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La medicina de precisión y el ‘big data’, dos ámbitos con grandes posibilidades en el mundo de la hematología

2 de diciembre, 2016
sangre

Del 3 al 6 de diciembre, San Diego (California) acoge el 58º Congreso de la American Society of Hematology (ASH), un encuentro al que acudirán numerosos hematólogos españoles para conocer de primera mano los más recientes avances en el abordaje de las enfermedades hematológicas. Entre otros aspectos, se espera ver “una mejor definición de la medicina de precisión y del big data, dos ámbitos con grandes posibilidades en el mundo de la hematología”, apunta el doctor Ramón García Sanz, vicepresidente segundo de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH). “Bajar al detalle en ambos campos nos ofrecerá nuevas posibilidades para aplicar los datos procedentes de grandes poblaciones en la práctica clínica diaria y estaremos más cerca de poder adaptar el tratamiento a cada paciente de forma individualizada”, añade.

De todos los temas relevantes de ASH 2016, el experto destaca, en el lado del laboratorio, el desarrollo de la tecnología de diagnóstico por secuenciación y las posibilidades de aplicación del sistema CRISPR-Cas9 en la especialidad. “Queremos saber cuál va a ser el alcance real de las nuevas técnicas de secuenciación masiva, no solo para explicar los mecanismos de la enfermedad, sino también para ver su aplicabilidad en el día a día del diagnóstico de nuestros pacientes”, afirma. Así, por ejemplo, en el ámbito de la trombofilia (propensión a desarrollar trombosis) “estaremos atentos a las posibilidades que nos ofrecen estos nuevos procedimientos para ajustar bien estos estudios al diagnóstico general de la población”. La trombosis es una patología muy prevalente y, por eso, “hay que afinar bien en la aplicación de dichas técnicas en los métodos de escrutinio”.

En el lado de la clínica, el Dr. García Sanz se muestra expectante ante el impacto de las combinaciones farmacológicas que incluyen los nuevos inmunoterápicos. Se esperan “con impaciencia los resultados de los inmuno-estimuladores ya conocidos (anti-PD1), en ensayos fase II, y de los nuevos (anti PD-L1 y anti PD-L2), así como su introducción en el contexto de las combinaciones con otros fármacos, quimioterapia y/o radioterapia, y con el alo-trasplante de progenitores hematopoyéticos”, apunta.

Por otro lado, tras haber confirmado la terapia CAR-T su eficacia en el abordaje de la leucemia linfoblástica aguda (LLA), “esperamos conocer sus resultados en el tratamiento de otros cánceres hematológicos, como el linfoma y el mieloma múltiple, donde sus posibilidades son muy grandes”, afirma el experto.

La cura de la leucemia mieloide crónica (LMC) es una realidad que esperamos constatar en ASH 2016”, afirma el doctor García Sanz. “Estamos muy cerca de saber en qué pacientes se mantiene la respuesta molecular conseguida por los inhibidores de la tirosincinasa tras retirarse completamente dicha medicación”.

Por último, “nos acercaremos a una mejor definición funcional de las células troncales y a su aplicación en la especialidad”. Su utilidad en el trasplante de progenitores hematopoyéticos “ha sido una punta de lanza para que la hematología se abra paso en la terapia celular”, concluye el experto.