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¿El consumo de alcohol afecta al riesgo de padecer Parkinson?

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Durante muchos años, los investigadores han estado estudiando si existe alguna asociación entre la enfermedad de Parkinson (EP) y el estilo de vida, como el tabaquismo y el consumo de café y alcohol. En una revisión publicada en Journal of Parkinson’s Disease, la literatura concerniente al consumo de alcohol presenta información contradictoria.

Después de un análisis sistemático de la literatura relevante desde el 2000 al 2014, a partir de estudios observacionales, se encontraron pocas pruebas, tanto para un enfoque positivo como negativo, sobre la relación entre el riesgo de enfermedad de Parkinson a partir del consumo de alcohol. Cuando se observaron asociaciones débiles en algunos informes, los autores encontraron que los estudios tenían un mayor riesgo de sesgo de selección y de recuerdo, lo que podría hacer dudar acerca de los efectos encontrados.

Se identificaron dieciséis artículos que cumplieron los criterios de inclusión. Todos eran artículos de investigación primaria, publicados en inglés en revistas arbitradas. Estos estudios tenían que incluir un grupo de comparación o control que consiste en individuos sin Parkinson, reportar una medida de asociación entre la cantidad y la frecuencia de la ingesta de alcohol y el riesgo de Parkinson, y un ajuste, al menos, de los factores distorsionantes del hábito de fumar y la edad. Las investigaciones que midieron la exposición al alcohol comparando únicamente bebedor vs no bebedor fueron excluidas.

Este estudio determinó varias debilidades metodológicas posibles que podrían explicar los variables y a menudo conflictivos resultados de los estudios que informan acerca de cómo los riesgos de la exposición a hábitos de vida como el tabaquismo, el café o té y el consumo de alcohol contribuyen al riesgo de padecer Parkinson“, explicó la investigadora principal, Silvana Bettiol, Doctora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Tasmania, Australia. “Estas incluyen la selección o la auto-selección de los controles, las dificultades en la evaluación retrospectiva del consumo de alcohol, las diferencias en la duración de los períodos de seguimiento, y la definición inconsistente del concepto bebedor y no bebedor.”

Asimismo, en los estudios en los que el consumo de alcohol y la incidencia de Parkinson fueron medidos de forma precisa a lo largo del tiempo, sólo se encontraron asociaciones no significativas, confirmando la tesis de que varias limitaciones y sesgos afectaron a muchos de los estudios.

Este estudio pone de relieve la necesidad de más estudios prospectivos que investiguen la relación entre el alcohol y el Parkinson a partir de un tamaño de muestra adecuado. Las mejoras en la presentación de los informes de estudios con respecto al tamaño y poder de la muestra, por parte de los investigadores particularmente, ayudaría a los demás a interpretar la importancia epidemiológica de cualquier hallazgo“, concluyó la Dra. Bettiol. En resumen, “la mayoría de los estudios demostraron ser preliminares y se anima a mejorar el poder estadístico para detectar efectos conjuntos.”
..Susana Calvo