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Correr activa la reparación cerebral y alarga la vida en modelo de ratón

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hamster running in the wheel

Una reciente investigación demuestra que en ratones con lesiones cerebrales el hecho de correr desencadena la producción de una molécula que repara el tejido cerebral y alarga su vida útil. Los investigadores esperan que los hallazgos puedan conducir a tratamientos innovadores para ciertos trastornos neurodegenerativos.

Al igual que con la mayoría de actividades físicas, de todos es conocido que correr conlleva una serie de beneficios para la salud. Sin embargo, esta última investigación muestra que, en un determinado tipo de ratón, correr tiene un efecto beneficioso significativo en la salud cerebral.

Aunque los resultados son específicos de una única cepa de ratón y aún no se pueden ampliar a los seres humanos, abren una nueva e interesante vía de investigación.

Un equipo de investigadores del Hospital de Ottawa y de la Universidad de Ottawa en Canadá realizó ensayos en ratones atáxicos. Estos ratones nacen con un cerebelo particularmente pequeño, una parte importante del cerebro para el equilibrio y la coordinación. Debido a las deficiencias en sus cerebros, estos ratones tienen dificultades para mantener el equilibrio y tienen una vida útil más corta – sólo de 25 a 40 días.

El ejercicio y el cerebro
Los investigadores ofrecieron a algunos de los ratones la oportunidad de correr instalando una rueda en sus jaulas. Sorprendentemente, los ratones que tuvieron la oportunidad de correr vivieron más de 12 meses (un tiempo de vida relativamente normal para un ratón). Los ratones que corrían también ganaron más peso y lograron un mejor sentido del equilibrio, en comparación con sus hermanos menos activos.

Vimos que las neuronas existentes pasaron a estar mejor aisladas y a ser más estables. Esto significa que las neuronas no saludables funcionaron mejor y que los circuitos cerebrales previamente dañados se hicieron más fuertes y funcionales“, dijo el Dr. Matías Álvarez-Saavedra, el autor principal.

Sin embargo, estos cambios se revirtieron cuando la oportunidad de ejercicio fue eliminada. Una vez que se retiró la rueda para correr, los síntomas volvieron, y sus vidas se acortaron.

Cuando el sistema nervioso de los ratones corredores y descansados fue inspeccionado y comparado, los investigadores encontraron claras diferencias. Las neuronas del cerebelo de los ratones ejercitados mostraron un aumento en la mielina.

La mielina es una sustancia blanca, a base de lípidos, que cubre la mayoría de las fibras nerviosas, que actúa de una manera similar al aislamiento eléctrico de los cables. Sin ella, los nervios no pueden llevar sus mensajes tan rápidamente o de manera tan eficiente.

Una vez que el equipo observó el aumento de la mielinización, quisieron saber qué moléculas estaban conduciendo a esta renovada producción de aislamiento. Con este fin, el equipo investigó las diferencias en la expresión génica entre los dos ratones.

La mielina y la VGF
Una inmersión genética profunda produjo un candidato ideal – una sustancia llamada VGF, que es un conocido factor de crecimiento nervioso que influye en la plasticidad sináptica y el metabolismo. Es sólo una de los cientos de moléculas que el cerebro y los músculos liberan durante el ejercicio. La VGF parece tener un efecto antidepresivo y ayuda a hacer que eñ ejercicio siente bien.

Para probar si la VGF podría ser la molécula que induce los efectos positivos en los ratones, el equipo ideó otra rama para su estudio. Usaron un virus no replicante para introducir la proteína de VGF en el torrente sanguíneo de los ratones que no tenían acceso a una rueda para correr.

Esta introducción de VGF mostró una respuesta similar al correr – había más de aislamiento en las áreas dañadas del cerebelo y un menor número de síntomas de la enfermedad.

Estos hallazgos fascinantes, publicados la semana pasada en Cell Reports, abren la posibilidad a un nuevo enfoque para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas que implican una pérdida de la mielina.

El Dr. Picketts, autor principal del artículo, científico senior en el Hospital de Ottawa y profesor de la Universidad de Ottawa, dice: “Lo que está claro es que VGF es importante para poner en marcha la curación de las zonas dañadas del cerebro“. Y continúa: “Tenemos que hacer una investigación más amplia para ver si esta molécula también puede ser útil para el tratamiento de la esclerosis múltiple y otras enfermedades neurodegenerativas“.
..Susana Calvo