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Los comunicadores de salud deberían unirse para recuperar sus derechos

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Expertos e indicadores económicos señalaron ya hace tiempo que la infame crisis económica llegó a su fin. Prueba cotidiana de ello es que la economía de las familias se va recuperando lentamente, el turismo ofrece más beneficios que nunca y vuelven a construirse casas a ritmo acelerado en casi toda España. Sin embargo, sus consecuencias han permanecido y esto es muy evidente en el sector sanitario y, particularmente, entre los profesionales de la comunicación de salud.

Este mes tuvo lugar en Pamplona una nueva edición del Congreso Nacional de la Asociación Nacional de los Informadores Sanitarios (ANISALUD) y el lema principal del mismo fue Un Congreso para salir de la depresión. Un lema con doble sentido pero que, en su vertiente profesional, hacía referencia al estado en el que ha quedado el sector después de la crisis. Los ERES y cierres de publicaciones sanitarias se han sucedido en cascada en los últimos años y muchos periodistas se han visto obligados a recalar en agencias de comunicación o marketing para subsistir. Los periodistas han visto cómo sus sueldos y tarifas se recortaban hasta límites inimaginables. Han surgido nuevas agencias en competencia por un trozo de tarta que ya no da para comer a todos. Las agencias se han visto obligadas a reducir sus tarifas para competir en este nuevo entorno mientras que sus gastos fijos no menguan, así como el rigor impositivo de Hacienda. Algunos medios de comunicación han tenido que incrementar su información patrocinada para subsistir y sacrificar rigor y profundidad en muchas de sus informaciones. Y la irrupción del conocido como “periodismo ciudadano” ha puesto en tela de juicio la necesidad del periodismo tradicional. ¡Menudo panorama!

Ante esta situación, los comunicadores sanitarios reunidos en Pamplona coincidieron en la necesidad de unión para combatir los abusos, desigualdades y prácticas incorrectas que están aquejando a la profesión. El presidente de la Asociación, Emilio de Benito, planteó crear un Observatorio para recoger malas prácticas en la comunicación sanitaria. Y otras voces insistieron en la necesidad de llegar a un acuerdo para unificar tarifas, marcando un mínimo a cobrar por cada servicio y acabando con prácticas de “reventar precios”. Sin embargo, en las agencias de comunicación la unidad para marcar unos mínimos en los servicios prestados nunca ha sido posible.

Todavía estamos a tiempo de cambiar la tendencia negativa. Comunicadores de salud experimentados y rigurosos, afortunadamente, hay muchos, peleando cada día porque el servicio de agencia prestado al cliente sea de calidad o la información publicada sea objetiva y seria. Sin embargo, tenemos que apoyarnos más en las asociaciones y llegar a acuerdos para solucionar los problemas y defender la dignidad de la profesión, recuperando derechos que nunca debimos haber perdido.
..Ricardo A. Mariscal López. COM SALUD