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Las personas con esquizofrenia que inician el tratamiento en el momento del ingreso reducen su estancia hospitalaria

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Los pacientes con esquizofrenia que comienzan el tratamiento con palmitato de paliperidona durante el ingreso, reducen su estancia hospitalaria. Esta es una de las principales conclusiones del estudio observacional, multicéntrico y prospectivo Shadow presentado en el XXV Congreso de la Asociación Europea de Psiquiatría (EPS, por sus siglas en inglés) en el que han participado 24 hospitales de España con la inclusión de 280 personas con esquizofrenia y que ha contado con la colaboración de Janssen.

El objetivo principal de este estudio es evaluar la eficacia clínica, tolerabilidad e impacto sobre la estancia media hospitalaria en pacientes con esquizofrenia que requieren, de acuerdo con la práctica clínica estándar, tratamiento con palmitato de paliperidona en el momento de ingresar en la Unidad de Agudos debido a una exacerbación psicótica aguda.

El tratamiento administrado a los pacientes con esquizofrenia debía ser el habitual por práctica clínica usual, por lo que no había ningún condicionante en cuanto a la dosis utilizada de este u otros tratamientos concomitantes.

En este sentido, “al estudiar la relación entre el momento del ingreso hasta el inicio del tratamiento de palmitato de paliperidona, se detectó una correlación estadísticamente significativa entre este período de tiempo y la duración de la estancia hospitalaria”, afirma el Dr. Eduard Parellada, responsable de Hospitalización de la Unidad de Esquizofrenia del Hospital Clínic de Barcelona y coordinador del estudio.

Asimismo, durante el congreso de la EPA, celebrado recientemente, se han presentado los resultados del análisis final de este estudio, que muestran la mejoría clínica y funcional de estos pacientes desde el inicio de tratamiento con palmitato de paliperidona hasta su alta hospitalaria, mostrando además un porcentaje de monoterapia antipsicótica del 21%. Estos resultados confirman los resultados de un análisis previo que se realizó con los primeros 100 pacientes incluidos en este estudio y que se presentaron en el congreso de la ECNP del año 2014.

La evolución clínica de los pacientes que participaron en el estudio Shadow fue seguida durante 6 semanas o hasta el alta hospitalaria, según ocurriera. El criterio de valoración principal del estudio fue la puntuación de la escala CGI para valorar la sintomatología clínica de estos pacientes, pero también se valoraron otros aspectos como la funcionalidad (a través de la escala PSP), la satisfacción al alta con el tratamiento recibido y la duración de la estancia hospitalaria1.
Según este experto, “los resultados demuestran que el inicio del tratamiento con palmitato de paliperidona, en el momento del ingreso del paciente, se asocian con una respuesta clínica efectiva, bajo condiciones favorables de seguridad/tolerabilidad y una buena aceptación por parte de los pacientes”.

De hecho, subraya que “un 22% de los pacientes pudieron ser dados de alta en monoterapia antipsicótica con palmitato de paliperidona”. Además, los datos ponen de manifiesto “el menor uso de medicación concomitante, tanto de benzodiacepinas como de anticolinérgicos en el caso de pacientes dados de alta en monoterapia antipsicótica”, apunta.

Este estudio apoya la idea que los ensayos pragmáticos realizados en un entorno naturalístico (que miden la eficacia de la práctica clínica habitual en poblaciones más reales), son complementos necesarios, para otros estudios con un diseño más explicativo, como los ensayos clínicos aleatorios”, afirma el experto.

Los resultados obtenidos en el estudio Shadow añaden también información sobre la efectividad de palmitato de paliperidona en el contexto de la Unidad de Agudos. “Especialmente, la reducción de la estancia media hospitalaria, puede tener un importante impacto farmacoeconómico y sobre la calidad de vida del paciente y familiares”, comenta el Dr. Parellada.

Por último, “los resultados clínicos generados en estudios observacionales deben apoyar la actualización de las guías clínicas en lo que respecta al uso de los antipsicóticos de segunda generación de larga duración, especialmente en fases tempranas de la esquizofrenia, puesto que la mayoría de las guías clínicas vigentes en la actualidad son demasiado conservadoras”, concluye el especialista.