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Nuevo estudio confirma que los neutrófilos son capaces de reparar el tejido de un corazón infartado

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Según un estudio dirigido por Sabine Steffens, profesora de Patobioquímica Clínica en el Instituto para la Prevención Cardiovascular (IPEK) en el Centro Médico de la LMU, los granulocitos neutrófilos, comúnmente conocidos como neutrófilos, desempeñan un papel crucial en la reparación del tejido cardíaco dañado tras un ataque al corazón. “Este es un resultado sorprendente, ya que se pensaba que los neutrófilos tenían un efecto puramente perjudicial sobre el tejido del corazón después de un infarto agudo de miocardio“, dice Steffens. El artículo ha sido publicado en la revista European Heart Journal.

Los ataques al corazón se caracterizan por una interrupción localizada y aguda en el suministro de oxígeno al órgano. Esto causa la muerte de grandes cantidades de células cardíacas, que liberan señales químicas que alertan al sistema inmune. Como consecuencia, los neutrófilos acuden rápidamente al lugar. Los neutrófilos están especializados en absorber restos de células y patógenos, así como en promover una inflamación aguda y movilizar otras células inmunes. Hasta ahora se pensaba que la absorción de partículas era buena para limpiar la zona, pero que la reacción inflamatoria en realidad sólo aumentaba el daño al músculo cardíaco, causando cicatrices que reducen su capacidad de bombeo tras el infarto, y una insuficiencia cardíaca progresiva que requiere vigilancia y tratamiento.

Lo que ha descubierto el grupo de Sabine Steffens es que los neutrófilos no sólo promueven la inflamación del tejido infartado, sino que también producen un factor que fomenta la aparición de macrófagos reparadores. “El papel reparador de los neutrófilos ha sido pasado por alto hasta ahora” explica la Dra. Steffens. Su estudio revela que los neutrófilos son clave para la resolución de la inflamación post-infarto y la remodelación del tejido cardíaco.

Este estudio confirma que aún no se entiende bien el papel de los neutrófilos en un infarto de miocardio. Será necesario comprender, equilibrar y modular las distintas funciones que realizan los neutrófilos. Esto puede tener efecto sobre las terapias que buscan reducir el número de neutrófilos tras un infarto. “Es una cuestión de encontrar el equilibrio correcto entre efectos opuestos. Puede que haya un valor umbral a partir del cual se vea afectado negativamente el impacto positivo de los neutrófilos” señala Steffens.

En otras palabras, las terapias anti-inflamatorias pueden terminar por obstaculizar el proceso de reparación. Por lo tanto, podría ser una mejor idea tratar de impulsar el desarrollo de la clase de macrófagos que promueve la reparación. Por lo tanto, Steffens y su equipo planean identificar y diseccionar las vías de señalización y sus mecanismos reguladores que estimulan la diferenciación de estas células.
..Jorge Tamayo