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Ancianos con demencia, diabetes y problemas renales tienen mayor riesgo de deshidratación

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Una de cada cinco personas mayores que viven en centros asistenciales del Reino Unido tiene deshidratación, lo que sugiere que no beben lo suficiente para mantenerse saludables. Las personas con problemas de demencia, diabetes y riñones tienen el mayor riesgo de deshidratación, según un estudio de la Universidad de East Anglia, Reino Unido.

Las personas mayores en particular están en riesgo de deshidratación debido a la pérdida de agua que es causada por no beber suficiente líquido. Esto puede acarrear un deterioro en la salud de los pacientes, como minusvalías, o incluso la muerte.

Una nueva investigación publicada hoy 11 de Noviembre revela las condiciones asociadas a la deshidratación, por lo que se espera que estos nuevos hallazgos ayuden a los cuidadores de los centros asistenciales a identificar qué personas mayores podrían tener mayor riesgo de deshidratación.

Su investigador principal, el Dr. Lee Hooper de la Escuela de Medicina de la Universidad de East Anglia comentó: “El agua es crucial para cada acción corporal, y el mantenimiento de la hidratación es esencial para la vida. Sabemos que la deshidratación es difícil identificar, pero debemos tener en cuenta que puede conducir a un mayor riesgo de ingreso hospitalario, a infecciones del tracto urinario, minusvalías e incluso la muerte”.

Los ancianos tiene tendencia a no sentir sed cuando beben demasiado poco. Además de eso, como nuestros riñones también envejecen, somos menos capaces de concentrar nuestra orina para conservar el fluido, por lo que la capacidad del cuerpo para regular su balance de líquidos se reduce lentamente. Hasta ahora, ha habido pruebas limitadas y contradictorias acerca de cuáles son los factores de salud asociados a la deshidratación en los adultos mayores”, dijo el Dr. Hooper. “Queríamos averiguar si cualquier condición particular está asociada con la deshidratación, con el fin de comprender su prevalencia y determinar qué individuos tienen mayor riesgo“.

La investigación se llevó a cabo en 56 centros asistenciales, donde el equipo estudió a 188 personas mayores de 65 años. El estado de hidratación de los voluntarios de los ancianos se determinó mediante una prueba de osmolalidad en suero a partir de una muestra de sangre, y clasificada como “bien hidratados”, “con deshidratación inminente” y “deshidratados”.

Más tarde, los investigadores compararon los resultados con una amplia gama de 67 factores cognitivos, funcionales y de salud diferentes, incluyendo si eran o no continentes, si sentían sed, su temperatura, peso, la medicación que estaban tomando, y si habían sido diagnosticados con demencia. Éste es el primer informe que tiene en cuenta tanto a un grupo de estudio grande como una gran variedad de factores de salud.

Hallazgos clave

  • Alta prevalencia (20%) de deshidratación en personas mayores que viven en centros asistenciales durante un largo periodo de tiempo.
  • Las personas mayores con problemas renales, demencia y diabetes tienen un mayor riesgo de deshidratación.
  • Factores tales como la medicación diurética, el sexo (hombres), y la incontinencia de la vejiga también se asocian a la deshidratación.
  • La sed no se asocia con el estado de hidratación en personas de edad avanzada.

Hemos observado que las personas mayores que habían tenido un mal estado de salud- aquellos que habían ido al médico con más frecuencia o habían tenido un episodio reciente de ingreso de emergencia- eran más propensas a deshidratarse” dijo el Dr. Hooper. “Los voluntarios con tobillos hinchados, con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), artritis, problemas de continencia, demencia y los que tomaban medicamentos para la diabetes, laxantes y diuréticos, también estaban en riesgo. También nos dimos cuenta de que los hombres eran más propensos a estar deshidratados que las mujeres y que la sed es un mal indicador de deshidratación en personas mayores. La acción de beber debe ser regulada por el hábito y la rutina, que puede resultar difícil para las personas con demencia ”.

Asimismo se encontró una fuerte correlación entre una mala función cognitiva y la deshidratación, pero es muy posible que la deshidratación sea la causa de una mala función cognitiva, y que la relación en sí sea un círculo vicioso. “Esperamos que esta investigación permita a los cuidadores determinar qué ancianos son los más propensos a sufrir deshidratación. Sin embargo, se necesita más investigación para evaluar las relaciones de causalidad y los efectos que se producen en la salud al aumentar la ingesta de líquidos” concluyó el Dr. Hooper.
..Susana Calvo