SNS?
A las diferentes Administraciones no les interesa organizaciones profesionales potentes aunque con la boca pequeña digan lo contrario.
Las diferentes luchas internas y muchas veces la defensa de los intereses particulares minan la credibilidad ante los médicos y estos no responden a las citas electorales. No tiene la misma importancia para una Administración un representante elegido por un 40% del colectivo médico que uno que salga con el 10% si llega, o lo que es peor sin hacer elecciones.
También los médicos tenemos la culpa por nuestro pasotismo. Lloramos mucho pero luchamos poco.

..Alfonso González