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Aumenta la preocupación de los pediatras por los menores refugiados

22 de septiembre, 2015
refugiados infantiles

La SEPEAP (Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria) ha emitido un comunicado en el que pone de manifiesto su preocupación por la situación de los menores refugiados y anuncian que tratarán la situación en su próximo congreso.

Los pediatras de Atención Primaria españoles, tanto por pediatras, como por europeos, pero sobre todo como seres humanos, no podemos quedarnos impasibles ante la tragedia que están sufriendo los refugiados que tratan de llegar a nuestros países. Imágenes como las del niño sirio Aylán, ahogado en las costas de Turquía o los cadáveres de niños en el mediterráneo deben hacernos reaccionar. A pesar de que ahora mismo la situación de Siria centra la atención, existen miles de refugiados provenientes del África subsahariana que huyen de guerras y genocidios en sus países y que acampan frente a las vallas levantadas en nuestras fronteras.

Los pediatras de la SEPEAP abordarán a fondo este problema durante su congreso anual que tendrá lugar en Zaragoza entre el 22 y el 24 de octubre y en el que participarán expertos como el periodista Gervasio Sánchez, conocido por sus trabajos en países en conflicto y los pediatras Shimon Barak, presidente del Departamento de Atención Primaria de la Academia Europea de Pediatría y Gottfied Huss presidente de la Confederación Europea de Pediatras de atención primaria, que abordará la forma de integrar los derechos de los niños inmigrantes en el sistema sanitario europeo.

La mayoría de los países modernos y todos los europeos han aprobado casi desde su redacción la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 de las Naciones Unidas. Ese documento, firmada por España en 1977 y ratificado en 1979 indica en su Artículo 14 que “En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en otros países”. En su artículo 25 también recuerda el “derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para la salud y el bienestar de sí mismo y de su familia, incluso alimentación, vestido, vivienda la asistencia médica y los servicios sociales necesarios” y la Convención sobre Refugiados de 1951 establece que los refugiados deben gozar de acceso a servicios de salud equivalente a la de la población de acogida.

Lamentablemente algunos países han optado por interpretar y aplicar este derecho a la salud de manera diferente a la que aplica para sus ciudadanos citando consideraciones tales como presupuesto, la definición de salud, o los mínimos que comprenden ese “derecho a la salud“, y cuestionan quienes deben ser responsables de garantizar estos derechos. Los pediatras esperamos que España aplique y exija el cumplimiento de los tratados firmados, recordando los muchos españoles que en su momento han tenido que emigrar de nuestro país.

El derecho a la salud es fundamental e inalienable y los gobiernos no pueden coartar este derecho, sino que están obligados a protegerlo y defenderlo. Este concepto de un derecho a la salud se ha enumerado en los acuerdos internacionales que incluyen la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. La Declaración Universal hace menciones adicionales para la seguridad en caso de debilidad física o discapacidad, y hace mención especial de la atención prestada a la maternidad o la niñez.

Como pediatras de atención primaria somos conscientes de que los programas de salud y nutrición tienen que aplicarse dentro de un marco de salud pública y desarrollarse dentro de la comunidad, de una manera rápida, con énfasis en la atención primaria de la salud y el apoyo a la atención hospitalaria secundaria. Estos programas permitirán minimizar las tasas de mortalidad y morbilidad entre los refugiados y evitar la propagación de enfermedades entre la población permanente de nuestros países.

Existen cinco causas principales de muerte entre los niños de las poblaciones desplazadas por la fuerza. De ellas la desnutrición es la única no contagiosa mientras que el resto, sobre todo la diarrea y las infecciones de las vías respiratorias pueden y van a propagarse fácilmente y rápidamente en el resto de la población si no se trata rápidamente.

Cuando se trata de niños refugiados las prioridades de los Servicios de Salud Nacional deben ser actualizar las vacunas para las enfermedades transmisibles, ofrecer apoyo nutricional, controlar las enfermedades infecciosas y epidemias inminentes e implementar una adecuada vigilancia de la salud pública.

La SEPEAP (Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria) ofrece lo que está en su mano, conocimientos y pediatras comprometidos para colaborar en la elaboración del plan de acogida de estos menores necesitados de y compromiso a la hora de llevar a cabo estas políticas sanitarias de acogida a los niños desplazados.