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Descubierto un receptor del cerebro que ayuda a las células a regular la quema de grasa

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Científicos de Gladstone Institutes han descubierto un inusual regulador del peso corporal y el síndrome metabólico: un mecanismo molecular más comúnmente asociado con las células del cerebro. La reducción de los niveles del receptor Neurotrofina P75, un receptor implicado en el crecimiento y supervivencia neuronal, protegió a ratones, alimentados con una dieta alta en grasas, de desarrollar obesidad, diabetes y la enfermedad del hígado graso.

Además de su función en el cerebro, la Neurotrofina P75 está presente en todo el cuerpo, incluso en las células del hígado y células grasas. Investigaciones anteriores la implicaron en la enfermedad hepática y la resistencia a la insulina, dos consecuencias del síndrome metabólico y la obesidad.

En el estudio actual, publicado en Cell Reports, los investigadores estudiaron la relación entre el receptor P75 y una dieta alta en grasas , que es a menudo la causa de estos problemas. Los científicos descubrieron que el receptor ayudó a regular los procesos metabólicos que controlan el peso corporal y que la reducción del número de P75 en las células grasas impedía el aumento de peso en los ratones.

Hemos identificado un nuevo mecanismo molecular que regula el gasto de energía y puede ayudar a prevenir la obesidad y el síndrome metabólico“, dice el autor principal Bernat Báez-Raja, Doctor en Medicina y científico de investigación en el Instituto Gladstone de Enfermedades Neurológicas. “La protección completa contra la obesidad y disfunción metabólica en los animales de estudio, sin diferencias en el apetito o la actividad física, sugiere que la Neurotrofina P75 es un regulador clave en la quema de grasas“.

Los investigadores eliminaron de forma experimental la P75 de los ratones y luego los alimentaros con una dieta alta en grasas. Cabe destacar que estos ratones eran resistentes al aumento de peso y se mantuvieron saludables y delgados después de varias semanas siguiendo la dieta. Por el contrario, los ratones normales, de “tipo salvaje”, alimentados con la misma dieta, se convirtieron en obesos, tenían grandes células de grasa, niveles elevados de insulina, y desarrollaron síntomas de la enfermedad de hígado graso.

Fue notable el hecho de que no hubiera diferencias entre los ratones de tipo salvaje y los ratones a los que se redujo la P75, con respecto a la dieta, el consumo total de energía, o la actividad física. Por el contrario, los ratones experimentales tuvieron un gasto de energía significativamente mayor que los ratones de tipo salvaje, probablemente porque quemaron más grasa.

La solidez del efecto es bastante destacable“, dice otra de las autoras, Katerina Akassoglou, investigadora senior en Gladstone. “Dado que las neurotrofinas y sus receptores controlan la comunicación entre el cerebro y los órganos periféricos, podrían ser nuevas dianas terapéuticas con implicaciones tanto en enfermedades metabólicas como neurológicas“.

En un último conjunto de experimentos, los investigadores demostraron que la función de la P75 en las células grasas en particular, contribuyó significativamente a la regulación del peso corporal. Eliminando la P75 sólo de las células grasas dio lugar a resultados similares a los de la eliminación de los receptores de todos los tipos de células del cuerpo. Es más, el trasplante de células grasas de los ratones experimentales en ratones de tipo salvaje también protegió a los ratones de tipo salvaje de desarrollar obesidad.

Los investigadores dicen que el siguiente paso es desarrollar pequeñas moléculas o fármacos que regulen la p75 para reproducir este efecto y servir como intervención terapéutica para la obesidad y el síndrome metabólico.
..Susana Calvo