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Se aprueba medicamento que reduce un 30% el riesgo de mortalidad del cáncer de mama

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El doctor Javier Cortés, oncólogo médico y jefe de la Sección de Cáncer de Mama y Tumores Ginecológicos del Hospital Universitario Ramón y Cajal perteneciente al servicio de Oncología Médica dirigido por el doctor Alfredo Carrato ha sido el encargado de dirigir un estudio clínico junto a oncólogos del Hospital Vall d´Hebrón de Barcelona que demuestra que el uso de un medicamento reduce el riesgo de mortalidad en un 30% de cáncer de mama.

La Agencia Europea del Medicamento ha aprobado el uso de la eribulina -un quimioterápico- para tratar el cáncer de mama metastásico, tras un estudio clínico de los hospitales Ramón y Cajal de Madrid y Vall d’Hebrón de Barcelona, que ha demostrado que reduce el riesgo de mortalidad en un 30%.

El estudio clínico ha sido dirigido por el jefe de la Sección de Cáncer de Mama y Tumores Ginecológicos del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid y director del Programa de Cáncer de Mama del Hospital Universitario Vall d’Hebrón de Barcelona, Javier Cortés.

Para pacientes con cáncer de mama metástásico
Según Cortés, “los resultados clínicos no tienen precedentes en términos de supervivencia global, con una reducción del riesgo de mortalidad de un 30% en el subgrupo con peor pronóstico respecto al fármaco de control del estudio“. Gracias a estos resultados, el Ministerio de Sanidad también ha dado luz verde a la inclusión de la eribulina como tratamiento de segunda línea y posteriores, en la prestación farmacéutica del Sistema Nacional de Salud. En EEUU, la agencia del medicamento autorizó este fármaco en noviembre de 2010.

Cortés señala que eribulina es el primer agente quimioterápico que en monoterapia demuestra un incremento en la supervivencia de las pacientes con cáncer de mama metastásico previamente tratadas con antraciclinas y taxanos.

Se trata de un compuesto sintetizado a partir de un organismo de los mares nipones, Halichondria okadai’, cuyas propiedades antitumorales fueron descubiertas a mediados de la década de los 80. Supone un nuevo tipo de quimioterapia que, por un lado, impide que las células tumorales se sigan dividiendo y, por otro, forma en su interior unos agregados, tóxicos que actúan contra la célula maligna.

Mejora calidad de vida de los pacientes
Javier Cortés explica que “la eribulina responde a la necesidad de nuevas opciones de tratamiento para las mujeres con cáncer de mama avanzado que hayan recibido, previamente, tratamiento de quimioterapia“. Con esta nueva investigación se ha conseguido identificar a un grupo de pacientes en las que la eribulina es un tratamiento muy eficaz ya que el incremento de supervivencia no tiene precedentes, especialmente en los tumores triple negativos , concluye Cortés.