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El Hospital Virgen de la Luz de Cuenca implanta novedosa técnica quirúrgica para el tratamiento del glaucoma

19 de enero, 2016
Virgen de la Luz

El Servicio de Oftalmología del Hospital Virgen de la Luz de Cuenca, ha implantado una novedosa técnica quirúrgica para el tratamiento del glaucoma que, denominada canaloplastia, ofrece mejores resultados y menor tratamiento farmacológico para los pacientes.

La puesta en práctica de esta nueva técnica ha sido posible gracias a la formación que ha recibido una de las facultativos del Servicio de Oftalmología del Virgen de la Luz, la doctora María Rojo, que, en el año 2009 estudió la subespecialidad de Cirugía de Glaucoma en Ciudad de México y también por la colaboración recibida por todos los integrantes del Servicio de Oftalmología del hospital conquense.

El glaucoma es una enfermedad para la que actualmente no existe una causa clara ni única de su desarrollo. El glaucoma supone la segunda causa por ceguera en el mundo, y es que solamente es superada por las cataratas, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Afecta a más de 61 millones de personas en todo el mundo, de las que siete millones ya han perdido la visión. Cada año se registran 2,4 millones de casos nuevos en el mundo, y según datos de la ‘World Glaucoma Association’, para el 2020 se espera que esta patología esté cerca de afectar a 80 millones de personas en el mundo. En España, la cifra de afectados por esta enfermedad se estima en un millón.

La prevalencia universal del glaucoma se encuentra entre el 0,5% y el 2% de la población a partir de los 40 años de edad y puede llegar al 7-8% en los mayores de 80 años, de ahí que se incida en la importancia que tiene las revisiones periódicas de la vista a partir de los 40 años.

Son más determinantes la existencia de componentes hereditarios, siendo más frecuente si hay familiares con antecedentes de glaucoma; factores precipitantes como la toma de fármacos -corticoides-, y otras enfermedades oculares que secundariamente pueden desencadenar en glaucoma. Recurrir a la intervención quirúrgica y las terapias farmacológicas son las vías que logran gestionar la enfermedad.

El nervio óptico se va dañando sin que el enfermo note síntomas, es por ello que sea considerada una enfermedad “silenciosa”. El objetivo es lograr bajar la tensión del ojo para frenar el daño irreversible del nervio óptico.

La cirugía habitual suele ser la trabeculectomía y la escleroctomía profunda no penetrante (EPNP) que se realiza en el Hospital de Cuenca desde el año 2010. Sin embargo, ambas cirugías demandan realizar un seguimiento continuo al paciente y administrar tratamiento farmacológico.

La canaloplastia lleva poco tiempo practicándose y sus resultados en pacientes son positivos
Esta técnica, desarrollada por primera vez por el profesor del Departamento de Oftalmología del Hospital Universitario de Basilea (Suiza), Matthias Grieshaber y la doctora Rojo, con el asesoramiento del doctor Javier González Rodríguez, oftalmólogo de la clínica IGlaukom de Vigo, lleva practicándose durante los últimos ocho meses en el Hospital Virgen de la Luz de Cuenca, con resultados positivos, y es que ha permitido ya la intervención de 10 pacientes cuya evolución ha sido muy buena.

A través de la canaloplastia se ha logrado llegar a la zona de filtración circunferencial del canal de Schelemm, introducir una sonda por el canal y anudar un hilo milimétrico (prolene), que permite que vuelva a abrirse esa vía de drenaje natural del ojo, lo que incide en la mejora de la salida del humor acuoso y en la reducción de la presión ocular. De esta forma, se cambia el concepto de la trabeculectomía y la EPNP, al restituir al completo la vía de drenaje fisiológica del ojo.

En los últimos años, la canaloplastia ha supuesto un importante refinamiento técnico de las cirugías filtrantes no perforantes. Respecto a las demás intervenciones quirúrgicas de glaucoma, su ventaja es que el cuidado postoperatorio es más sencillo, disminuye las complicaciones y logra una rápida recuperación visual. Además, no se precisan tantas revisiones periódicas del paciente y se administran menos dosis de fármacos.
..Emilio Ramirez