No se pierda

Con un pacto político… ¿hay posibilidades de que la sanidad sea un proyecto realmente común?

16 de marzo, 2017
Antonio Burgueño

En sanidad, de vez en cuando, temas recurrentes vuelvan a resurgir del ostracismo para ponerse de moda y convertirse en un talismán para una temporada. ¿Quién se acuerda ya de la gestión clínica tan manida hace poco más de un par de años?, por ejemplo. No se preocupen, volverá en unos años a la primera plana, sin duda.

El pacto de la sanidad es lo que está de moda ahora. Y me preocupa ya el propio término, pues el mismo indica que hay dos posiciones opuestas, o al menos divergentes, que deben converger en unos mínimos de acuerdos. En ese escenario, creo que lo primero que había que fijar que es aquello que suponen principios básicos para una sanidad para todos.

Desde mi punto de vista había un pacto no escrito antaño que se basaba en no utilizar políticamente la sanidad como arma arrojadiza para ganar votos. O, mejor dicho, hacérselo perder al partido en el Gobierno. Porque los problemas son los mismos en cualquier punto el territorio y las soluciones posibles son las que son. Y si el PP los tenía en Madrid, el PSOE los tenía en Andalucía, y los convergentes en Cataluña y el PNV en el País Vasco (a título de ejemplo este escenario). Y lo mejor era dejar las cosas como estaban e intentar ir avanzando y mejorando lo que se pudiera.

Y me preocupa que entendamos que la solución sea un pacto político, pues las soluciones políticas tienden a terminar en mayor número de normas que son incompatibles con las soluciones necesarias que están más en el marco de la gestión. Y este quizás sea el primer paso: Delimitar que está en el marco de la gestión, y no en el marco político. Y tal vez el segundo paso sea definir que es necesario hacer desde la política para que la gestión funcione.

Porque leo pocas veces que se haga hincapié en algo esencial en lo que se basa nuestra sanidad: la separación del aseguramiento, la financiación y la provisión del servicio. Y es tan básico que su olvido conlleva cuestionar que los servicios puedan ser gestionados por entidades empresariales. Pues no se pierde su carácter público por ello.

De hecho, la gestión pública es compleja, pues se desarrolla en un marco muy encorsetado que se contrapone a lo necesario para aplicar las herramientas y metodologías propias de la gestión, empezando por los recursos humanos, desde su asignación en función de las demandas y necesidades hasta su retribución (cuantía y modalidades de la misma).

La ciencia de la gestión, el management, ha nutrido históricamente a la Administración de las metodologías y conocimientos propios de la misma. De alguna forma la gestión pública es una copia de la empresarial. Y necesitaría por tanto para ser eficiente un marco de actuación similar en flexibilidad como cultural, entre otras cuestiones. Y este papel del management, importante en todo momento, se hace mayor si cabe en momentos difíciles, en los momentos más críticos. Así lo explicaba Peter Drucker ya en los años 70.

En conclusión: antes de sentarse a pactar, renúnciese a utilizar la sanidad como arma arrojadiza para ganar votos. Una vez sentados, páctese por tanto primero el alcance del pacto (perdón por el juego de palabras) y el objetivo del mismo, y establézcase los problemas reales que hay que afrontar que son independientes a la ideología política.
..Antonio Burgueño Jerez