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La recertificación es un compromiso ético y una oportunidad de adaptarse a las demandas sociales

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La recertificación profesional no es un objetivo en sí mismo, sino un compromiso ético, y una oportunidad de adaptarse a las demandas sociales y a los nuevos tiempos. Ésta es una de las conclusiones de la mesa dedicada a la recertificación médica, incluida en el programa científico del XXIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) como uno de los temas candentes de la actualidad profesional. Moderada por Benjamín Abarca, ex presidente de la SEMG, intervinieron en la mesa como ponentes Serafín Romero, vicepresidente de la Organización Médica Colegial, Fernando Carballo, vicepresidente de la Federación de Asociaciones Científico-Médicas Españolas y Antonio Fernández-Pro, presidente de la SEMG, quién reclamó la necesidad de mucha más pedagogía sobre el proceso y ejemplificó en dos gráficas diapositivas qué es y qué no la recertificación profesional.

Para el presidente de la SEMG, la recertificación es “una herramienta para la potenciación, el mantenimiento y la mejora del nivel de competencia de la mayoría del colectivo profesional, un medio para garantizar un ejercicio profesional competente y seguro, una excelente oportunidad de adaptación a la nueva realidad social y de acrecentar el prestigio profesional, un compromiso ético para el médico con la formación médica continuada para mantener la competencia profesional durante toda su vida profesional”; y por todo ello, matiza Fernández-Pro, “la recertificación es algo que debe estar integrado en el coste total de la asistencia sanitaria”. El presidente de la SEMG reivindica la necesidad de aclarar confusiones y evitar tópicos, dejando claro que la recertificación “no debe contemplarse bajo ningún concepto como la búsqueda de la minoría incompetente, ni es una imposición exterior, coercitiva y limitadora llevada a cabo por organizaciones ajenas a la disciplina<(I>”; la recertificación, añade el máximo responsable de la SEMG, “no es algo que compromete la independencia profesional de los médicos, ni es ajena a su realidad asistencial, sino al contrario”.

Una recertificación como tercer eje de un tridente necesario, en el que la validación periódica de la colegiación, que ya es una realidad, es un aval de inicio de la buena praxis médica, del buen estado psíquico y físico para el ejercicio profesional y del buen desempeño del mismo, según Serafín Romero, y el desarrollo profesional un nexo que tiene como uno de sus pilares la formación continuada, en la que las sociedades científicas tienen un papel clave para sumar excelencia a la práctica clínica, según Fernando Carballo.

Conclusiones
Benjamín Abarca, moderador de la mesa, apeló a la necesidad de mayor pedagogía sobre la cuestión reclamada por todos los ponentes y resumió las intervenciones añadiendo las siguientes conclusiones:

  • La validación periódica de la colegiación es una realidad y supone un sello de calidad cada 6 años.
  • El año 2017 es la fecha límite para el inicio de la recertificación de los profesionales de la salud.
  • Es un requerimiento impuesto por las directivas europeas.
  • Es una excelente oportunidad para que la profesión médica se adapte a las demandas de la sociedad.
  • En el marco de la recertificación, están perfectamente definidas las competencias de los colegios y de las sociedades científicas.
  • El regulador y el empleador no deben ser el mismo agente.
  • Es prioritario desarrollar el ejercicio profesional (recolegiación, recertificación, y desarrollo profesional continuado de la mano de los colegios y de las sociedades científicas).

Hace falta mucha pedagogía para explicar este proceso, clarificar que:

    • es un compromiso ético,
    • no es un objetivo ni un fin en sí mismo,
    • las sociedades científicas deben definir el mapa competencial,
    • los actores básicos son: los profesionales, las corporaciones profesionales y la administración como garante y valedora del proceso,
  • y exigir que:
    • el proceso debe ser trasparente, estar dotado de presupuesto, ser voluntario, implantarse progresivamente y de manera homogénea, accesible y trascendente. Y deberá conllevar reconocimiento.