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Masticar lentamente ayuda a prevenir un aumento excesivo de peso en los niños

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Esperar 30 segundos entre cada bocado permite que los niños se den cuenta de que ya no tienen más hambre, antes de que coman en exceso – en definitiva, les ayuda a evitar un aumento excesivo de peso. Esta es la conclusión de un estudio publicado en la edición del 15 de diciembre de la revista Pediatric Obesity, llevado a cabo por un equipo internacional de investigadores, entre los que se incluían bioingenieros de la Universidad de California, en San Diego.

Para perder peso, se necesita dejar de comer. Pero no es así de simple para la mayoría de la gente“, dijo el coautor del estudio, Marcos Intaglietta, del Departamento de Bioingeniería de la Universidad de California, en San Diego. “Así que decidimos investigar cómo de efectivo sería comer lentamente“.

Un grupo de bioingenieros trabajó en colaboración con los médicos de la Universidad Nacional de México: “Nuestro método se centra en la prevención del aumento de peso“, dijo el doctor Ruy Pérez Tamayo, del Laboratorio de Investigación en Medicina Experimental de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de México. “Es sencillo, barato y fácil llevarlo a cabo“. Además no requiere tomar ningún medicamento.

El objetivo del estudio era reducir al mínimo la cantidad de alimentos que comieran los niños antes de que sus estómagos le dijeran a sus cerebros que ya no tenían más hambre – el llamado “reflejo de saciedad”. Esa señal suele tardar unos 15 minutos en activarse. Pero en la sociedad moderna, se pueden consumir comidas enteras en mucho menos tiempo, dijeron los investigadores.

Este estudio es el primer ensayo clínico controlado para probar si el hecho de comer despacio es eficaz para detectar la sensación de saciedad y la pérdida de peso, dijeron los investigadores.

El estudio monitoreó los hábitos de alimentación de 54 niños de 6 a 17 años en la ciudad de Durango, México, durante un año. Los estudiantes fueron comparados con un grupo control con características demográficas similares.

Se dividió a los estudiantes en dos grupos: uno en el que comían lentamente siguiendo las instrucciones de los investigadores, llamado el grupo complaciente, y otro que no lo hizo, llamado el grupo no complaciente. Estos dos grupos se compararon con un grupo control.

Los resultados fueron sorprendentes. El peso de los estudiantes en el grupo complaciente disminuyó entre un 2 y 5,7 por ciento después de seis meses y entre un 3,4 y un 4.8 por ciento después de un año. Por el contrario, el peso de los estudiantes en el grupo no complaciente aumentó entre un 4,4 – 5.8 por ciento después de seis meses y entre un 8.3 y un 12.6 por ciento después de un año. El peso del grupo de control aumentó en un 6.5 – 8.2 por ciento después de un año.

El planteamiento de comer lentamente tiene la ventaja de ser sostenible a largo plazo, a diferencia de la mayoría de las dietas, dijo Geert Schmid-Schonbein, coautor del estudio y profesor de bioingeniería de la Escuela Jacobs de Ingeniería de la Universidad de California, ya que no requiere que cambiamos los hábitos alimenticios de nuestra vida cotidiana. No nos priva de nuestras comidas favoritas y se puede aplicar en cualquier contexto cultural y étnico.

Una persona puede adoptar este enfoque de alimentación lenta y mantenerlo durante el resto de su vida“, dijo Schmid-Schonbein. “Además, puede enseñar este enfoque a sus hijos y ellos, a su vez, pueden enseñar a sus hijos “.

Para evitar comer en exceso, los estudiantes fueron instruidos para masticar cada bocado durante 30 segundos antes de dar el siguiente. Esto les dio tiempo para darse cuenta de que ya no tenían hambre y podían dejar de comer. Para asegurarse de que habían esperado la cantidad adecuada de tiempo, se dio a todos ellos unos pequeños relojes de arena que se vaciaban en 30 segundos. Los investigadores les enseñaron a tomar un bocado, darle la vuelta al reloj de arena y no tomar otro bocado hasta que el reloj de arena no se quedara vacío.

Los investigadores también indicaron a los estudiantes que bebieran un vaso de agua antes de cada comida y evitaran tentempiés entre comidas. A este enfoque se le llamó “buenos modales para un futuro saludable“.

El reloj de arena hizo que fuese como un juego“, dijo Pedro Cabrales, profesor de bioingeniería de la Universidad de California en San Diego y coautor del estudio. “También hay que destacar que entre los niños se animaban a ser responsables. Si algunos olvidaron los relojes de arena, los demás se lo recordaron“.

Los resultados fueron tan prometedores que los estados mexicanos de Michoacán, Yucatán y Veracruz han invitado a los investigadores para implementar los métodos del estudio en sus escuelas.

A los investigadores les gustaría llevar a cabo más estudios con un tamaño de muestra más grande en México y en el sur de California, enfocado a la gran población hispana de la región. También advierten que este enfoque no se ha probado en adultos.
..Susana Calvo