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Medicina: Sin engaños, gracias

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Ya lo sabemos todos. Cada vez hay más terapias alternativas y complementarias. Homeopatía, flores de bach, osteopatía, naturopatía…
¿Quieres saber cómo distinguir un charlatán de un profesional de la salud?
¿Te gustaría tener criterios para desenmascarar a quién quiere venderte una moto si ningún fundamento?
No pares de leer porque vamos a hablar del fantástico texto Medicina sin engaños de José Miguel Mulet, profesor titular de biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia.

Un libro imprescindible que fomenta un espíritu crítico
Para que ante las innumerables opciones al margen de la medicina tradicional que, cada vez más, aparecen en el mercado tengas un mejor criterio a la hora de tomar decisiones sobre un tema tan importante como es tu salud.

Además me ha encantado el enfoque, defendiendo este humilde oficio de la medicina.

Lo reconozco, no siempre ejercido de la forma más afortunada o en las condiciones ideales con la que soñábamos cuando estudiábamos la carrera.

Para elegir bien, la base es la buena información
Ya lo sabemos, cada uno es libre de elegir lo que mejor le convenga. Pero, ojo, es fundamental tener una buena información para ello y, en esto, el profesor Mulet nos ayuda de una forma fantástica.

Por qué, a la misma vez que aumentan estas terapias, también aumentan las dudas sobre su fiabilidad. El profesor Mulet con un lenguaje cercano, sencillo de leer y con dosis humor, ironía e –incluso- sarcasmo, desmitifica las medicinas alternativas y pone en evidencia algunos engaños. Todo ello con numerosos ejemplos.

El autor, muestra con una claridad que en pocas obras he visto cómo ciertas prácticas constituyen un mero negocio a costa de la salud y el dinero de las personas que acuden a ellas.

Especialmente crítico, se muestra ante terapias como el psicoanálisis, las llamadas medicinas naturales o la homeopatía.

Todo ello, para dejar claros una serie de criterios objetivos que os ayudarán a decicidir si os podéis fiar o no de quíen tenéis delante.

El decálogo de la medicina sin engaños
Decálogo que me ha encantado y, además, no puedo estar más de acuerdo con él. Así que vamos allá:
1. ¿Te duele algo? Ve al médico
Claro, parece obvio, pero mucha gente no lo hace.
Mucha gente se fía de los consejos de amigos, parientes o familiares.
Yo no digo que estas personas tengan una mala intención. Ni muchísimo menos.
Pero es que, los médicos, cuando hacemos una visita ofrecemos una valoración única, personal y completa.
Pensad que los que se hacen llamar médicos y no lo son, como el propio Mulet los define: los pseudomédicos. Consiguen nuevos clientes a través del boca a boca. Es decir, por recomendación.
Y ojo porque con internet el riesgo de caer en manos de un farsante es más que peligroso.
Mucha prudencia con las opiniones de los foros de enfermos o de afectados. Porque muchos de los pseudomédicos se dan de alta en estos foros para buscar clientes.

2. Si parece demasiado bueno, no lo es
Piensa que la información biomédica se difunde rápido por la comunidad de profesionales.
Creer que la medicina es cerrada es un error.
La medicina, está totalmente abierta a recibir aportaciones, vengan de donde vengan.
Si una terapia demuestra su eficacia, sale en las guías de práctica clínica.
Y si no sale, es que no existe evidencia de que funcione.
Como dice Mulet, que un médico (o alguien que se hace pasar por él) haya descubierto una técnica que ha inventado él y solo aplica él, es más propio del siglo XIX que de la actualidad.
Piensa que los descubrimientos y las terapias son fruto del duro trabajo de los investigadores científicos y, cuando algo se descubre, se publica para que toda la comunidad científica y profesional lo sepa y aplique. En función de la evidencia científica destilada en estudios publicados.
Si la exclusividad de una terapia es la excusa que se da para justificar que es muy cara, desconfia de entrada.
Si encima se argumenta que esta es muy buena y que funciona al cien por cien o que no tiene efectos secundarios.
Vamos, ya te puedes levantar y huir de semejante disparate.

3. Si parece una tontería, lo es
Por favor. ¡Apelemos al sentido común!
Hay propuestas terapéuticas que, por decirlo suavemente, parecen un tanto peculiares.
¿Es efectivo poner piedras debajo de la cama o apagar el wifi por la noche?
No sé, de entrada suena raro, ¿no?
Simplemente, ten esa mirada crítica y escéptica que te puede dar el sentido común.
Muchos timadores se aprovechan de la desesperación de las personas que se encuentran mal y son capaces de vender cosas inverosímiles.

