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Científicos encuentran la raíz de la pérdida de apetito durante la enfermedad

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La pérdida de apetito durante una enfermedad es un fenómeno común y potencialmente debilitante. En pacientes con cáncer, especialmente, puede incluso acortar años de vida.

Ahora, un grupo de científicos del Scripps Research Institute (TSRI) ha descubierto cómo una molécula del sistema inmune secuestra un circuito cerebral y reduce el apetito. Sus investigaciones van dirigidas a encontrar dianas potenciales para tratar la pérdida de apetito y restaurar la fuerza de un paciente.

El tratamiento de la pérdida de apetito no va a curar una enfermedad subyacente, pero podría ayudar a un paciente a hacerla frente“, dijo el profesor Bruno Conti, autor principal del estudio. “Muchas veces, la pérdida del apetito puede comprometer el resultado clínico. Es menos probable que un individuo débil sea capaz de hacer frente a la quimioterapia, por ejemplo“.

Por otro lado, la investigación, publicada el 4 de Mayo en The Journal of Neuroscience, también apunta a posibles dianas terapéuticas para reducir el apetito y que ayuden a perder peso a personas con trastornos metabólicos.

Un fenómeno peligroso
Hace años, el profesor asociado del TSRI, Walter Francesconi, tuvo que pasar 20 días en el hospital. Estar enfermo ya era bastante malo, pero lo que empeoró las cosas fue su falta de apetito. No tenía apetito y terminó perdiendo más de 5 kilos.

Cuando llegué a casa, estaba tan débil que no podía caminar“, dijo Francesconi, que es el primer autor del nuevo estudio.

Al igual que Francesconi, muchas personas recuperan su apetito después de la enfermedad. Sin embargo, para los pacientes con enfermedades como el cáncer o el SIDA, la pérdida de apetito puede convertirse en una enfermedad debilitante llamada caquexia, también conocida como “la última enfermedad“, ya que puede acelerar el deterioro de un paciente.

Estudios anteriores habían identificado a los jugadores biológicos implicados en la pérdida de apetito. Uno de ellos era una molécula inmune llamada interleucina 18 (IL-18), que activa otras células para combatir la enfermedad. Otra era una estructura cerebral llamada “Cama núcleo de la estría terminal” (BSTL) – que tiene un subconjunto de neuronas que se proyectan hacia el lateral del hipotálamo (LH), una región del cerebro que controla el apetito.

El reto era mostrar cómo interactúan estos elementos.

Identificación del circuito cerebral
La nueva investigación comenzó con el descubrimiento de la expresión de los receptores para IL-18 ren las neuronas de la BSTL. Con este descubrimiento, los investigadores tuvieron un punto de partida para el seguimiento de los efectos de la IL-18 en esa parte del cerebro.

Francesconi utilizó entonces una técnica electrofisiológica llamada “patch clamp” para registrar la actividad neuronal y descubrió una serie de acontecimientos que regulan el apetito.

En las rodajas de la BSTL del cerebro de un ratón no expuestas a IL-18, un neurotransmisor excitador llamado glutamato activa fuertemente un subconjunto de neuronas BSTL que se proyectan hacia el LH. La activación de estas neuronas BST-LH conduce a la liberación de un neurotransmisor inhibidor, llamado ácido gamma-aminobutírico (GABA), sobre las neuronas diana. La liberación de GABA inhibe la actividad neuronal en el LH. En pocas palabras, cantidades normales de GABA liberadas en el LH deriva en un apetito normal.

La IL-18 interfiere con este sistema. Cuando la IL-18 se une a sus receptores en un subconjunto específico de neuronas en la BST-LH (tipo III), se reduce la liberación de glutamato, lo que lleva a una menor activación de las neuronas de tipo III, a una reducción de la señalización de GABA y una pérdida de apetito.

La IL-18 regula la alimentación bloqueando directamente los circuitos neuronales”, dijo Conti.

Estudios sobre del comportamiento del ratón apoyaron este hallazgo. Los ratones a los que se le inyectó IL-18 directamente en la BSTL comieron de forma significativa menos que los ratones que recibieron una sustancia de control.

Desarrollo de un tratamiento
Los investigadores creen que el circuito afectado por la IL-18 puede ser una diana fármacológica potencial para el tratamiento de la pérdida de apetito. También señalaron la posibilidad de intervenir con una imitación de la molecula IL-18 para controlar el apetito y reducir la obesidad en pacientes con trastornos metabólicos.

En el futuro, los investigadores planean investigar las vías bioquímicas específicas de este circuito cerebral. Cuanto mejor se entienda la vía, tendrán mejores objetivos para las potenciales terapias.

Esto es sólo el principio“, dijo Francesconi.
..Susana Calvo