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Fármaco para la prevención del suicidio está cada vez más cerca gracias al descubrimiento de una enzima

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El suicidio es la causa de más de 42.000 muertes en Estados Unidos cada año, siendo la 10ª causa de muerte en el país. Ahora, un nuevo estudio allana el camino a un fármaco para evitar el comportamiento suicida, después de identificar una enzima relacionada con la inflamación del cerebro que tiene el potencial para predecir y prevenir el suicidio.

En la revista Translational Psychiatry, los investigadores revelan cómo una determinada variante de la enzima ACMSD conduce a niveles anormales de dos ácidos en el cerebro, lo que puede fomentar la conducta suicida.

El equipo de investigación – incluido la autora principal, la Dra. Lena Brundin del Centro de Ciencia Neurodegenerativas del Instituto de Investigación Van Andel en Grand Rapids, MI – dice que sus hallazgos podría acercarnos a una prueba de sangre que puede identificar a los pacientes con alto riesgo de suicidio.

Y lo que es más, el estudio sugiere que la ACMSD podría ser una diana terapéutica prometedora para la prevención del suicidio.

Según la Dra. Brundin y sus colegas, investigaciones anteriores ha sugerido que el sistema inmune juega un papel en la depresión y el comportamiento suicida, principalmente respondiendo al estrés con la inflamación.

Sin embargo, los mecanismos subyacentes a esta asociación no han sido aclarados, lo que ha dificultado el descubrimiento de estrategias clínicas para prevenir el suicidio. El nuevo estudio está dirigido a arrojar algo de luz.

Estudios anteriores han demostrado que los pacientes con comportamientos suicidas experimentan una inflamación persistente en la sangre y el líquido cefalorraquídeo (LCR).

Con esto en mente, los investigadores evaluaron las muestras de sangre y de LCR de más de 300 personas procedentes de Suecia, algunas de las cuales habían intentado suicidarse.

La variante de la enzima ACMSD es más prevalente en personas con conducta suicida
Al comparar las muestras, el equipo observó que los individuos que habían intentado suicidarse tenían niveles anormales tanto de ácido picolínico como de ácido quinolínico. Estos niveles de ácido irregulares eran identificables en las muestras tomadas inmediatamente después de un intento de suicidio y en otros momentos en los 2 años posteriores.

Entre los sujetos con comportamiento suicida, los niveles de ácido picolínico – que se sabe que tienen efectos neuroprotectores – eran demasiado bajos, mientras que sus niveles de ácido quinolínico – una neurotoxina conocida – eran demasiado altos.

Estos niveles anormales fueron más prominentes en el LCR, según informa el equipo, a pesar de que también podían ser identificados en las muestras de sangre.

Dado que la investigación anterior había demostrado que tanto el ácido picolínico como el quinolınico están regulados por la enzima ACMSD – conocida por regular la inflamación del cerebro – los investigadores llevaron a cabo un análisis genético de individuos con comportamiento suicida, así como de controles sanos.

Con esto observaron que los individuos que habían intentado suicidarse tenían más probabilidades de poseer una variante específica del ACMSD, y esta variante se asoció a un aumento de los niveles de ácido quinolínico.

Si bien el estudio no puede demostrar que la actividad de ACMSD está directamente relacionada con el riesgo de suicidio, los investigadores afirman que sus hallazgos sugieren que la enzima podría ser una diana terapéutica potencial para la prevención del suicidio.

Ahora queremos saber si estos cambios sólo se observan en personas con pensamientos suicidas o si los pacientes con depresión grave también presentan este cambio. También queremos desarrollar fármacos que puedan activar la enzima ACMSD y así restablecer el equilibrio entre el ácido quinolínico y el picolínico“, dijo la co-líder del estudio, la Dra. Sophie Erhardt, del Instituto Karolinska de Suecia.

Además, dado que los resultados muestran que los niveles anormales de ácido picolínico y quinolínico se pueden identificar en la sangre, el equipo dice que esto nos podrá acercar a un análisis de sangre que pueda identificar a pacientes con alto riesgo de comportamiento suicida.
..Susana Calvo