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Resfriado y Gripe dos de las enfermedades más frecuentes, ¿Sabes en qué se diferencian?

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Con la llegada del invierno y la bajada de temperaturas llegan dos patologías muy conocidas por todos: el Resfriado y la Gripe dos de las enfermedades más frecuentes que padecemos a lo largo de nuestra vida. Más de la mitad de la población española, el 54%, confirma que sufre uno o dos resfriados o gripes al año. Incluso una de cada cinco personas, el 21%, se resfría tres o más veces anualmente, siendo los jóvenes los que se resfrian más veces, y es también una enfermedad que afecta más a las mujeres que a los hombres, según datos del III Estudio Percepción y hábitos de la población española en torno al resfriado y la gripe, de Cinfasalud avalado por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).

Habitualmente hablamos de resfriado y gripe pero en muchas ocasiones nos equivocamos, porque aunque son patologías parecidas también presentan difrencias en cuanto a su causa, proceso y posibles complicaciones, siendo el resfriado mucho más leve. Saber diferenciarlos es fundamental, para evitar complicaciones graves, sobre todo en el caso de los grupos con mayor riesgo, que son los niños, las personas mayores y los pacientes crónicos.

El resfriado

  • También conocido como catarro común es una infección aguda del tracto respiratorio superior que frecuentemente provoca inflamación de la nariz, los senos paranasales, la laringe, la traquea y los bronquios.
  • El origen del resfriado es virico y existen más de 200 tipos de virus responsables de su aparición. El más predominante es el “rinovirus”, que es el patógeno más común en los seres humanos.
  • Se trata de una enfermedad leve pero actualmente es la más extendida en el mundo.
  • Los síntomas suelen durar entre siete y diez dias y habitualmente no hay complicaciones.

La gripe

  • También es una enfermedad infecciosa aguda de las vias respiratorias, pero en este caso está causada por el virus de la influenza y afecta principalmente las vías respiratorias superiores. Hay tres tipos de virus de la gripe: A,B y C.
  • La gripe se caracteriza por comenzar con fiebre alta, dolores musculares y malestar general. Su periodo de incubación es más corto, entre 18 y 36 horas, aproximadamente y sus síntomas persisten de siete a diez días. La fiebre suele durar de tres a cinco días aunque otras molestias permanecen más tiempo como el malestar general y los dolores musculares, que pueden prolongarse durante una o dos semanas.
  • Si algo caracteriza a la gripe es su alta capacidad de contagio y anualmente suele afectar a entre el 10 y el 20% de la población. El microorganismo se trasmite rapidamente entre las personas: con tan solo unas gotitas de la saliva que se expulsa al hablar, toser o estornudar, así como por el contacto con objetos contaminados por este virus.
  • El virus de la gripe se despliega generalmente en la temporada de invierno predominando los meses de noviembre a marzo, y de forma epidémica.

Diferencias entre los síntomas del resfriado y la gripe
Resfriado y gripe presentan similitudes pero son dos enfermedades diferentes y es importante distinguirlas, puesto que las complicaciones no son las mismas. La principal diferencia es que los resfriados suelen cursar sin producir fiebre alta, mientras que en los procesos gripales es normal la aparición de episodios febriles que llegan a oscilar entre 38-40º y que pueden originar situaciones de mayor gravedad, sobre todo en los grupos de riesgo que pueden derivar en bronquitis o neumonia.

La aparición de la gripe es más severa que la del catarro, de manera imprevista y provoca dolencias físicas más intensas, como fiebre, dolor muscular, de cabeza, cansancio intenso, debilidad y malestar general. En el siguiente gráfico podéis ver de manera más sencilla y visual, las principales diferencias entre ambas enfermedades.

diferencias-entre-resfriado-y-gripe

Decálogo para prevenir y aliviar los síntomas de resfriado y gripe

  1. Descansar lo máximo posible. Dormir las horas necesarias permite que el organismo recupere fuerzas, especialmente si se presenta fiebre.
  2. Ser precavidos con el frío y la humedad. Dado que los virus que causan la gripe y el resfriado prefieren las bajas temperaturas y la humedad, hay que evitar estos ambientes, así como los cambios bruscos de temperatura y las bebidas excesivamente frías.
  3. Lavarse las manos con frecuencia. Debe hacerse con agua y jabón durante al menos quince segundos, prestando especial atención a la zona entre los dedos y debajo de las uñas. Además, conviene utilizar productos antibacterianos para limpiar las superficies de la casa.
  4. Incluir vitaminas y minerales en la dieta. Las frutas y verduras son fuentes de vitaminas y minerales que ayudan a desarrollar defensas, por lo que potenciarlas en la alimentación facilitará la recuperación.
  5. Beber gran cantidad de líquidos. Estos ayudan a eliminar la mucosidad, previenen la deshidratación y alivian el dolor de garganta. Por ejemplo, se pueden tomar en abundancia agua, zumos y sopas no demasiado calientes. Se deben evitar, en cambio, las bebidas alcohólicas.
  6. Dejar de fumar y evitar los ambientes con humo. El tabaco irrita todavía más la garganta y las mucosas.
  7. Realizar aspiraciones de agua con sal o vahos de eucalipto. En el caso de niños pequeños, se recomienda el lavado nasal con suero fisiológico quince minutos antes de las comidas y antes de ir a dormir. De esta manera, podrán descansar mejor.
  8. Hacer gárgaras con agua caliente con limón y miel. Su acción emulgente calma el dolor de garganta. A pesar de la creencia popular, es preferible emplear agua frente a la leche con miel, ya que los lácteos pueden aumentar la mucosidad.
  9. Consultar al profesional sanitario y evitar la automedicación. Es indispensable contar con el asesoramiento del farmacéutico o del médico a la hora de recurrir a antigripales, descongestivos o analgésicos que alivien los síntomas de estas afecciones.
  10. No recurrir a los antibióticos. Además de que no son efectivos contra el catarro y la gripe, ya que estos están causados por virus y no por bacterias, utilizarlos de manera incorrecta o frecuente puede hacer que el organismo se haga resistente a ellos.

La automedicación con antibióticos, un error frecuente
Según revela el estudio de Cinfasalud, los españoles tienden a automedicarse con antibióticos para el abordaje de estas enfermedades. Así lo revela el 18,5% del total de los encuestados del estudio, que asegura utilizar antibióticos sin la indicación de un profesional sanitario. “Recurrir a la toma de medicamentos por iniciativa propia es aún más grave en el caso de los antibióticos”, aclara el Dr. Quintano, Coordinador del Grupo de Trabajo de Respiratorio de SEMERGEN. “Además de que estos fármacos no sirven para tratar estas infecciones, de carácter vírico y no bacteriano, el hecho de utilizarlos sin indicación médica, de manera incorrecta y con cierta frecuencia hace que nuestro organismo se haga resistente a ellos. Como consecuencia, cuando realmente los necesitemos para tratar alguna enfermedad, podrían no tener ningún efecto”.

Por último, el 5,7% de la población española recurre a los remedios caseros como una alternativa para el tratamiento del resfriado o la gripe. Entre los más empleados, destacan la toma de leche con miel (61%), hacer vahos y gárgaras en el 27,3% de los casos o poner una cebolla en la mesita de noche para la tos (26,7%), aunque este último remedio no ha demostrado tener evidencia científica en la mejoría de los síntomas.
..Marta Fernández Rivera. Salud en tu Vida