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Investigación ofrece mejores perspectivas para el alivio del dolor crónico

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El potencial de la luz como una alternativa no invasiva y altamente especializada a los medicamentos para el dolor se hizo más evidente gracias a la investigación llevada a cabo por científicos del Instituto Neurológico de Montreal y el Hospital de la Universidad McGill.

Los investigadores criaron ratones con neuronas periféricas sensibles a la luz que se sabe que son responsables de la transmisión del dolor. Los ratones fueron modificados genéticamente para que estas neuronas, denominadas nociceptores Nav 1.8+, expresen las proteínas llamadas opsinas, que reaccionan a la luz, un proceso conocido como optogenética.

Cuando estas neuronas sensoriales están expuestas a la luz amarilla, las opsinas mueven iones a través de la membrana, lo que reduce el nivel de actividad bioeléctrica de las células. Esto desactiva a las neuronas eficazmente, haciendo disminuir la sensibilidad del ratón al tacto y al
Las opsinas que agregamos a estas neuronas fueron aisladas inicialmente de las arqueobacterias“, explica el profesor Philippe Séguéla, investigador del Instituto Neurológico de Montreal y autor principal del artículo. “Cuando transferimos éstas a las neuronas, podemos controlar sus respuestas simplemente iluminando la piel con luz amarilla inocua“.

La optogenética es un campo de investigación creciente con una amplia variedad de aplicaciones. En este caso, la actividad de las neuronas señalizadoras del dolor se redujo en una parte localizada del cuerpo del ratón, la pata trasera, y la duración del efecto pudo ser fácilmente controlado mediante el tiempo que se aplicó la luz. La precisión de esta técnica sugiere ventajas potenciales para el uso en seres humanos.

La terapia de luz basada en la optogenética tendría la ventaja de proporcionar una analgesia “a demanda” a los pacientes, que podrían controlar su dolor aplicando luz en la parte sensible del cuerpo.

Actualmente los opiáceos son el tratamiento más utilizado para el dolor crónico, pero a menudo se utilizan sistémicamente y no están dirigidos a la región específica del cuerpo afectada por el dolor. La duración de los efectos de los opiáceos se puede estimar, pero sin la misma precisión que un haz de luz.

Son necesarios más avances en la neurociencia para aplicar este método de alivio del dolor en los seres humanos. Séguéla dice que una manera posible de fabricar neuronas humanas fotosensibles sería mediante el uso de un virus inocuo que pudiera entregar opsinas de forma temporal a ciertas neuronas sin causar efectos secundarios.

De acuerdo con un informe publicado en la Community Health Survey, 1 de cada 10 canadienses con edades entre 12 y 44 años, alrededor de 1,5 millones en total, experimentaron dolor crónico – un dolor que dura más que un período de meses o años. El dolor crónico se asocia a diferentes enfermedades médicas, incluyendo la diabetes, la artritis, el cáncer, herpes zóster, y la ciática, entre otras. El dolor crónico reduce la capacidad del paciente de realizar las tareas diarias y puede conducir a otros problemas de salud tales como los trastornos del sueño y la depresión.

El dolor crónico es un problema cada vez mayor clínicamente y durante muchos años nos hemos apoyado únicamente en los opiáceos“, dice Séguéla. “Es difícil de tratar debido a la tolerancia, por lo que es necesario aumentar las dosis, lo que conduce a efectos secundarios graves. La terapia optogenética podría ser una manera muy eficaz de aliviar el dolor crónico, evitando los efectos secundarios de la medicación tradicional para el dolor”.
..Susana Calvo