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Marina García, presidenta de CEEM: Ante algo tan importante como la Troncalidad el Ministerio debería escuchar a la profesión médica

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Marina García es la presidenta de CEEM, el sindicato de estudiantes de medicina que tanto se ha posicionado en contra de la Troncalidad. Ahora, una vez que se ha derogado el RD que lo regulaba, ha explicado claramente a iSanidad. Lo mejor de la Sanidad la necesidad de contar con estudiantes para una modificación de tanta envergadura.

Hay opciones de mejorar el RD de Troncalidad y que se tenga en cuenta el punto de vista de los estudiantes de medicina?
Los estudiantes de medicina vemos una oportunidad tras la anulación del RD de troncalidad a partir de la sentencia del TS, siendo el momento de reflexionar de forma sosegada sobre el modelo de formación sanitaria especializada y la educación médica global de nuestro sistema. Lo importante es que consigamos establecer como prioritarios objetivos comunes, tales como la garantía de continuo formativo (lo que nos lleva a proponer mejoras y transformaciones ya desde el grado en constante cohesión con las siguientes etapas) y la apuesta por un mayor cuidado y una asistencia óptima a la sociedad.

La perspectiva de los estudiantes de medicina sigue siendo tremendamente enriquecedora en los procesos de análisis y transformación, como hemos venido observando en los últimos años, por lo que mantenemos nuestro compromiso por ser parte activa en la mejora de la formación médica.

¿Por qué el Ministerio de Sanidad debería escuchar a los estudiantes?
Debería escuchar a la profesión médica, de la cual los estudiantes formamos parte, al tiempo que traslada el debate a la sociedad, abriendo un proceso de diálogo que nos permita definir y planificar a largo plazo, garantizando que los médicos del futuro serán capaces de dar respuesta a las nuevas necesidades sociales.

El RD de Troncalidad no puede ser considerado de forma aislada, al igual que la formación especializada no debería abordarse de forma unitaria. Nos corresponde continuar proponiendo y contribuyendo a la mejora del sistema actual, desde una perspectiva transversal, holística e innovadora, que poseemos durante los años en los que nos mantenemos en contacto con la formación de grado, como estudiantes de medicina.

¿Qué es lo más importante que necesita mejorar y qué no cubre el RD?
Debe tener muy en cuenta las etapas de formación previas y los esfuerzos realizados por la mejora del grado en medicina, adaptándose a las nuevas realidades tras la progresiva integración de nuestra universidad en el Espacio Europeo de Educación Superior (y entender que si hay que paliar déficits de la misma, no habría de ser años después de nuestro paso por la universidad, sino dedicando esfuerzos por trasladar las propuestas al espacio correspondiente).

Al mismo tiempo, debe hacer una apuesta clara por asegurar el continuo formativo y promover una formación de excelencia, que no se base en seguir implementando estructuras y métodos que se sostengan en la imposición y la rivalidad, incorporando y estudiando la implementación de transformaciones y mayor innovación en la educación médica.

Otro de las mayores cuestiones a reivindicar es la necesidad de formar a los propios formadores (docentes y tutores) e incentivar su labor, asumiendo como imprescindible la puesta en marcha de propuestas específicas y, de nuevo, planificando con la previsión adecuada.

Y de forma más específica, la elección única seguirá siendo un proceso que generará mucha controversia entre los estudiantes, dado que se asume, nuevamente, que la elección del perfil llega demasiado tarde, provocando gran incertidumbre y valorando que no se adapta a las posibilidades actuales, donde los estudiantes nos sentimos mucho más preparados para tomar decisiones conscientes e informadas en etapas anteriores.

El sistema sanitario está basado en los médicos, ¿puede haber futuro para un sistema sanitario con médicos mal retribuidos y con falta de seguridad en su futuro profesional?
La precariedad no es únicamente un problema laboral de los médicos, la precariedad constituye un problema de sostenibilidad del sistema. Es conocido por todos que nuestro sistema se sostiene sobre los hombros de los y las profesionales que desempeñan su labor cotidiana, dado que existe una cultura que prioriza los cuidados sobre la retribución y el prestigio. Ello no es algo que haya que censurar en sí mismo; sin embargo, no se puede abusar del compromiso de una profesión dado que no hemos de sentirnos voluntarios de una organización solidaria. Las condiciones actuales maltratan a los y las profesionales y nos ahogan en el sufrimiento de la violencia estructural.

Es por ello que la precariedad laboral está directamente relacionada con la precariedad de nuestro sistema sanitario. El conflicto como estudiantes, por tanto, no es tanto una reivindicación sindical, sino una preocupación real por la calidad asistencial, docente e investigadora que nos daña como sociedad.

Cada vez hay más universidades con facultades de medicina, luego hay problemas para entrar en el MIR, ¿se puede hacer algo, ”numerus clausus” o alguna otra opción?
La apertura de nuevas facultades y el aumento progresivo del numerus clausus en los últimos años nos hace pensar que estamos inmersos en una nueva burbuja en nuestro país. Una burbuja que sigue pasando inadvertida, pese a las denuncias constantes realizadas desde nuestro colectivo estudiantil y desde la profesión médica a través del Foro (FPME).

La falta de planificación y ordenación estatal es una cuestión que asumimos con normalidad cuando cuestiona cualquier principio de buena gobernanza. Al mismo tiempo, el uso del grado en medicina como medio para proteger intereses políticos, regionalistas o mercantiles, supone que proyectos como los de las universidades de Vic, Deusto, Internacional de Canarias, Pública de Navarra, entre otras varias, queden desposeídos de sentido.

Seguimos siendo el segundo país, de más de 20 millones de habitantes, con más Facultades por millón de habitantes, y si se concluyen los proyectos en desarrollo, pasaríamos a disputar el primer puesto. No deberíamos seguir sumando méritos innecesarios. No hemos de olvidar que el grado de medicina es solo la primera etapa de nuestra formación y el exilio formativo y laboral no debería convertirse en una tradición sistemática, sino en una decisión consciente tomada por las personas en el desarrollo de su proyecto vital.
..Alfonso González