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Nuevo desafío para los neurocirujanos: eliminar todas muertes infantiles por hidrocefalia en 2030

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Cada año, miles de bebés en todo el mundo mueren a causa de la hidrocefalia no tratada, una enfermedad en la que la cabeza se hincha debido a una acumulación de exceso de líquido. Pero ningún bebé más tendrá que morir de esta enfermedad, antes calificada como “agua en el cerebro”. Los neurocirujanos tienen ahora las habilidades y herramientas para hacer frente a esta situación de manera muy eficaz.

En un editorial publicado en diciembre de 2015 en la revista World Neurosurgery, el neurocirujano Vikram Prabhu, del Centro Médico de la Universidad Loyola de Chicago, examina el tema de la hidrocefalia en Uganda. El Dr. Prabhu también es profesor del Departamento de Cirugía Neurológica de la Facultad de Medicina de la Universidad Loyola.

La hidrocefalia es la acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo, que circula por todo el cerebro y la columna vertebral y puede causar un daño significativo e incluso la muerte. Afecta principalmente a los niños, aunque los adultos también pueden padecerla, y se puede tratar con cirugía.

El tratamiento convencional implica la ejecución de una derivación (un tubo delgado) desde el cerebro hasta el abdomen y el uso de una válvula para regular el fluido que se drena desde el cerebro. El exceso de líquido cefalorraquídeo se desvía hacia la cavidad abdominal, donde se absorbe fácilmente. Pero las derivaciones son sistemas caros y complejos que requieren revisiones frecuentes y pueden ser propensos al fracaso. El sistema es difícil incluso en los países desarrollados. En los países en desarrollo, que carecen de la infraestructura necesaria para hacer frente a las infecciones y anomalías, es prácticamente imposible supervisar y ocuparse estos dispositivos.

El neurocirujano Benjamin Warf desarrolló un procedimiento endoscópico mínimamente invasivo que es seguro, eficaz y fácil de implementar. (El término técnico para el procedimiento Warf es “Tercer Ventriculostomía endoscópica”. El Dr. Warf estableció un centro en Uganda que ha proporcionado atención neuroquirúrgica a decenas de niños con hidrocefalia, salvando muchas vidas.

Este es uno de los mejores paradigmas de la neurocirugía global, y hay lecciones que aún quedan por aprender“, escribió el Dr. Prabhu. “Lo más importante puede ser su falta de complejidad, es decir, la simplicidad es la herramienta más poderosa“.

A menudo la asistencia sanitaria en el mundo desarrollado está dictada por los costes. El procedimiento Warf es un ejemplo de cómo los recursos escasos “han estimulado a médicos innovadores a ser pioneros en aunar esfuerzos“, escribió el Dr. Prabhu. “Tenemos mucho que aprender de ellos, y sus innovaciones podrían alimentar estrategias económicamente rentables“.

Los principales centros médicos están obligados a implementar con éxito sistemas complejos que son propensos a romperse o a no ser implementados correctamente o actualizados. Soluciones simples, tales como el procedimiento Warf, pueden beneficiar a zonas del mundo que carecen de este tipo de instalaciones, escribió el Dr. Prabhu.

El Dr. Prabhu desafió a un grupo de neurocirujanos a llevar adelante la obra intrépida del Dr. Warf, que ganó una “beca para genios” de la Fundación MacArthur.

Deberíamos establecer una meta realista con una línea de tiempo finito e incluir nuestros recursos en ella“, escribió el Dr. Prabhu. A diferencia de las enfermedades crónicas que se pueden gestionar con medicamentos, pero no se pueden eliminar o curar, la hidrocefalia puede ser controlada de manera muy eficaz mediante un procedimiento quirúrgico con el que todos los neurocirujanos están familiarizados y del que son adeptos.

El Dr. Prabhu propuso que los neurocirujanos fijasen un objetivo similar pero más preciso para sí mismos: “Ningún niño debería morir de hidrocefalia no tratada en el planeta para el año 2030“.
..Susana Calvo