4. Que no te cuente su vida, un médico aprende estudiando
Con esto está dicho todo.
Mulet nos alerta de que muchos pseudomédicos utilizan el truco de referir que tuvieron una iluminación que les mostró el camino o que, a raíz de que ellos sufrieron una enfermedad, eso les hizo ver la luz y desarrollar una nueva terapia.
Estos hechos, sean ciertos o no, son irrelevantes para el acto asistencial. Lo único que buscan es establecer una conexión emocional para vender mejor el producto o terapia en cuestión.
Vamos a ver, una terapia concreta no es más buena por la historia personal que hay detrás.
Para nada.
Es más buena porque, tras horas de trabajo, estudio y experimentación se ha demostrado que funciona.
El conocimiento no viene del cielo y de la inspiración. Viene del arduo trabajo de los profesionales científicos que intentan demostrar lo que funciona o no funciona.
Y Mulet sentencia, que la medicina parte de la ciencia, que realiza los experimentos, obtiene datos y, a partir de ahí, saca las conclusiones. La pseudo ciencia funciona justo al revés: primero saca las conclusiones y luego pide a la ciencia que las apoye.

5. Que parezca una consulta no quiere decir que lo sea
A ver, para practicar la pseudomedicina, solo hace falta un local una sala de espera con revistas y plantas y una pared llena de títulos y diplomas.
Ojo, no digo que no haya médicos que no tengan este tipo de consultas.
Pero el único título que vale, es el de médico y su número de colegiación.
Con esto quiero decirte aquello de que el hábito no hace al monje.
Fijaos bien en quien tenéis delante y que titulación tiene.
En definitiva, sé crítico.
Y no te dejes influenciar por las apariencias.

6. Que parezca un genio no quiere decir que lo sea
No te dejes impresionar por qué en la visita el -supuestamente médico- parezca adivino. O tengas la sensación de que te lee el pensamiento al decirte que tienes tal enfermedad o tal problema.
Te aseguro que hay muchas técnicas, más propias de la farándula, que de la propia medicina para hacer este tipo de teatro.
Los médicos realizamos la entrevista clínica y la anamnesis.
Y, junto con la exploración física, sacamos la información más relevante para realizar el diagnóstico.
Sin trampa ni cartón.
Sin ánimo de impresionar a nadie.
Si tienes delante un supuesto profesional que alardea de haberte adivinado algo, no bajes la guardia y está bien atento.

7. Que sea cara, no significa que sea mejor
Este es uno de los puntos que más me gustan.
Y es que Mulet lo deja muy claro.
Los falsos profesionales pescan en el río revuelto de los problemas del sistema sanitario. La atención médica muchas veces es fría, distante y, sobre todo, fugaz. Los médicos estamos saturados. Los pseudomédicos suelen ser muy simpáticos. Pero ojo, que sea simpático, no significa que sea honrado
Lograr que el paciente se sienta bien en la consulta forma parte de nuestro trabajo pero jamás debe utilizarse como reclamo para que vuelva otra vez la persona.
Tampoco es cierto que porque sea caro tiene que ser mejor.
No te dejes impresionar por el precio.

8. ¿Jugamos al tabú?
Fantástico este punto. Aquí Mulet le añade una buena dosis de humor a tema de la jerga de los pseudomédicos.
Y es que es cierto, hay una serie de vocablos que si se oyen en una consulta más de la cuenta os tiene que poner alerta enseguida.
Nos referimos a palabras como “holístico”, “energía vital”, “salud natural”, “conciencia” o “alcalino”.
Las frases grandilocuentes o las citas celebres son unos recursos que, usados con exceso, deben hacerte sospechar también.

9. No te fíes si presume de importante o de pacientes importantes
Otro punto a tener muy en cuenta son los médicos que hablan de sus viajes personales, de sus pacientes célebres, de sus congresos o de sus consultas en otras ciudades.
Todos esos datos son irrelevantes en el acto asistencial y están fuera de lugar en la visita.
Fíjate bien en las salas de espera
¿hay fotos con famosos?
Como digo, curar a un famoso es irrelevante en el acto médico.

10. Me han tomado el pelo, ¿y ahora qué?
Pues aquí, como muy bien dice Mulet, la cosa esta complicada.
Si el pseudomédico no se anuncia como médico no se le puede acusar de intrusismo.
De momento la pseudomedicina, por lo menos en España, parece que no está bien regulada
Así que lo único que único que te protege es tu sentido común a la hora de elegir.
Con lo cual, volvemos al principio.
Si te duele algo, ve al médico y no al pseudo médico.

¡Muchas gracias J. M. Mulet por tu fantástico libro!

Medicina sin engaños de JM. Mulet
..Josep Ayllón. mimedicopro