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Proteína celular ofrece una nueva esperanza en la lucha contra los efectos del envejecimiento

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Una proteína que se encuentra en el centro neurálgico de las células podría ser la clave para retener la marcha del tiempo, según ha mostrado una investigación realizada por científicos de la Universidad de Nottingham.

El descubrimiento podría ofrecer una nueva diana para fármacos que puedan ayudar a disminuir los efectos debilitantes del envejecimiento en nuestros cuerpos.

Y su investigación, publicada en la revista académica Aging, podría tener un significado especial para la lucha contra el declive relacionado con la edad y la detención de la progresión de las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y la enfermedad de Parkinson.

El trabajo, dirigido por la Dra. Lisa Chakrabarti y la estudiante de doctorado Amelia Pollard de la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias, se ha centrado en una familia de proteínas llamada anhidrasa carbónica que se encuentra dentro de las mitocondrias – las baterías de las células que convierten el oxígeno que respiran en la energía necesaria para alimentar nuestro cuerpo.

La Dra. Chakrabarti, dijo: “Lo que es realmente interesante de este desarrollo es que hemos sido capaces de deducir que la función de esta proteína juega un papel en el proceso de envejecimiento dentro de la célula”, dijo la Dra. Chakrabarti.

Esto nos da un comienzo muy prometedor para descubrir cuál es la mejor forma de dirigirnos a esta proteína dentro de las mitocondrias para retardar los efectos del envejecimiento en el cuerpo, a la vez que limita otros efectos secundarios no deseados en el cuerpo. Potencialmente podría ofrecer una vía significativa para luchar contra las enfermedades degenerativas y los efectos generales del envejecimiento del cuerpo“.

Mediante el uso de un proceso especializado que se llama electroforesis 2D en gel, los científicos separaron todas las proteínas que se encuentran dentro de las mitocondrias de las células cerebrales y las células musculares de los cerebros jóvenes normales y cerebros normales de mediana edad y compararon las dos muestras.

Observaron que la anhidrasa carbónica se encuentra en mayor cantidad y fue más activa en las muestras de cerebro de mediana edad.

Significativamente, este aumento se reflejó también en muestras de cerebros jóvenes que sufren degeneración temprana, lo que sugiere que el aumento es perjudicial.

Para determinar si se trata de hecho perjudicial y no de un intento del cuerpo para protegerse contra esta degeneración – conocido como un efecto protector – los científicos estudiaron el efecto de la anhidrasa carbónica en gusanos nematodos. Observaron que después de alimentar a los pequeños gusanos con la anhidrasa carbónica se redujo su tiempo de vida.

A medida que envejecemos, los tejidos y las funciones de nuestro cuerpo comienzan a mermarse. El envejecimiento se ha asociado a una pérdida de masa muscular que comienza a la edad de 50 y se hace más pronunciada a los 60, conduciendo a una reducción de la resistencia y a una mayor fragilidad.

El envejecimiento del cerebro puede causar la aparición de un deterioro cognitivo que afecta a la memoria, al razonamiento y la multitarea y puede conducir a la demencia. Otras enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y la enfermedad de Parkinson pueden causar una aparición precoz del deterioro cognitivo.

Los científicos siguen trabajando para identificar compuestos químicos que puedan tener éxito en dirigirse a la anhidrasa carbónica y para estudiar el efecto que estos inhibidores potenciales tienen sobre los gusanos que han visto sus vidas acortadas por la proteína.

El estudio Nottingham podría ser el primer paso para el desarrollo de un nuevo tipo de fármaco que se dirige de la anhidrasa carbónica de las mitocondrias del cuerpo para protegerlas contra el envejecimiento y la degeneración.
..Susana Calvo