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La utopía de una sanidad pública sin apoyarse en la asistencia privada

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Los acuerdos de colaboración público-privada en el sector de la sanidad se utilizan en todo el mundo como un mecanismo para mejorar la provisión y la calidad de los servicios de salud. Estos acuerdos, si están adecuadamente gestionados, aportan beneficios al sector público en términos de reducción de costes y de riesgos en proyectos de provisión de servicios de salud; para el sector privado representan oportunidades de negocio; y para los ciudadanos representan el acceso a más y mejores servicios sin que ello implique mayor presión fiscal.

Según datos de la consultora PWC, los centros sanitarios privados que poseen acuerdos de colaboración con el Sistema Público de Salud ahorran un 25% en costes respecto a los de gestión directa. El envejecimiento de la población y la crisis económica, que aún subsiste aunque nuestros políticos nos quieran hacer ver lo contrario, obligan a buscar alternativas que garanticen la universalidad del sistema sanitario y la calidad del mismo.

Los usuarios de la sanidad privada confían en la atención que reciben y aseguran que no la cambiarían. Afirmar algo como esto no podría hacerse si ambas sanidades, la pública y la privada, no fuesen complementarias y la combinación de ambas es indispensable para poder garantizar el sostenimiento del Sistema Público. El hecho de que la financiación pública no es ilimitada significa que se aumenten las listas de espera, haya dificultades para renovar la tecnología y haya procesos que tienen un coste administrativo mayor que el propio proceso.

La asistencia privada tiene tres grandes vías de actuación. Por un lado están los pacientes privados de verdad, es decir, los que pagan directamente la atención sanitaria prestada. Por otro, los mal llamados pacientes privados que acuden a nuestros centros a través de compañía aseguradora sanitaria y por último, los pacientes que nos llegan derivados de la sanidad pública gracias a los concursos públicos que salen a licitación.

Sirva como ejemplo que una cirugía ambulatoria traumatológica de rodilla y su posterior recuperación a base de fisioterapia es un proceso mucho más económico en un centro privado que en uno público porque a este sólo hay que repercutirle el propio proceso asignado, evitando otros costes totalmente indirectos como la investigación oncológica, la compra de material quirúrgico, la amortización del edificio hospitalario, etc.
​​​​​​..Bernard Lendinez Castro. ​​​​​​Vicepresidente de ACESIMA