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Los farmacéuticos de atención primaria advierten que hay que acabar los tratamientos con antibióticos para evitar las resistencias

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Más de 450 farmacéuticos de atención primaria (FAP) se reunirán entre el 8 y el 10 de noviembre en Murcia durante el 22 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP) para impulsar nuevas estrategias de racionalización del uso de medicamento y proponer una cartera de servicios en el ámbito de la gestión farmacéutica en atención primaria que reportará mayores beneficios a los pacientes y al sistema sanitario. Entre estos servicios se incluyen la revisión y adecuación de tratamientos, sobre todo en paciente crónico y polimedicado; y la participación en el posicionamiento farmacoterapéutico de los nuevos medicamentos. Con ello, se pretende impulsar la coordinación y colaboración con el resto de profesionales sanitarios en el marco de las estructuras integradas de asistencia sanitaria y en el entorno comunitario.
Entre otras cuestiones, farmacéuticos de toda España analizaran y debatirán sobre temas como las resistencias a los antibióticos, la creciente adicción a opioides por un uso inadecuado en el manejo del dolor, y sobre los beneficios que la incorporación del farmacéutico de atención primaria aportan a los pacientes y al sistema en coordinación con el resto de profesionales sanitarios.

Acabar los tratamientos, clave para evitar las resistencias a los antibióticos
En lo que respecta a la resistencia a los antibióticos, los farmacéuticos de atención primaria consideran necesario que todos los actores del sistema trabajen de manera conjunta para combatir este problema de salud pública que, según Ángel Mataix, presidente de Sefap, “podría hacernos volver a una época ‘preantibiótica’ en la que una persona podía morirse por una simple infección en una muela”. Los FAP debatirán durante el Congreso las diferentes estrategias que pueden impulsar y coordinar para ayudar a los médicos, farmacéuticos comunitarios y enfermeros en la tarea de la racionalización del uso de antibióticos. Como destaca Mataix, “estas estrategias van desde proporcionar sistemas de ayuda y actualización a los médicos sobre los medicamentos más avanzados y adecuados, hasta desarrollar campañas de concienciación de los pacientes”.

Precisamente en lo que respecta a la concienciación ciudadana, los FAP recuerdan la necesidad del cumplimiento íntegro de los tratamientos con antibióticos prescritos por los médicos aunque el paciente note una mejoría, ya que si no se concluye “el microorganismo al que estábamos combatiendo seguirá activo y con capacidad de adaptarse y mutar”. Según Mataix, “si no acabamos el tratamiento, no sólo nos hacemos daño a nosotros mismos, sino que estamos contribuyendo a que se generen más resistencias”.

Mejora de la atención del paciente gracias a las unidades de farmacia de atención primaria
Los servicios y unidades de farmacia de atención primaria están plenamente implantados en el Sistema Nacional de Salud de hace más de 25 años y aportan importantes beneficios en lo que respecta al uso racional del medicamento. En la mayoría de las Comunidades Autónomas, los farmacéuticos de atención primaria realizan una labor clínico-asistencial de seguimiento y revisión de los tratamientos, que está mejorando sustancialmente la atención al paciente, en especial la de los pacientes crónicos polimedicados (aquellos que toman más de 5 fármacos al día de manera continuada).

Como destaca José Manuel Paredero, presidente del Comité Científico del Congreso, “gracias a la labor clínico-asistencial de los FAP se han optimizado muchos de los tratamientos que seguían los pacientes y que tenían duplicidades en la medicación o incluían fármacos inadecuados o incompatibles entre ellos”. Para Mª Ángeles Ariza, presidenta del Comité Organizador del Congreso, “los principales beneficiarios han sido los pacientes, que están mejor atendidos en los diferentes niveles asistenciales; pero también ha salido beneficiado el propio sistema, que de este modo, evita duplicidades y reduce sustancialmente el riesgo de errores en el consumo de medicamentos”.