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Mejorar las técnicas de seguridad anestésica y agilizar los procesos de recuperación, principales retos de los anestesiólogos

12 de noviembre, 2015
Miller Anestesia

La aplicación práctica de los conocimientos fisiológicos y farmacológicos para conseguir una anestesia segura durante el tiempo necesario, pero de recuperación precoz, sigue siendo el reto del anestesiólogo”, apunta el Dr. Rafael Uña, jefe de sección de Anestesia y Reanimación del Hospital La Paz, en el marco de la presentación de la VIII edición de Miller. Anestesia, editada por Elsevier.

Miller. Anestesia es una obra de referencia para la especialidad que contiene información actualizada e incorpora nuevos capítulos que recogen los principales cambios y novedades que se han producido. “Obras como Miller. Anestesia, avalada por múltiples generaciones de profesionales, aportan la confianza suficiente para asegurar que la información proporcionada sea veraz, contrastada y sin conflicto de intereses”, afirma el especialista.

La nueva edición de este manual incluye contenido sobre los nuevos dispositivos para facilitar el manejo de la vía aérea difícil durante las operaciones, manejo de la insuficiencia renal mediante técnicas de depuración extracorpórea, etc. Desde los principios fundamentales hasta los procedimientos más avanzados, este libro, dirigido especialmente a anestesiólogos, intensivistas, cirujanos neumólogos y cardiólogos abarca el campo de la atención anestésica contemporánea, ofreciendo una guía sobre los desafíos técnicos, científicos y clínicos a los que el anestesiólogo se enfrenta en el día a día del especialista.

Principales demandas en Anestesia
Para los anestesiólogos es clave conseguir la mayor rapidez en la recuperación del paciente. En este sentido, el Dr. Uña explica que es imprescindible “la aparición de nuevos fármacos, que por sus características farmacocinéticas y farmacodinámicas eviten al máximo la aparición de efectos colaterales y consigan anticiparnos y minimizar el riesgo de las técnicas propias de la anestesiología”.

En los últimos años, a nivel tecnológico, en el área de Anestesia, se han desarrollado bombas ‘inteligentes’ de perfusión que, basándose en modelos matemáticos, permiten la administración de fármacos de manera dinámica, dependiente del metabolismo y variando según el tiempo de administración y posibles interacciones con otros medicamentos. Asimismo, a nivel farmacológico, el desarrollo de antagonistas de los relajantes musculares aporta mayor seguridad en la reversión del bloqueo neuromuscular”, destaca el Dr. Uña.

Asimismo, uno de los objetivos principales es asegurar una mayor seguridad en el paciente que debe ser operado. Para ello, según el experto, “se buscan procedimientos mínimamente invasivos que permitan una mejor monitorización multimodal que incluya mejor control hemodinámico, respiratorio y neurológico, asegurando siempre una adecuada profundidad de hipnosis, pero sin menoscabo en el control del dolor”.

La nueva edición aporta la confianza y seguridad que avalan los 30 años de reconocimiento entre los facultativos de esta especialidad. También, permite un conocimiento más extenso y actual de temas ya tratados y que han sido desdoblados para favorecer su exposición de forma más detallada como Sueño, memoria y conscienciaque se han trasformado en dos nuevos capítulos: ‘La medicina del sueño y Consciencia’, memoria y anestesia”, asegura.

Además, el Dr. Uña, recuerda que la VIII edición de Miller. Anestesia también incluye una “revisión de temas clásicos pero que han presentado una importante trasformación durante los últimos años, como los capítulos dedicados a las trasfusiones y manejo de sangre en el paciente quirúrgico y la fluidoterapia perioperatoria”.

Retos en Anestesia
La autogestión de los servicios de anestesia podría facilitar la motivación entre los profesionales sanitarios al permitir que la distribución de recursos, personales y materiales sea más dinámica y real”, apunta el Dr. Uña. Las demandas actuales intentan disminuir la agresividad del procedimiento anestésico quirúrgico para conseguir una recuperación lo más precoz posible y así disminuir el tiempo de ingreso hospitalario, con el consiguiente ahorro de recursos.

Para ello, “es necesario el desarrollo de fármacos con vida media corta y posibilidad de reversión en caso necesario. Su uso juicioso sólo es posible bajo una monitorización adecuada que asegure la profundidad anestésica y cuantifique el umbral del dolor”, según destaca el Dr. Uña.