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¿Por qué nadie defiende a los médicos en el caso de la niña de 12 años con una enfermedad terminal?

2 de octubre, 2015
CHUS

Estamos viendo, tristemente, que en el caso de la niña de 12 años, enferma terminal en el Hospital Universitario de Santiago de Compostela, nadie esta teniendo en cuenta al facultativo. Es muy fácil defender públicamente que no se le prolongue la vida innecesariamente, incluso algunos “tertulianos” se permiten hablar de eutanasia o normas deontológicas, mezclando términos y sin tener en cuenta a los médicos que atienden a la paciente.

¿Quién va a tomar la decisión?, ¿qué ley está por encima de la objeción de conciencia del médico?, ¿de verdad existe algún médico capaz de encarnizarse con un paciente que sufre? Solo los que no se han topado con el problema de un enfermo terminal hablan con tanta ligereza. Ni se puede valorar el nivel de dolor que a la niña le produce la enfermedad, tampoco se puede poner en el otro lado de la balanza el nivel de satisfacción que a ella le produce estar junto a sus padres.

Ningún médico puede ser lo suficientemente insensible como para no atender las necesidades de los padres de una niña de 12 años que tiene una enfermedad terminal. Pero, tampoco ninguna ley puede obligar a que un médico o un servicio tome una decisión en contra de su propia labor profesional.

Ni OMC, ni sindicatos, ni asociaciones, ni sociedades científicas, ni el colegio de médicos correspondiente han salido a defender a los médicos del servicio de pediatría del hospital. Solo se oyen las voces de quien defiende la postura más mediática que es “retirar la máquina que mantiene la vida de la paciente”.

Exclusivamente el gerente Luis Verde Remeseiro ha asegurado que no se está practicando “obstinación o sobreesfuerzo terapéutico” alguno, y que se está actuando “en la línea que marcan los principios de la buena práctica clínica y la ética asistencial

Por tanto, los que hablan desde sus posturas políticas defienden sus posturas políticas o ideológicas, pero no defienden al médico.
..Dr. López Ortega