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Hematólogos reclaman más recursos e investigación para mejorar el abordaje de los linfomas agresivos más frecuentes

28 de noviembre, 2016
linfoma

El linfoma B difuso de célula grande representa hasta el 80% de los linfomas más agresivos en población adulta, con entre 3.200 y 5.500 nuevos casos diagnosticados cada año en España. Aunque su curación es posible en un 70% de los casos, el Grupo Español de Linfomas y Trasplante Autólogo de Médula Ósea (GELTAMO) reclama más recursos e investigación para mejorar su abordaje.

Y es que esta entidad presentó recientemente la primera guía nacional de práctica clínica para el tratamiento de este linfoma, con el aval de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y el patrocinio de Laboratorios Servier, que agrupa diferentes recomendaciones para el diagnóstico, pronóstico y tratamiento de estos tumores.

Como explica el hematólogo Andrés López Hernández, del Hospital Universitario Vall d’Hebrón de Barcelona y uno de los coordinadores de este trabajo, bajo esta enfermedad se agrupan “una gran variedad de subtipos con una historia natural distinta” y, su sintomatología inespecífica, hace que en ocasiones sea más difícil su diagnóstico.

No obstante, como indica Eva González, del Hospital Duran i Reinals de Hospitalet de Llobregat (Barcelona) y coautora de la guía, esto no suele condicionar el pronóstico de la enfermedad, ya que “en algunas la supervivencia es de más del 90% y en otros más agresivos, en cambio, oscila entre un 20 y 30%”.

Esto se debe a que el abordaje terapéutico varía si la enfermedad está localizada o diseminada, ya que en estos casos si el paciente no hace una remisión de la enfermedad con el primer tratamiento va a ser difícil su curación. “Todo esfuerzo pasa por curarlos al principio”, destaca González.

Faltan marcadores biológicos para afinar el pronóstico de la enfermedad
Esta experta reconoce la necesidad de contar con marcadores biológicos que permitan afinar el pronóstico de la enfermedad, ya que hoy por hoy tan sólo existen dos reordenamientos de genes para predecir la evolución de la enfermedad y saber qué abordaje terapéutico es más eficaz. “A veces un mismo tratamiento puede ofrecer mejores o peores respuestas”.

Por todo ello, ambos expertos insisten en la necesidad de fomentar la investigación y por ende la puesta en marcha de ensayos clínicos “académicos”. De tal modo, como ha precisado López-Hernández, que estén confeccionados por grupos de trabajo que no pertenezcan a la industria.

Asimismo, un aspecto importante en el que incide es que la normativa española se acerque más a la práctica clínica diaria y a las necesidades reales de los pacientes y pide a la Administración que evite las trabas económicas disuasorias y favorezca “modelos de evidencia” y estudios farmacoeconómicos que permitan un mayor aprovechamiento de los tratamientos.
..Redacción